Los trastornos mentales parecen estar rodeados de mitos y suposiciones equivocadas y los trastornos de personalidad no son la excepción. Christine Hammond, autora del libro The exhausted woman´s handbook, dice que luego de trabajar por mucho tiempo con individuos diagnosticados con algún trastorno de la personalidad y sus familiares, notó algunas creencias erróneas que tenía la gente sobre este tema y nos da 10 ejemplos:

1. Rasgos de Personalidad = Trastorno de Personalidad

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 Una persona puede tener los rasgos de un trastorno de personalidad sin necesariamente tener un diagnóstico. Por ejemplo, pueden demostrar conductas narcisistas en el trabajo, pero no en casa. Para ser un trastorno de personalidad, los síntomas deben extenderse a múltiples entornos.

2. Trastorno de Personalidad = Conducta Abusiva

 No todas las personas con un trastorno de personalidad diagnosticado demuestran conductas abusivas. Ni tampoco la presencia de comportamientos abusivos indica que existe un trastorno de personalidad. Una persona puede tener un trastorno de personalidad y no tratar a otros de manera abusiva. El abuso no es un resultado natural de los trastornos de personalidad.

3. Los Trastornos de Personalidad se ven igual en todos

 La razón por la cual hay una clasificación de diferentes trastornos de personalidad es que hay similitudes notables. Pero de ninguna manera significa que se verá exactamente igual en todos. Pueden compartir características similares pero sus experiencias de vida, emociones, reacciones, historia de trabajo y relaciones son muy diferentes.

4. Trastorno de Personalidad = Disfunción Laboral

Mientras que algunos individuos pueden tener problemas en el trabajo, hay muchísimas personas diagnosticadas con trastornos de personalidad que funcionan muy bien en ambientes de trabajo. Algunas profesiones incluso son más adecuadas para personas con ciertos trastornos de personalidad. Por ejemplo, una persona con trastorno Paranoide de la Personalidad puede ser un detective, investigador u oficial de inteligencia excelente.

5. El Trastorno de Personalidad lo explica todo

Al contrario, frecuentemente es el principio que ayuda a entender, no el final. Los Trastornos de Personalidad pueden tener comorbilidad con una variedad de trastornos, incluso otros trastornos de personalidad. Generalmente ayuda a enmarcar a otros trastornos como depresión, ansiedad o adicción.

6. Las personas con Trastornos de Personalidad exhiben todas las características

Hay una razón por la cual el DSM-V afirma que se necesitan cuatro o más de las 8 posibles características de un Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad, por ejemplo. No todas las personas con el mismo diagnóstico exhiben todos los rasgos.

7. La cultura no tiene relación con los Trastornos de Personalidad

Es muy importante tomar en cuenta el contexto cultural de una persona antes de diagnosticar un trastorno de personalidad. Por ejemplo, algunas culturas alientan el desapego emocional mientras que otras fomentan el apego emocional. Si se toma a la persona sin considerar su contexto, puede parecer que tiene un trastorno de personalidad cuando en realidad está siguiendo la norma de su cultura.

8. Las personas con Trastornos de Personalidad deben ser evitadas

Muchas personas con trastornos de personalidad son excelentes amigos, esposos, padres o compañeros de trabajo. Otros no. La decisión sobre mantener una relación con una persona diagnosticada con un trastorno de personalidad debería hacerse basada en sus méritos individuales, no en su trastorno.

9. Hay Trastornos de Personalidad Específicos de cada Género. No los hay

Puede que haya más casos reportados de Trastorno Histriónico de la Personalidad en mujeres pero esto nos significa que no pueda darse en hombres. Existen sólo diferencias sutiles en relación a la manifestación de trastornos de personalidad en cada género. El diagnóstico no toma en cuenta un género antes de determinar si existe o no un trastorno de personalidad.

10. Los Trastornos de Personalidad son Intratables

Como siempre en terapia, las personas obtienen tanto como ponen. Podemos obtener cambios y avances importantes si así lo deseamos, pero el individuo es el que debe elegir. Rogar, alegar, manipular o intimidar no son buenos métodos para inspirar un cambio saludable. Incluso una persona con Trastorno Antisocial de la Personalidad puede lograr cambios para ajustarse a las normas sociales, pero deben querer hacerlo por ellos mismos.

Fuente: Psychcentral