Los «terribles dos», un período del desarrollo durante el cual los niños experimentan cambios en los hitos que implican cambios cognitivos, conductuales, sociales y emocionales. Los niños se esfuerzan por ser más independientes, y esto puede conducir a problemas de comportamiento como berrinches. Algunos niños de 2 años comienzan a exhibir conductas de externalización crecientes, como conductas disruptivas, desafiantes o agresivas. Estos problemas pueden darse a corto plazo o continuar a medida que el pequeño crece.

Cuando los niños son desafiantes, agresivos y perjudiciales, es probable que los padres participen en una serie de prácticas intrusivas de crianza para manejar estos comportamientos, como limitar los deseos autónomos de los niños, ofrecer direcciones excesivas o interrumpir las oportunidades de los niños para practicar habilidades eficientes para regular sus comportamientos de externalización, señalan los autores de un nuevo estudio (Yan, Ansari, & Wang, 2019).

La mayoría de los padres pueden manejar el comportamiento disruptivo de una manera tranquila y firme. Sin embargo, esto puede volverse más difícil dependiendo del temperamento o la personalidad del niño. «Cuando los niños exhiben constantemente incumplimiento, conductas agresivas hacia sus compañeros, arrebatos emocionales no regulados o mal comportamiento aversivo, los padres tienen un desafío cognitivo y emocional.» En otras palabras, algunos padres pueden sentirse más frustrados y enojados cuando los niños mantienen un comportamiento disruptivo.

Debido al aumento de las emociones negativas, como la frustración y la ira, los padres pueden no mostrar recursos cognitivos adecuados para generar prácticas de socialización más eficientes, como el uso de razonamiento y comportamientos de apoyo, señalan los autores. Esto puede resultar en técnicas de crianza menos óptimas, como gritar o castigar.

El comportamiento del niño y las técnicas de crianza a menudo se influyen mutuamente. Los investigadores también concluyeron que «cuando los padres reaccionan a estos comportamientos (por ejemplo, agresión o interrupción) con más apoyo de autonomía y comportamientos menos disruptivos y de control, los comportamientos de externalización de los niños pueden reducirse a largo plazo.»

Cuando los niños desafían a sus padres

Tanto los niños como sus padres se comportan de una manera que influye en las respuestas de los demás. Algunos comportamientos de los niños pueden llevar a mayor frustración por parte de los padres:

  • Molestar o regañar. El niño intenta desgastarte para que te rindas, regañando o pidiendo algo repetidamente. Esto puede involucrar la táctica de «por favor, por favor, por favor» y puede ser más problemático en público, o cuando el niño es ruidoso y molesto.
  • Berrinches. Las rabietas y la intimidación a menudo son utilizadas por los niños más pequeños para obtener lo que quieren o para evitar hacer algo solicitado por la madre o el padre. Las rabietas pueden ser más difíciles de manejar cuando el niño tiene una audiencia, o cuando los padres continúan hablando, discutiendo o suplicándole al niño que pare la rabieta.
  • Uso de amenazas. Algunos niños usarán amenazas cuando estén molestos como un método para salirse con la suya. Los ejemplos pueden incluir «voy a escapar», «nunca volveré a hablar contigo» o «no voy a comer la cena y no voy a hacer mis deberes.» Aunque la mayoría de los padres no cederán ante las amenazas, pueden llevar a que los comportamientos de los niños vayan en aumento.
  • Tácticas de mártires. El niño puede expresar que su vida es totalmente injusta o que nadie lo ama. Los niños a menudo usan esta técnica para hacer que los padres se sientan culpables de ser firmes o ponerles límites. Los padres naturalmente quieren que sus hijos se sientan amados. Por lo tanto, esta puede ser una excelente manera para que los pequeños den forma al comportamiento de sus padres.
  • Táctica Física. Algunos niños se volverán violentos con los adultos, arrojarán objetos o romperán sus juguetes. Estas técnicas pueden ser más utilizadas por niños más pequeños con un lenguaje o vocabulario limitado. Esto puede ocurrir en represalia contra el padre que implementa una consecuencia por comportamiento disruptivo, como un tiempo de espera.
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Buscar ayuda profesional

Abordar los problemas de conducta en los niños es posible con ayuda profesional. Los terapeutas de salud mental o psicólogos infantiles trabajan con los pequeños y sus padres para comprender los antecedentes e identificar las consecuencias apropiadas para mejorar el comportamiento del niño y la relación madre/padre-hijo.

Referencia bibliográfica:

Yan, N., Ansari, A., & Wang, Y. (2019). Intrusive parenting and child externalizing behaviors across childhood: The antecedents and consequences of child-driven effects. Journal of Family Psychology: JFP: Journal of the Division of Family Psychology of the American Psychological Association , 33(6), 661-670. https://doi.org/10.1037/fam0000551

Fuente: Psychology Today

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