Imagen: CETEP.cl

Hoy en día los psicólogos y psiquiatras se basan en las observaciones sintomatológicas y clasificaciones clínicas para diagnosticar trastornos psicóticos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar con psicosis, entre otros.

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Pero el proceso de diagnóstico actual tiene serias limitaciones cuando hablamos de detección temprana, prevención y tratamiento, porque este proceso diagnóstico puede ser afectado – aún con los controles metodológicos actuales – por la subjetividad del clínico que realiza la evaluación.

Precisamente por las limitaciones de los procesos diagnósticos actuales, el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH), decidió apartarse del DSM-5 y eligió concentrar todos sus esfuerzos en un modelo biológico basado en biomarcadores para diagnosticar. (Vídeo de Thomas Insel, ex director del NIMH dando una conferencia en TED sobre el cambio en el proceso diagnóstico).

Y una nueva investigación de la Universidad Southwestern de Texas y la Universidad de Georgia, publicada en la revista American Journal of Psychiatry, ofrece evidencia de un conjunto de biomarcadores que ofrecen un mejor diagnóstico y tratamiento de las psicosis.

Los científicos evaluaron la rapidez del pensamiento, planeamiento, memoria, movimiento de ojos, inhibición, ondas cerebrales, entre otros datos biológicos y conductuales que se relacionan con la psicosis de 1872 participantes que habían sido previamente diagnosticados con esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo y trastorno bipolar con psicosis. También se evaluaron sus familiares de primer grado y se compararon los datos con un grupo control sin estos trastornos.

Brett Clementz, Ph.D., University of Georgia
Brett Clementz, Ph.D., University of Georgia

Los análisis de estos indicadores dieron como resultado tres tipos específicos de biotipos que combinaban los diferentes diagnósticos. Según los autores, estos biotipos permiten clasificar los trastornos psicóticos mejor que los diagnósticos clínicos.

“La construcción de diagnósticos basados en la biología, no sólo la fenomenología, hace posible que las bases biológicas de estos trastornos cerebrales que se destacan como objetivos moleculares para la definición de la enfermedad y nuevos tratamientos”, dijo Carol Tamminga, directora de la investigación.

Los tres biotipos diagnósticos

Biotipo 1

Es el biotipo más afectado. Sus procesos cognitivos y capacidad de seguimiento ocular y tejido cerebral estaban muy deterioradas. Lo que se traduce en una reducida capacidad para ejercer control sobre la atención y procesamiento de información y era el grupo más perjudicado socialmente. En este biotipo había una leve predominancia de casos con esquizofrenia (59%) y en general estos pacientes tenían síntomas psicóticos más severos en comparación con los otros dos grupos.

Biotipo 2

Los sujetos del biotipo 2 también tenían afectadas las habilidades de seguimiento ocular, además de presentar afectaciones cognitivas, pero los análisis por electroencefalograma demostraron que tenían una alta respuesta cerebral o lo que los neurólogos llaman un “ruido cerebral”. Los sujetos se caracterizan por conductas sobrestimuladas, hiperactivas o hipersensitivas y dificultades moderadas de control cognitivo.Ellos también habían perdido materia gris en las regiones frontales y temporales, pero en menos cantidad que las encontradas en el biotipo 1 tenían puntajes más altos en los trastornos de depresión y manía.

Biotipo 3

Este era el biotipo con menos afectaciones y sus puntajes rozaban la media normal de las evaluaciones cognitivas, neurológicas y de estructura cerebral. Sus síntomas se clasificaban como moderados y tenían más probabilidades de ser diagnosticados con el trastorno bipolar. En este grupo, un 44% de los sujetos tenía trastorno bipolar con psicosis y un 32% tenía esquizofrenia.

“El resultado de los Biotipos proporciona una prueba de concepto de que las medidas estructurales y funcionales de biomarcadores cerebrales pueden clasificar individuos con psicosis en grupos que son neurobiológicamente distintivos y biológicamente significativos”, dijo la Dra. Tamminga.

De ahora en adelante, los investigadores se concentran en realizar estudios genéticos de los Biotipos 1 y 2. Mientras que el Biotipo 3 podría ofrecer más datos sobre los factores ambientales que incrementan el riesgo de psicosis.

Esta investigación fue directamente financiada por el NIMH y es la punta de lanza de su intento por revolucionar los diagnósticos en la salud mental.

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Fuente: ScienceDaily