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“Tips para psicoterapeutas” es nuestra sección con recomendaciones breves preparadas por especialistas clínicos para ayudar a los terapeutas que se sienten estancados en las sesiones terapéuticas. Cada dos semanas publicaremos nuevas recomendaciones, puedes leerlas aquí.



Sabemos que la terapia de exposición es el estándar de oro para tratar desórdenes de ansiedad en niños. Desafortunadamente, la naturaleza de la ansiedad misma lleva a niños y padres ansiosos a hacer lo opuesto a la exposición. ¿Por qué motivo un niño con ansiedad severa de separación, por ejemplo, se expondría voluntariamente a una exposición en la que esté de acuerdo con estar en la casa con un padre, pero sin saber en qué parte de la casa está ese padre —sin recurrir a comportamientos de seguridad como llamarlo, estar atento para escuchar pasos o voces— por cinco minutos?

El primer paso, después de una evaluación clínica confirmando que el pequeño de hecho sufre un problema de ansiedad, es presentarles el modelo de exposición tanto al niño o niña como a los padres, incluyendo el termómetro del miedo, el rol de los comportamientos de seguridad y evitación y de los comportamientos de acomodación parentales. Cuando explicas el modelo, usa ejemplos recogidos de tu evaluación. Hazlo personal y significativo. Si un padre o niño no entiende por qué tendrá que hacer cosas que lo asustan para sobreponerse a los miedos, no habrá motivación para hacerlo.

Entender el modelo de exposición debe involucrar psicoeducación sobre la naturaleza de la ansiedad. Los niños y los padres necesitan entender que la ansiedad viene en picos (disparados por situaciones particulares) que corresponden a la activación de la amígdala del cerebro. Esto es empoderador a niños y padres, y los ayuda a navegar el proceso con mayor sensación de dominio.

Determina qué molestias le causa al niño o niña el miedo en su vida (una evaluación de valores para niños). Por ejemplo, una niña o niño que ama el fútbol, pero tiene miedo de practicarlo debido a que hay perros sin correa, puede ser capaz de ver que este miedo interfiere con lo que es importante para ella o él.

Recompensa al pequeño por todas las exposiciones. Las recompensas son motivadores poderosos para los niños y no necesitan ser materiales, pero deben ser dadas lo antes posible después de la exposición. Un plan de recompensa exitoso debe incluir ítems/experiencias por las que el niño o niña está dispuesto a trabajar.

Los padres pueden ayudar a mantener la motivación de los niños para perseverar en las exposiciones. Mantén el proceso objetivo en lugar de emocional, usando las herramientas de la terapia cognitivo conductual (TCC) (e.g. poniéndole un apodo al miedo, termómetro del miedo). Remarca a los padres cuán crucial es para ellos eliminar gradualmente los comportamientos de acomodación como dar seguridades, permitir la evitación o racionalizaciones que ellos hayan desarrollado. Para ayudar a motivar a los padres a hacer su parte, reporta evidencia actual, como el estudio que se está llevando a cabo en el Centro de Estudios del Niño de la Universidad de Yale, que ha encontrado que la sola reducción de los comportamientos de acomodación parental (sin ningún tratamiento administrado al niño ansioso) redujo significativamente la sintomatología en el pequeño.

Acerca de la autora: Bridget Flynn Walker, PhD, hace clínica privada que se enfoca en la evaluación y tratamiento de niños, adolescentes y adultos con trastornos de ansiedad. Autora de Anxiety Relief for Kids. Adicionalmente, sus servicios de consulta y enseñanza son requeridos por profesionales de la salud mental en y alrededor de San Francisco, CA, donde ella reside.

Fuente: Quick tips for therapists

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