Zona de confort / Unsplash

¿En algún momento te has sentido estancado? Como si tu situación actual no representara ningún reto ni preocupación para ti. De alguna manera te sientes confiado, seguro y a gusto, pero lo cierto es que no resulta nada productivo debido a que no hay oportunidades de cambio ni de crecimiento. Es como si estuviéramos desperdiciando nuestra vida.

Cuando intentamos salir de esa zona, comenzamos a sentir miedo por la incertidumbre de no saber qué nos espera. Somos humanos y es normal que temamos a lo que no conocemos. Sin embargo, debemos ir en búsqueda de las oportunidades. A pesar de que sea molesto el sentimiento de incomodidad con la situación nueva, al comenzar a experimentar cosas diferentes nos daremos cuenta de que el momento es ahora y debemos aprovecharlo.

Viéndolo de esta manera, podemos identificar las razones por las cuales debemos salir de esa zona de confort. En lo personal, tengo 4 razones:

Nos hace débiles

La mejor manera de vencer el miedo es afrontándolo. Es normal sentir miedo, pero debemos mantenernos firmes y no dejarnos consumir.

Una vez que hayamos abandonado la zona de confort y podamos avanzar, nos daremos cuenta de que ha valido la pena. Además de eso también nos sentiremos satisfechos y orgullosos de lo que hemos logrado. Si nos mantenemos motivados, será más fácil poder alcanzar nuestros objetivos.

Baja nuestra autoestima y nuestra seguridad

Si bien es cierto que algunas situaciones son aterrorizantes, si no intentamos hacerles frente a las mismas no podremos saber de lo que somos capaces. De esta manera nos sentiremos frustrados y desmotivados. Al poder superar los obstáculos, comenzaremos a sentirnos capaces de lograr lo que queramos.

No nos deja avanzar

Cuando estamos asustados, nos sentimos incapaces de avanzar. Los límites no deben ser impuestos por nosotros mismos, al contrario, debemos buscar los caminos para poder llegar a nuestro destino. Una gran alternativa es escuchar historias de éxito de personas que han logrado superar algún tipo de situación.

No nos permite ser creativos

Cuando estamos expuestos a una situación desconocida, nuestro propio instinto de supervivencia nos ayuda a idear maneras de resolver una situación. A veces son la presión, el estrés y la incomodidad los que sacan a relucir nuestros mejores momentos de creatividad e innovación.

¿De qué manera podemos salir de la zona de confort?

No le tengas miedo a las situaciones que te hacen sentir presionado:

En momentos de ansiedad comenzamos a sentirnos bajo mucha presión. Es por esto que cuando algunas personas intentan resolver algo y las mismas están sometidas a situaciones de estrés, les es más fácil manejar los conflictos de lo que sería resolverlos en una situación normal. Esa sensación de incomodidad y presión que nos hacen sentir algunas situaciones (sobre todo cuando hay cambios, cuando salimos de la zona de confort), no debe ser vista como un problema sino como un desafío, donde podemos descubrirnos y sentirnos bien al saber que enfrentamos algo que nos daba miedo.

Cambiando e innovando:

Haz cosas que generalmente no harías. Tal vez puedes comenzar por cambiar pequeñas rutinas o hábitos que no son beneficiosos para ti. Te puedes sorprender y encontrar cosas que no sabías que te gustaban. Y si no es el caso, de todas formas has experimentado algo nuevo y definitivamente has aprendido de esto.

Manteniendo el espíritu en alto:

Este punto se conecta con el anterior ya que se logra al hacer cosas que antes no hubiéramos podido hacer. Si queremos lograr algo, trabajemos para lograrlo. Definitivamente hay muchas oportunidades que aprovechar y no basta con quedarnos con los brazos cruzados. Si no tenemos claro lo que queremos, entonces enfoquémonos en buscarlo, de esta forma también nos conoceremos mejor a nosotros mismos.

No te acostumbres a las situaciones:

Si logramos salir de la zona de confort, en primera instancia tenemos que asegurarnos de no volver a entrar a la misma. Cuando se nos presentan nuevos retos y los asumimos con valentía, llegará un momento en donde ya no serán más un reto sino parte de nuestras rutinas. Si esto resulta de esta manera, debemos tener cuidado de no acostumbrarnos y poder avanzar hacia el siguiente reto.

No te des por vencido, ni aún vencido (citando a Almafuerte):

Más de una vez hemos pensado en abandonar la guerra en la primera batalla. Esto es algo que debemos evitar. Si se nos presenta una situación difícil que no sabemos manejar, analicémosla y determinemos la mejor manera de resolverla. Quizá funcione al primer intento o quizá no. Depende solo de nosotros mantenernos de pie y preparados para seguir avanzando.

Una vez que logremos salir de nuestra zona de confort, seremos personas más capaces de asumir retos y resolver problemas, no porque tengamos la respuesta a todo si no porque sabemos cómo afrontarlos. Se trata de la actitud que tengamos y la determinación de ir siempre hacia adelante.

Imagen: Ranggi Manggala (Unsplash)