El balbuceo de los niños es sencillamente irresistible. Una vez que lo escuchamos se nos conmueve el corazón, empezamos a cambiar nuestra voz y a movernos ridículamente para llamar la atención del bebé y con suerte obtener una sonrisa.

Cuando hacemos esto, le estamos enseñando al bebé cómo comunicarse y le estamos ayudando a formar sonidos más complejos y aprender a utilizar el lenguaje más rápidamente, según un nuevo artículo de la revista Infancy.

En la investigación, los científicos observaron las interacciones de 12 madres con sus bebés de 8 meses por 30 minutos, dos veces al mes, durante 6 meses. Lo que encontraron fue que los infantes cuyas madres respondieron positivamente a lo que pensaban que sus bebés estaban diciendo, mostraron un aumento en el desarrollo avanzado de las vocalizaciones de las consonantes-vocales. Esto quiere decir que el balbuceo se ha sofisticado lo suficiente como para que suene más a las palabras.

Le estamos enseñando al bebé cómo comunicarse

Por otro lado, los infantes cuyas madres no intentaron entender lo que sus bebés decían no mostraron la misma tasa de crecimiento de las habilidades de lenguaje y comunicación.

Artículo relacionado:
Estudiar inteligentemente: 8 estrategias activas de estudio

Pasado un mes de las observaciones, se les aplicó una encuesta a las madres que fueron más atentas al balbuceo y se halló que a los 15 meses de edad sus bebés produjeron más palabras y gestos que los bebés que no recibieron la misma atención y respuesta.

Según Gros-Louis, esta diferencia se debe a que la interacción de las madres con su bebé mientras ellos balbucean les demuestra que pueden comunicarse y en consecuencia esos bebés les prestaron más atención a sus madres y balbucearon más.

Artículo relacionado:
Montar bicicleta es una cuestión mental - El País

Este estudio nos recuerda que somos, desde muy pequeños, sensibles a la estimulación social y que podría ayudarnos a aprender a vocalizar sonidos más complejos y habilidades de lenguaje más temprano. Y no solo esto, sino que además podemos enseñarle a los padres a formar el lenguaje de sus hijos, lo que probablemente ayude a formar también la sensibilidad del niño.

Fuente: Psypost
Imagen: Mas Vida Reproducción