Cuando leí el artículo sobre el que se basa el que están leyendo ahora, pensé que tal vez era redundante escribir nuevamente sobre mitos en el campo del conductismo, teniendo en cuenta que hace un tiempo, desde Psyciencia hablamos de mitos y verdades en modificación de la conducta. En tan solo unos segundos recordé dos situaciones que hicieron reconsiderar mi posición.

La primera relacionada directamente con el análisis de la conducta y una campaña desprestigiando su aplicación en el campo del autismo, bajo argumentos que de ser ciertos justificarían su desaparición. Pero claro, el asunto es que la solidez de las acusaciones deja bastante que desear.

La segunda relacionada con la intrusión de tratamientos pseudocientíficos en el ámbito psicoterapéutico en España, con el aval de nada menos que el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos (COP), órgano que representa a los profesionales españoles. Este organismo emitió un polémico texto en el que sostiene que “Algunas de las que pueden ser consideradas pseudoterapias pueden suponer beneficios contrastados para la salud de los pacientes, cuando son utilizadas correctamente por profesionales psicólogos”. Aquellos colegas que basan su práctica en la evidencia no tardaron en hacerse oir, sacando una respuesta que firmaron alrededor de 1.300 colegiados.

La realidad es que los mitos en la psicología abundan y muchas veces, aquellas instituciones que deberían encargarse de establecer límites entre aquellas prácticas basadas en la evidencia y las que no, realizan cuestionables declaraciones o mantienen posturas ambiguas. Es así como, a riesgo de parecer repetitivos y con el fin de separar la paja del trigo, volveremos a hablar de mitos dentro del conductismo, en este caso, específicamente sobre el análisis conductual aplicado (ABA).

Todd Ward, analista de conducta, ha hecho una compilación de aquellos mitos más comunes dentro de ABA, los cuales retomamos aquí.

Mito N° 1: Como terapia, ABA no tiene sustento científico para el abordaje del autismo

No hay en autismo (ni probablemente en ningún otro trastorno del desarrollo) otro abordaje que tenga tanta evidencia a favor como ABA. Ya sea tomándolo solo o en comparación con otros tratamientos, ha demostrado ser efectivo y superar incluso a otras alternativas. Más de 550 estudios avalan este tipo de intervención, y diversas instituciones reconocidas del mundo la recomiendan para el tratamiento del TEA.

Mito N° 2: ABA es un nuevo tratamiento para el autismo

El enfoque del análisis de la conducta para los trastornos del desarrollo (incluido TEA) ha tenido muchos avances en los últimos años y han aparecido otras líneas de tratamientos basadas en ABA en mayor o menor medida. No obstante, dentro de TEA se encuentra desde los años 70 en circulación. Antes incluso ya estaba en el ámbito de la educación y los retrasos mentales. Tal vez lo que sucede en algunos contextos, antes bajo la hegemonía de otros discursos, es que los enfoques conductuales empiezan a tornarse conocidos, pero en realidad no es algo nuevo, ni tampoco novedoso dentro de TEA.  

Mito N° 3: Todos los programas ABA son iguales

El análisis de la conducta es una ciencia del comportamiento individual. El camino de aprendizaje que toman los analistas de conducta es distinto al de otras corrientes: en lugar de aprender poco sobre muchas personas en grupos grandes, los analistas extraen mucho aprendizaje sobre unas pocas personas a la vez. En lenguaje corriente, los diseños de investigación del análisis del comportamiento suelen incluir pocos sujetos, cuando no directamente son diseños de sujeto único. Esto es distintivo de ABA, en comparación con otras corrientes teóricas, que suelen utilizar poblaciones más grandes para extraer conclusiones. Dado que cada persona tiene su propia historia de reforzamiento, los planes y programas de cambio de comportamiento respetan esta individualidad. Evaluación conductual, de preferencias y análisis funcional de la conducta, son solo tres de las herramientas individualizadas propias de ABA.

Mito N° 4: ABA solo se compone de trabajo en mesa

Muchos programas de enseñanza utilizan el llamado entrenamiento en ensayo discreto, DTT por su sigla en inglés (discrete trial teaching) y para muchas habilidades puede ser eficaz. Sin embargo, no es la única forma en la que se puede enseñar, ni la mejor para muchas habilidades. La enseñanza incidental es otra forma en el que las personas pueden aprender en su medio, sin necesidad de estar sujetos a una mesa o a una situación de tanta estructura. En estos casos, los analistas de conducta potenciaran aquellos reforzadores, rutinas, horarios y variables del contexto que puedan maximizar el aprendizaje de los sujetos.

El análisis de la conducta es una ciencia del comportamiento individual

Mito N° 5: ABA sirve solo para niños con autismo

Por justamente utilizar los principios del aprendizaje, el análisis conductual es aplicable a diversas áreas que exceden el campo de la clínica, entre las que podemos incluir educación, gestión del comportamiento organizacional, actividad física, sostenibilidad ambiental, etc. Quienes estén interesados en leer investigaciones, pueden acceder a cualquiera de los siguientes portales:  Journal of Applied Behavior Analysis,  Journal of Organizational Behavior Management y Journal of Behavior, Health & Social Issues.

Algunas personas creen que ABA fue creado por Ivar Lovaas. Él ha sido un exponente importante del modelo y del campo del autismo, pero el análisis de la conducta lo excede tanto en antigüedad como en campos de aplicación.

Mito N° 6: La terapia ABA promueve un lenguaje y comportamiento robótico

La rigidez está dentro de las características nucleares del TEA. Es decir que sin intervención de ningún tipo nos encontramos con ella. El trabajo desde el análisis de la conducta busca por medio de la generalización (una forma es por medio de la enseñanza de ejemplares múltiples), que los comportamientos sean más naturales, esto es, menos robotizados. La generalización (Miltenberger, 2013) es uno de los objetivos buscados en la terapia y sabemos de antemano que no debe ser dado por hecho.

Un pequeño detalle aquí. Algo que también se le critica al enfoque es su intento por normalizar a las personas. Pareciera un tanto contradictorio que cuando una persona con autismo se comporta de manera diferente a la considerada normal (robotizada), se critica al abordaje terapéutico. Ahora, si se piensa en generalizar habilidades para que los sujetos sean capaces de trasladar aprendizajes de manera espontánea a situaciones novedosas, también se critica al abordaje, ahora por normalizador.

Mito N° 7: Cualquiera puede dirigir una intervención ABA

Probablemente este mito se relacione con el número 3. Si todos los programas de modificación del comportamiento son iguales, basta con aprender alguno y cualquiera puede ocuparse del diseño y supervisión de los mismos. La realidad es que ni todos los programas son iguales, ni que es sencillo aplicarlos. Ser un analista de conducta implica atravesar una serie de cursos de contenido teórico, además de acreditar unas 1500 horas de prácticas supervisadas. La formación y supervisión constante es un aspecto distintito de ABA.

Mito N° 8: Los niños deben pasar por 40 horas semanales de terapia para lograr efectos positivos

Dado que no existen los programas paquete (mito N° 3), tampoco hay a priori una cantidad de horas determinadas para nadie. Eso se establece en función de la evaluación de cada sujeto, la cual es individualizada. Como se mencionó anteriormente, la característica del enfoque es su adecuación a cada persona, no la utilización de recetas de cocina.

Mito N° 9: Los programas utilizan el castigo como procedimientos de enseñanza

Si bien es cierto que en los primeros tiempos la utilización de castigo era mucho más frecuente (Lovaas, 1987) esto es algo que ha cambiado hace ya tiempo. En la actualidad, la intervención está basada en procedimientos de reforzamiento positivo. La utilización de castigos solo es aconsejable cuando los procedimientos anteriores no han dado resultado, y cuando la persona lleva a cabo comportamientos que la ponen en riesgo a sí misma o a otros. Y asimismo, deben intentar emplearse en combinación con programas de reforzamiento.

Mito N° 10: ABA utiliza sobornos que consisten en comida y juguetes para manipular el comportamiento de los niños

Sobre este punto se pueden hacer varias observaciones. La primera es sobre el término “soborno”. Cuando uno piensa en sobornar a alguien, en general está imaginando el manipular el comportamiento de otra persona, sí, pero para realizar algo que está prohibido o es inmoral. Utilizar el término soborno para desarrollar lenguaje o aprender tareas de la vida diaria, habilidades éstas que dan autonomía a los sujetos, es cuando menos polémico, por no decir inexacto. Se utilizan reforzadores como estrategias de modificación de la conducta, por supuesto, pero este es un punto asumido explícitamente por los analistas del comportamiento. Existe toda una fundamentación teórica y empírica que demuestran que aquellos comportamientos que son reforzados tienden a aumentar su probabilidad de ocurrencia, mientras que los que son castigados o se les retira el reforzador, tienden a disminuir o desaparecer (Cooper, 2017).

Lo que es reforzante para cada persona no lo elije el analista, sino que se encuentra dentro de las preferencias de los niños, en estos casos

Con respecto a la crítica al uso de juguetes y comida por parte de los analistas, existe también fundamentación. Lo que es reforzante para cada persona no lo elije el analista, sino que se encuentra dentro de las preferencias de los niños, en estos casos. El objetivo de los terapeutas será por un lado emparejarse ellos mismos como reforzadores para los pequeños, y por otro, intentar ampliar el rango de intereses que posea el paciente.

La lista presentada aquí lamentablemente no es exhaustiva. Existen otras creencias erróneas en torno al análisis de la conducta. Es habitual encontrarse con confusiones entre conceptos y aplicaciones. Algo que aconsejo cuando no se tiene mucho conocimiento sobre alguna área, es ir directamente a la fuente. Esto evita el creer que se está aprendiendo sobre un tema, cuando en realidad lo único que se aprende es la opinión de un alguien sobre dicho tema. Existe mucha bibliografía y portales confiables sobre ABA, aquí se enumeraron varios artículos y en las referencias encontrarán más.

Referencias bibliográficas:

Artículo recomendado:  Los adolescentes que dicen malas palabras son vistos como menos inteligentes y confiables

Autism Focused Intervention Resources & Modules. Intervención Naturalista. https://afirm.fpg.unc.edu/naturalistic-intervention

Cooper, J. Heron, T. Heward, W. (2017). Análisis Aplicado de Conducta. ABA España Publicaciones.

Eikeseth, S. Smith, D. and Klintwall, L. (2014). Discrete Trial Teaching and Discrimination Training. Handbook of Early Intervention for Autism Spectrum Disorders, Autism and Child Psychopathology Series. Springer Science+Business Media New York.

Miltenberger, R. (2013). Modificación de conducta. Principios y procedimientos. Ediciones Pirámide.

Valencia, C., García; H., (2005). El autismo: una revisión desde el Análisis Aplicado de la Conducta. ABA Colombia – Asociación Colombiana para el Avance de las Ciencias del Comportamiento

Ward, T. (2015). 10 Myths of Applied Behavior Analysis. Bsci21.org.
https://bsci21.org/10-myths-of-applied-behavior-analysis-html/

2 Comentarios

  1. Como papa de un niño de seis años con C.E.A. que esta saliendo adelante gracias a un tratamiento basado en el conductismo, una vez mas Lic. Colombo muchas gracias por su rigor cientifico y sus excelentes articulos.

  2. Muchísimas gracias Javier por tus siempre tan benevolentes palabras! Espero que tu pequeño siga bien, un saludo grande!!

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