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‘Conducta verbal’ es una etiqueta escogida, fundamentalmente, porque era virgen. Skinner estaba estudiando el lenguaje desde un punto de vista innovador e intentaba buscar un término que a) sugiriera el estudio del hablante individual y b) no estuviera viciada de antemano. Dediquemos un segundo a explicar esto.

Si pensamos en los términos que usualmente se usan para hablar de estos temas veremos que encontrar un término referido «al hablante individual» no es sencillo. El término ‘lengua’ se refiere a las prácticas de la comunidad linguística. ‘Habla’ se asocia o a lo vocal o a prácticas específicas dentro de una comunidad liguística grande (ej. el habla andaluza). El problema de ‘lenguaje’, que es el término que suele usar la psicología cognitiva, es que trae adheridas muchas deudas filosóficas que habríamos de podar antes de ponernos a trabajar. Por otro lado, podía haberse usado términos como ‘conducta simbólica’ (Mead, otro insigne pensador pragmatista como Skinner, lo había adoptado para su sistema), ‘conducta relacional’ o, qué se yo, ‘conducta social’. Pero la verdad es que conducta verbal era buen candidato porque sencillamente no se usaba.

El problema de ‘lenguaje’, que es el término que suele usar la psicología cognitiva, es que trae adheridas muchas deudas filosóficas

Es importante entender, querido psicólogo cognitivo, que la popular distinción entre ‘comunicación verbal’ y ‘no verbal’, aunque empieza a gestarse con el grupo de Kendon, Scheflen y Birdwhistell en 1955 no despega hasta la segunda mitad de los 60s. “Conducta Verbal” de Skinner se publica en el 57 tras veintitrés años de trabajo.

En realidad (como el mismo Skinner reconoce) no existe ninguna razón para hablar de ‘conducta verbal’ más que la propia tradición del análisis de conducta y yo mismo en algún momento he propuesto abordar el cambio terminológico. Pero entiendo que la gente sea reacia a cambiar 80 años de investigación porque Tim Roth hizo una serie.

Está bien, ya entiendo por qué se usa ‘verbal’ pero ¿qué significa?

Como era esperable, Skinner decidió explicar el “lenguaje” (la conducta verbal) como mejor se le daba, controlándolo. Es decir, la tarea era primero describir ese tipo de conductas y después poder responder a una sencilla pregunta “¿Por qué puñetas Fulano de Copas dice algo cuando dice algo?”

Pero empecemos por el principio: Desde este punto de vista, una ‘conducta verbal’ es una conducta que es reforzada por la mediación de otras personas. Así de simple y así de complejo.

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Por poner un ejemplo clásico, cuando una persona con sed le da a la manivela, esa conducta queda reforzada por el hecho de que sale agua del grifo (y la puede beber). En cambio, cuando una persona sedienta pide agua, esa conducta queda reforzada por el hecho de que alguien le de agua. La segunda sería una conducta verbal y la primera, no.

Según el conductismo radical ese es el corazón de la alcachofa.

una ‘conducta verbal’ es una conducta que es reforzada por la mediación de otras personas. Así de simple y así de complejo

Dos cosas rápidas: a) esta forma de ver el lenguaje (desde una perspectiva no-representacional, psicológica y centrada en el sujeto individual) encaja con la definición cognitiva clásica de «sistema de símbolos y reglas que nos permiten la comunicación» (Elosúa, 2006): es decir, no es un fenómeno distinto del que comúnmente y en sentido lato llamamos lenguaje. Y b) por lo demás, es compatible con las distintas perspectivas evolucionistas (siempre y cuando obviemos el ‘mentalismo’ de estas últimas) que están en un nivel explicativo diferente. No hay que olvidar que la famosa frase de Watson sobre la ‘tábula rasa total’ es un hombre de paja.

Brevísima clasificación de la conducta verbal

Por motivos de economía narrativa usaré la clasificación que usan en la FAP, que aunque es una simplificación es manejable y sirve para entendernos. La clasificación de conductas verbales dentro del conductismo se realiza de acuerdo con sus causas (análisis funcional). Pero no todas las causas, claro, sino las que pasan justo antes (estímulos discriminativos) y las que ocurren después (estímulos contingentes).

Tactos. Un tacto se define como una respuesta verbal que está bajo estricto control de un estímulo discriminativo y que es reforzada por reforzadores generalizados secundarios. O sea, es un comportamiento antecedido por algo concreto y reforzado como muchas cosas distintas. Te enseñan una manzana, te dicen ‘¿qué es eso?’ y respondes ‘una manzana’. Tu respuesta será reforzada por un ‘ajá’, un ‘muy bien’, un caramelo o cualquier otra cosa.

La palabra ‘tacto’ recuerda a ‘contacto’ (en el sentido de contactar con o tocar la realidad verbalmente) pero como veis es una forma muy original de reconstruir desde un punto de vista no representacional las ideas básicas de la lingüistica y la semiótica.

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Mandos. Un mando es una conducta con las siguientes características: a) ocurre porque fue seguido por un reforzador particular, b) su fuerza depende del grado de privación o estimulación aversiva y c) aparece ante un rango muy amplio de estímulos discriminativos. Es decir, un comportamiento antecedido por muchas cosas distintas y reforzado por algo en particular. Percibes que es un buen momento para pedir agua, la pides y te la dan.

‘Mando’ recuerda a comando o a demanda, pero no sólo incluye los ‘ imperativos’, las interrogaciones y otras muchas conductas verbales son mandos también.

Intraverbales. En general son conductas que son elicitadas por otras conductas verbales y que no pueden ser definidas ni como tactos ni como mandos.

¿Ya está? ¿Sólo ésto?

Bueno, en realidad ésto es sólo el principio. Todo es bastante más complejo y rico. En los últimos años desarrollos como la Teoría de los Marcos Relacionales permiten explicar fenómenos que parecían muy inaccesibles al análisis de la conducta como por ejemplo el comportamiento moral desde una perspectiva conductual.

la división entre lo biológico y lo psicológico es sólo analítica

¿Pero es que la biología no es importante? ¿No sois en el fondo unos dualistas de tomo y lomo?

Al revés.

En general, la división entre lo biológico y lo psicológico es sólo analítica. Niveles de análisis distintos no quiere decir órdenes ontológicos distintos. Bajo mi punto de vista, Skinner tenía razón cuando dijo que “the experimental analysis of behavior is a rigorous, extensive, and rapidly advancing branch of biology” en el 74. Pero es que la biología tiene muchos niveles de análisis válidos y fructíferos.

Por cierto, Donahae y su equipo estudió el tema de como se da el salto de lo biológico (neurológico) a lo conductual. Artículos como éste sobre el reforzamiento resuelven el aparente dualismo y nos permiten elaborar puentes transdisciplinarios cuando lo vemos conveniente.

Addenda para conductistas: Este uso de ‘conducta verbal’ es minoritario.

Es importante tener en cuenta que para el grueso del mundo, señalar con el dedo es una conducta no verbal por lo que explicábamos en la primera pregunta. Esta simple idea puede evitaros muchas discusiones inútiles.

Artículo previamente publicado en el blog de Javi Jímenez donde analiza diversos temas relacionados con la ciencia.

Javi Jímenez
Escribo sobre ciencia, ideas y cambio social. Tras unos años investigando por Europa, ahora me dedico a contar historias. Podéis leerme en Xataka, Magnet, Rasgo Latente y algún otro sitio más. Estudié psicología, pero mi trabajo académico se centra en la historia de la ciencia y, especialmente, de la historia de las ciencias sociales y del comportamiento.