Cómo ser conscientes de nuestras emociones sin rechazarlas

Es frecuente iniciar una sesión de terapia preguntándole al paciente cómo se siente y que éste, rápidamente, responda con un «bien» convencional, estándar e involuntario que muy pocas veces reflejará su verdadero estado anímico, pues no siempre somos conscientes, no ya de cómo nos sentimos sino de las sensaciones y emociones que pueden estar haciéndonos sufrir. 

¿Qué son las emociones? Cómo explorar y descubrir las emociones

Es un hecho que el ser humano, aunque hable con frecuencia de las emociones e incluso de sus propias emociones, no sea consciente en la mayoría de las ocasiones de que las siente o de que éstas repercuten en su estado anímico y en su vida de relación.

Las emociones son ciertas reacciones de índole tanto psicológico como fisiológico, que plasman la adaptación del individuo ante ciertos estímulos (recuerdos significativos, vivencia de un suceso, percepción de lugares, objetos o personas). Psicológicamente, las emociones influyen en la atención y en las respuestas del individuo, así como también, fisiológicamente, modulan una batería de respuestas biológicas que van desde el lenguaje verbal y no verbal hasta manifestaciones del sistema nervioso autónomo como la frecuencia cardíaca y respiratoria, la salivación, la contracción de los músculos de fibra lisa (digestivos, urinarios, respiratorios), la sudoración, la dilatación de las pupilas o la rubefacción facial entre muchas otras respuestas de nuestro organismo.

Desde una perspectiva conductual, las emociones establecen en cada momento nuestro posicionamiento ante el entorno, y provocan en el individuo respuestas de aproximación o de alejamiento ante ciertas personas o situaciones. En estas respuestas, además de las características individuales definitorias de cada persona, influirá la educación que se haya recibido así como el ámbito sociocultural del grupo donde cada cual se desarrolla desde el nacimiento hasta la adultez.

Diferencias entre emociones y sentimientos

Aunque, por su similitud, las emociones y los sentimientos suelen ser confundidos y utilizados como dos términos conceptuales indistintos, hay ciertas diferencias que los identifican.

  • Los sentimientos son un estado de ánimo de índole afectivo, por lo general de larga duración, que surge a partir de las emociones experimentadas como consecuencia de nuestra vida de relación. Aunque en lenguaje coloquial utilicemos la palabra sentimiento para expresar ciertas experiencias sensoriales subjetivas, en el ámbito de la psicología, dicho término se aplica a aquellas experiencias subjetivas (como amor, celos, dolor o sufrimiento ) que son fruto de las emociones.
  • Las emociones son expresiones de tipo psicológico, fisiológico, biológico o también consecuencia de estados mentales consecuencia de la adaptación del individuo a los estímulos procedentes del exterior (seres, objetos, situaciones).
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Generalmente, las emociones son causadas por la liberación de ciertas hormonas y neurotransmisores (dopamina, serotonina, noradrenalina, cortisol y oxitocina) que luego convierten las emociones ensentimientos. Es decir, es el cerebro quien se encarga de convertir las hormonas y neurotransmisores en sentimientos.

Las emociones tienen una carga de intensidad muy superior a los sentimientos, duran menos tiempo que éstos y tienen la misión de incitar a que el individuo actúe. Como ejemplo de emociones podemos citar la alegría, la tristeza, la felicidad, la sorpresa, la ira, el miedo, el asco o el asombro.

En Terapia Gestalt y siguiendo a Jean Marie Robine, la emoción se contempla como el punto de partida de toda experiencia que acaba manifestándose en forma de sensación física o corporal.

Tres diferencias básicas entre sentimientos y emociones

  • Los sentimientos duran más que las emociones, pero son menos intensos que estas.
  • Los sentimientos son consecuencia de las emociones.
  • Los sentimientos son la valoración que conscientemente hacemos de nuestras emociones, mientras que éstas son reacciones fisiológicas y psicológicas que surgen como consecuencia de ciertos estímulos.

No es lo mismo sentir que pensar

“No podemos amar si no podemos sentir, expresar dolor y rabia o bajar la guardia, del mismo modo que no podemos decir un sí rotundo si no somos capaces de decir igualmente un no de todo corazón”

(Michael Vincent Miller)

Consideremos que una represión constante y reiterada de las emociones (y por ende de los sentimientos por ellas generados) será causa frecuente de diversos conflictos emocionales.

Las sensaciones y las emociones son elementos fundamentales de una serie de conflictos que pueden hacernos sufrir y que no solucionaremos si no sabemos como hacer frente a las sensaciones y las emociones que les son inherentes.

En ciertas técnicas de psicoterapia, muchas veces se interviene en base a los pensamientos y a la acción aunque prescindiendo de qué es lo que el individuo siente, o bien, en el caso de que los sentimientos sean contemplados, se haga sólo con la finalidad de poder controlarlos. Estas técnicas, a la larga, suelen ser ineficaces ya que no trabajan con la comprensión de las causas emocionales generadoras del problema que origina el sufrimiento.

Termina de leer el artículo completo en el Terapia Gestalt, el blog de Clotilde Sarrió

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Clotilde Sarrió
Formación como Terapeuta Gestalt en el Institute Français de Gestalt-Thérapie. Diplomada en Psicopatología por la UOC (Universitat Oberta de Catalunya). Miembro de la Asociación de Psicólogos y Terapeutas Gestalt para el Desarrollo. Miembro adherente de la Asociación Española de Terapia Gestalt- APTG Mi orientación se integra en la corriente gestáltica de la Costa Este, representada por el New York Institute (1951), bajo la dirección de Laura Perls y la corriente afín de Cleveland. Terapia Gestalt Valencia.