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¿Qué es el trauma emocional y psicológico? ¿Cómo impacta a la persona que lo sufre? ¿Pueden sufrir de trauma personas que ya han pasado muchos otros antes? ¿O un bebé de 3 meses? 

El trauma es una experiencia negativa que no puede olvidarse o dejar atrás.” Con esta sencilla base, Tamara Hill nos presenta al trauma buscando responder las preguntas anteriores. Y resalta la importancia de desarrollar un conocimiento apropiado sobre el trauma y cómo afecta a sus víctimas para poder responder adecuadamente a las necesidades de una persona que podría estar afectado por el trauma. 

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La Licenciada Tamara Hill es terapeuta y profesional del trauma. Se especializa en trabajar con niños y adolescentes que sufren trastornos del estado de ánimo, traumas y trastornos conductuales disruptivos. También ofrece consultas internacionales y trabaja con algunos adultos jóvenes y mayores que luchan con el dolor y la pérdida o las transiciones de la vida. Es autora, consultora familiar, oradora principal y fundadora de Anchored Child & Family Counseling. Podés conocer un poco más sobre ella en su página Anchored-In-Knowledge.

“Como terapeuta que trabaja con familias que han sufrido trauma, he visto una buena ración de experiencias traumáticas y que me han desafiado a tratar a niños que no responden o están a la defensiva en el tratamiento. Muchas veces, el problema es que un niño que ha sido traumatizado está encerrado dentro de sí mismo y, a menudo, tiene miedo de salir. ¿Por qué querrían dejar de “esconderse” después de una experiencia devastadora? La mayoría de los niños preferirían permanecer ocultos.”

La conexión cerebro y cuerpo

Lamentablemente, algunos adultos prefieren permanecer escondidos también. El miedo y la ansiedad pueden atraparte y mantenerte cautivo durante años. Muchos niños traumatizados se convierten en adultos temerosos y ansiosos que luchan contra la depresión y la incertidumbre. Otros adultos simplemente se vuelven perfeccionistas y no pueden relajarse ni disfrutar de la vida, ya que todo debe ser perfecto y los errores no están permitidos.

El trauma es un fenómeno complejo que se mezcla con la biología/genes, la influencia ambiental y fisiología. Las sustancias químicas en el cerebro y el cuerpo trabajan juntas durante las circunstancias traumáticas para crear cambios reales y duraderos en el cerebro. Por ejemplo, los humanos tenemos una hormona del estrés en el cuerpo conocida como cortisol y cuando se sale de control, el cuerpo se estresa y el cerebro responde de manera negativa. El cuerpo pasa por períodos de “mini averías” o de “agotamiento”. Con todos los cambios fisiológicos además de la experiencia subjetiva del trauma por parte del individuo, la persona se vuelve más hipervigilante y, en algunos casos, lucha por confiar en los demás. Ocurren numerosos cambios psicológicos y emocionales que hacen que el funcionamiento en la vida cotidiana sea muy difícil y casi imposible para muchas personas sometidas al trauma.

Cuanto más pequeño es un niño en una situación traumatizante, peor es el impacto. Esto no quiere decir que los adultos o los niños mayores no puedan experimentar una gran angustia en situaciones traumáticas. Pero investigaciones han encontrado que los niños menores de 3 años son especialmente vulnerables al trauma. Afortunadamente, algunos niños son muy resilientes y con terapia y amor, pueden volver más fuertes que antes.

Factores Ambientales

Para los fines de este artículo, veamos los factores que influyen en un individuo que experimenta (o que ha experimentado previamente) un trauma:

Factores protectores:

  • sistema de apoyo,
  • estabilidad financiera,
  • Buena salud emocional y psicológica.
  • habilidades de afrontamiento positivas,
  • conexión con la comunidad, como la escuela, la iglesia o grupos de apoyo de jóvenes,
  • conexiones sociales o familiares,
  • educación o rendimiento académico,
  • empleo, y
  • habilidades para resolver problemas 

Factores de riesgo:

  • bajo estatus socioeconómico,
  • abuso de sustancias,
  • mala salud mental o reactividad emocional,
  • dificultades financieras,
  • pobre estilo de afrontamiento,
  • otras reacciones al trauma,
  • carencia de sistema de apoyo,
  • falta de empleo,
  • ser víctima de bullying o acoso,
  • vivir en situaciones que aumentan la exposición al trauma,
  • baja autoestima,
  • falta de identidad,
  • violencia doméstica o abuso, y
  • pobre rendimiento académico

Tanto los factores de riesgo como los de protección tienen mucho que ver con el impacto que una experiencia traumática tendrá en el individuo. Con una serie de factores de protección disponibles, es más probable que los individuos sean resilientes y se recuperen. Esta es la razón por la cual un niño que ha sido severamente abusado y descuidado por un padre puede mudarse con un abuelo y tener un buen desempeño en el hogar, la escuela y la comunidad. El factor de protección es un sistema de apoyo que muestra amor y compasión y está dedicado a ayudar al niño a tener éxito. Sin embargo, hay casos en que el individuo traumatizado tiene acceso a factores de protección y aún lucha con las consecuencias de ese trauma. Esto se consideraría un trauma complejo porque el impacto de ese trauma y el tratamiento son complejos.

Además, el trauma se vuelve aún más complejo cuando el individuo traumatizado comienza a mostrar signos y síntomas de habilidades de afrontamiento negativas, como el desarrollo del trastorno de personalidad múltiple.

8 creencias erróneas sobre el trauma infantil

  1. El trauma es a corto plazo: los efectos de una experiencia traumática son de por vida. Incluso después de años de terapia repetida, una experiencia traumática nunca desaparecerá del nivel consciente de la víctima. Muchas víctimas de abuso sexual dicen que “la violación ha terminado, pero la cicatriz está ahí para siempre”. Una creencia muy errada sobre el trauma es que si el niño es retirado del medio ambiente o la situación traumática, el trauma ha terminado. La realidad es que el individuo necesitará apoyo con tratamiento. De hecho, estudios han encontrado que vivir traumas en la infancia empeoraría la depresión en la adultez, como así también que las experiencias traumáticas en la infancia predicen las puntuaciones de psicopatía en delincuentes juveniles, y otros han hallado un vínculo entre el trauma infantil y los síntomas psicóticos.
  2. Los niños traumatizados no hacen “cosas malas”: algunos niños que han tenido historias muy traumatizantes pueden convertirse en niños que exhiben problemas extremos de personalidad y comportamiento. Lamentablemente, algunos niños presentan problemas de conducta en la adolescencia, como robar, mentir, hacer trampa, manipular, encender fuego, crueldad animal y destrucción de propiedad que eventualmente se alinean con los síntomas característicos de la sociopatía. En otros casos, algunos niños se convierten en adultos que luchan con el abuso de sustancias, la adicción al sexo o los comportamientos de oposición. Reiteradas internaciones, encarcelamientos, conductas de riesgo, pérdida de empleo, ataques violentos o períodos de depresión intensa también son comunes. Es muy común que las personas piensen que los niños que han tenido historias traumáticas pueden estar un poco deprimidos, ansiosos o tener problemas académicos. También es común pensar que un niño o adolescente “madurará” de los comportamientos negativos. Pero la realidad es que muchos niños enfrentan desafíos de por vida que a veces pueden ser paralizantes en su vida adulta. Esto ciertamente no es una excusa para los comportamientos anteriores. Pero es una realidad para muchas personas.
  3. El trauma no afecta al cerebro y al cuerpo mucho después del evento traumático: algunos niños son muy resilientes durante los primeros años de vida después de una experiencia traumática. Algunos niños se desarrollan sin ningún problema, mientras que otros comienzan a presentarlos entre los 9 y los 12 años. Muchos de mis clientes en este rango de edad han experimentado un trauma y ahora están experimentando desafíos interpersonales, académicos y emocionales. Sus primeros años de infancia fueron buenos y ahora que están en la escuela, que tienen expectativas más altas, se les pide que cumplan con los estándares sociales, y deben ser más independientes, están luchando con las exigencias de la vida cotidiana. Para muchos padres y cuidadores, los problemas de comportamiento y desarrollo que surgen en la infancia tardía son muy confusos porque, según los padres, los comportamientos aparecen de la nada. Por otro lado, y en el sentido inverso también cómo nos sentimos actualmente influye en cómo recordamos los síntomas de traumas pasados.
  4. El trauma no puede desencadenar problemas de comportamiento y de salud mental de por vida: muchos niños que han experimentado un trauma también están luchando con algunos de los problemas de comportamiento más comunes, como el trastorno de oposición desafiante, trastornos de conducta y el TDAH. Los problemas de atención, la hiperactividad y el aumento de los niveles de ansiedad también son probables. La depresión y las fobias también son comunes. La mayoría de los niños que están gravemente afectados por un trauma son diagnosticados con trastorno de estrés postraumático.
  5. El trauma no puede afectar a niños muy pequeños: el trauma puede tener un impacto sensorial en los niños, según la Red Nacional de Estrés Traumático Infantil. Un niño puede escuchar, ver, sentir o incluso oler cosas que pueden provocar miedo, ansiedad e incertidumbre. Como resultado, puede ocurrir una respuesta de trauma en niños de hasta 5 meses. Si el trauma es repetido e intenso, la respuesta traumática puede ser mucho peor, interfiriendo con el desarrollo cognitivo, emocional y fisiológico adecuado. Los programas Head Start son muy útiles para ayudar a los niños pequeños, de 0 a 5 años de edad, a sobrellevar traumas en la primera infancia. El objetivo de estos programas es brindar estabilidad a los hogares que tienen dificultades y ayudar a prevenir daños adicionales en lo emocional, psicológico, fisiológico y cognitivo.
  6. Con ayuda, cualquiera puede superar su trauma: el trauma no tiene por qué afectar la vida de una persona para siempre si recibe los servicios terapéuticos adecuados y tiene una buena cantidad de factores de protección para respaldarla. Sin embargo, el trauma puede ser tan complejo que una batalla de por vida con flashbacks, adicción, miedo o ansiedad y depresión no es algo inaudito. El tratamiento terapéutico de por vida también puede ser necesario para algunas personas que han experimentado un evento traumático. Para muchos puede ser difícil entender cuán traumático emocional y psicológicamente puede ser el daño que padecen las víctimas de traumas. Esto no significa que un niño traumatizado no pueda convertirse en un adulto sano. Pero es importante comprender que habrán momentos de dificultad y que el tratamiento requerirá paciencia y perseverancia.
  7. Si no ves el trauma, no puede afectarte: ¿Has oído hablar del término trauma vicario (o secundario)? Este tipo de trauma afecta a un individuo que no ha experimentado personalmente el trauma pero lo ha escuchado o lo ha experimentado de segunda mano. Muchos socorristas experimentan quemaduras y traumas después de lidiar con tantos casos repetidos de traumas. Los desastres naturales, las escenas de asesinato, el maltrato y abandono de niños, el trabajo forense, la terapia de salud mental, etc. pueden afectar a los primeros en responder (socorristas, paramédicos, bomberos) o incluso a los transeúntes. Un niño que es testigo de violencia doméstica, crimen o agresión violenta puede estar traumatizado. Lo creas o no, un niño que parece feliz, se ríe a menudo, sonríe y disfruta de las actividades típicas de la infancia, como el juego, también puede estar traumatizado. Los niños son bastante resistentes, pero no podemos asumir que debido a que un niño está siendo un niño, no está luchando con el trauma. Para muchos chicos, sus temores no se manifiestan hasta la hora de acostarse o hasta que se enfrentan con un disparador.
  8. Un padre que abusa de sustancias no puede traumatizar a un niño: cualquier sustancia que afecte el comportamiento de los padres de manera negativa puede ser traumatizante para un niño. Un padre alcohólico, un usuario de heroína, un usuario crónico de marihuana o un padre que abusa de las píldoras puede comportarse de maneras que afectan negativamente al niño. Un padre irritable, enojado, abusivo y violento que bebe hasta embriagarse, puede volverse aún más abusivo e irritable y decir y hacer cosas que asustan al niño. En muchos casos, un hijo de un padre que abusa de sustancias a menudo es responsable de cuidar a sus hermanos, cocinar sus propias comidas y llevarlos a la escuela. Un niño que ve a su madre intercambiar drogas en una esquina también puede sentirse traumatizado por lo que siente, ve o escucha. Un punto de drogas o un negocio de drogas también puede ser traumático, dependiendo de quién esté presente o qué suceda realmente. El simple hecho de que un niño debe ser responsable de sí mismo mientras su padre está drogado o borracho, también puede ser traumático. Muchos de mis clientes adolescentes guardan malicia en sus corazones hacia sus padres que abusan de sustancias por estas mismas razones.

Para complementar la información de este artículo, te recomiendo que leas también acerca de los mitos que existen respecto del Trastorno por Estrés Postraumático.

Fuente: PsychCentral

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