Facebook - Pexels

¿Qué tan pendiente estás de Facebook? Su versatilidad puede llevarnos a usarlo para conectarnos con afectos, leer noticias, trabajar o estudiar… e incluso hacer correr chismes. Para muchos es un hábito chequear la red social más de una vez al día, y hay quienes consideran que no podrían vivir sin Facebook. Un dato que puede estar relacionado es el que arrojó una investigación realizada por una firma que se especializa en las reacciones de los consumidores a los productos: encontró que tocamos nuestros teléfonos, en promedio, más de 2000 veces por días.

Un grupo de investigadores, liderado por Eric Vanman de la Universidad de Queensland, publicó un estudio en el Journal of Social Psychology, en el que investigaron los efectos psicológicos de tomar un recreo del uso de Facebook.

Dado que esta red social nos ayuda a mantenernos conectados pero puede también exponernos a muchos estresores sociales, como la envidia y los chismes, los investigadores esperaban encontrar que tomar un recreo de Facebook estuviera asociado con una baja en los niveles de satisfacción de vida, pero también a una reducción en los niveles de estrés. Sus hallazgos están en gran medida en línea con sus predicciones y fueron consistentes con los sentimientos ambivalentes generales que podrían tipificar a los usuarios más activos de Facebook. Sin embargo, el estudio también arrojó ambigüedades y limitaciones que podrían no convencer a los lectores escépticos.

Vanman y sus colegas invitaron a 138 usuarios activos de Facebook (uso promedio: 2.8 horas diarias) al laboratorio de psicología donde proveyeron una muestra de cortisol salival y completaron cuestionarios psicológicos sobre su uso de la red social, satisfacción de vida, estrés, estado de ánimo y soledad. La data inicial mostró que los usuarios más activos reportaron una mayor satisfacción de vida y menos soledad.

Críticamente, la mitad de los participantes se enteraron en ese momento que se les pediría que tomen un descanso de cinco días de Facebook (ellos sabían por la publicidad del estudio que esto podría suceder). Todos los participantes escribieron, entonces, como pensaban que serían los días subsiguientes, y dieron otra muestra de saliva. Finalmente, todos los participantes volvieron al laboratorio cinco días más tardes, para repetir los cuestionarios, reportar sus movimientos sociales durante “el Domingo de Intervención” y proveyeron una última muestra de cortisol salival.

Casi todos los participantes del grupo que tomó un recreo de Facebook escribieron que esperaban pasarla bastante mal, sentirse alterados, dejados de lado, y desactualizados respecto de sus amigos de la red social.

Los resultados fueron compatibles con estas expectativas en cuanto que el grupo que no usó Facebook reportó menor satisfacción de vida al final del estudio que aquellos que usaron Facebook normalmente (el promedio de satisfacción de vida en el grupo que usó Facebook normalmente se incrementó durante el estudio, pero esto no sucedió con el grupo que no usó la red social). No hubieron diferencias en cuanto al estado de ánimo a lo largo del estudio.

Quienes no usaron Facebook mostraron una reducción en sus niveles de cortisol  a lo largo del curso del estudio

El grupo que no utilizó Facebook experimentó este golpe en la satisfacción de vida a pesar del hecho de que reportaron un promedio de más de dos horas extras de socialización cara a cara el Domingo (que cayó durante el periodo del estudio), comparado con el grupo que usó Facebook normalmente.

Lo más llamativo de esta investigación es que quienes no usaron Facebook mostraron una reducción en sus niveles de cortisol (hormona del estrés) a lo largo del curso del estudio. El cortisol podría proveer un marcador fisiológico de los niveles de estrés. No obstante, éste fluctúa mucho y es difícil de interpretar el significado de los cambios, especialmente basados en tan pocas medidas. De hecho, el grupo que no usó Facebook no reportó un decrecimiento en sus niveles de estrés en los cuestionarios (y los niveles de cortisol dentro del grupo no se relacionaron con los niveles de estrés auto-reportados). Vale señalar también que respecto de todos los participantes, los niveles de cortisol al inicio del estudio no se asociaron con ninguna de las otras variables, como la intensidad del uso de Facebook.

Los investigadores dijeron que su estudio fue “el primero en demostrar los efectos del uso de Facebook en una medida fisiológica asociada con resultados de salud” e interpretaron que sus resultados mostraron que tomar recreos de Facebook podría ser beneficioso para la salud personal, teniendo en cuenta que cualquier estrés prolongado podría contribuir a trastornos físicos y mentales.

Tal conclusión podría ser prematura, o al menos demasiado específica. Aparte del reporte diario del domingo, no sabemos si, o cómo, los participantes del grupo que no usó Facebook suplieron su tiempo habitual en Facebook con actividades diferentes, ya sea online u offline. ¿Es posible que la reducción del cortisol haya estado relacionada con el menor tiempo en internet y mayor tiempo caminando o hablando cara a cara, por ejemplo, más que con el recreo de Facebook? ¿Y qué tan significativo es el resultado del cortisol cuando los participantes no reportaron sentirse menos estresados, y considerando que los niveles de cortisol de ambos grupos estuvieron en el “rango normal” al principio del estudio?

También es difícil interpretar el golpe en la satisfacción de vida. Como reconocieron los investigadores, hay una gran diferencia entre elegir tomar un recreo de Facebook y tener que hacerlo por imposición, como fue la situación en el presente estudio.

A pesar de estas ambigüedades, los resultados ciertamente nos dejan pensando. En medio del escándalo de Cambridge Analytica y la campaña para “borrar Facebook”, sería muy interesante conocer los efectos psicológicos de dejar permanentemente esta red social, es decir, más allá de un pequeño recreo de cinco días.

Referencia del estudio:

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Eric J. Vanman, Rosemary Baker & Stephanie J. Tobin (2018) The burden of online friends: the effects of giving up Facebook on stress and well-being, The Journal of Social Psychology, DOI: 10.1080/00224545.2018.1453467

Fuente: The British Psychological Society

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