Los “psicópatas exitosos” son personas muy exitosas, a menudo despiadadas, insensibles y superficialmente encantadoras, con poco o ningún respeto por los sentimientos o las necesidades de los demás. Ellos tienden a realizar crímenes premeditados con riesgos calculados. O pueden manipular a otra persona para que infrinja la ley, mientras se mantienen seguros a distancia. Son maestros manipuladores de los sentimientos de otras personas, pero no son capaces de experimentar las emociones por sí mismos. Y sí, es probable que conozcas al menos uno: las tasas de prevalencia se encuentran entre el 0.2% y el 3.3% de la población .

Tanto la psicopatía como la sociopatía se conocen como trastornos de personalidad antisociales, que son afecciones de salud mental a largo plazo.

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¿Qué los diferencia?

Los psicópatas y los sociópatas comparten una serie de características, incluida la falta de remordimiento o empatía por los demás, la falta de culpa o la capacidad de asumir la responsabilidad de sus acciones, el desprecio por las leyes o las convenciones sociales y la inclinación a la violencia. Una característica central de ambos es una naturaleza engañosa y manipuladora. Pero, ¿cómo podemos distinguirlos?

Los sociópatas son generalmente menos estables emocionalmente y altamente impulsivos; su comportamiento tiende a ser más errático que el de los psicópatas. Al cometer crímenes, ya sean violentos o no violentos, los sociópatas actuarán más por compulsión. Y les faltará paciencia, cederán mucho más fácilmente a la impulsividad y carecerán de una planificación detallada.

Los psicópatas, por otro lado, planearán sus crímenes hasta el más mínimo detalle, tomando riesgos calculados para evitar la detección. Los inteligentes dejarán pocas pistas que puedan conducir a ser atrapados. Los psicópatas no se dejan llevar por el momento y, como resultado, cometen menos errores.

Ambos actúan en un continuo de comportamientos, y muchos psicólogos todavía debaten si en realidad deben ser diferenciados. Pero para aquellos que los diferencian, una cosa está ampliamente acordada: los psiquiatras usan el término psicopatía para ilustrar que la causa del trastorno de personalidad antisocial es hereditaria. La sociopatía describe comportamientos que son el resultado de una lesión cerebral, o abuso y/o negligencia en la infancia.

Existe un vínculo particularmente interesante entre los asesinos en serie y los psicópatas o sociópatas, aunque, por supuesto, no todos los psicópatas y sociópatas se convierten en asesinos en serie. Y no todos los asesinos en serie son psicópatas o sociópatas.

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Pero la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos ha notado ciertos rasgos compartidos entre los asesinos en serie conocidos y estos trastornos antisociales de la personalidad. Estos incluyen el comportamiento depredador (por ejemplo, Ivan Milat, quien cazó y asesinó a sus siete víctimas); búsqueda de sensaciones (asesinos hedonistas que asesinan por entusiasmo o excitación, como Thomas Hemming, de 21 años, quien, en 2014, asesinó a dos personas solo para saber lo que se siente al matar); falta de remordimiento; impulsividad y la necesidad de control o poder sobre otros [como Dennis Rader, un asesino en serie estadounidense que asesinó a diez personas entre 1974 y 1991, y se hizo conocido como el “asesino BTK (bind, torture, kill (atar, torturar, matar))”].

Jack Kelsall: un caso de estudio

El asesinato en Sydney de Morgan Huxley por Jack Kelsall, de 22 años, quien posiblemente muestra todas las características de un psicópata, resalta las diferencias entre psicópatas y sociópatas.

En 2013, Kelsall siguió a Huxley a su casa donde agredió indecentemente al hombre de 31 años antes de apuñalarlo 28 veces. Kelsall no mostró remordimiento por su crimen, que fue extremadamente violento y premeditado.

Aunque el asesinato fue frenético, Kelsall mostró paciencia y planificación. Había seguido a posibles víctimas antes y había compartido fantasías que tenía sobre asesinar a un extraño con un cuchillo con su psiquiatra un año antes de matar a Huxley, supuestamente por “la emoción de hacerlo.”

Cualquiera que sea el motivo de Kelsall, independientemente de si nació con esta disfunción o la desarrolló, el caso se presenta como un ejemplo del peor resultado posible de un trastorno de personalidad antisocial: violencia sin sentido perpetrada contra una víctima aleatoria para su autogratificación. A lo largo de su juicio y sentencia, Kelsall no mostró signos de remordimiento, ni culpa, y no se disculpó.

Existen otros rasgos importantes de los psicópatas que todos deberíamos conocer, porque al final de cuentas, tanto ellos como los sociópatas pueden ser peligrosos e incluso mortales.

Fuente: The Conversation

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