La dislexia es uno de los trastornos de aprendizaje más diagnosticados y ocurre cuando las regiones cerebrales responsables de procesar el lenguaje escrito no funcionan correctamente.

Gracias a las investigaciones basadas en las técnicas de neuroimagen, hemos podido aprender qué ocurre en el cerebro de las personas con este trastorno, pero todavía nos falta mucho por entender, por ejemplo: cómo se comunican las diferentes áreas del cerebro (conectividad funcional) de las personas con dislexia.

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Para conocer cómo estas regiones cerebrales se comunican, la estudiante de doctorado Emily Finn y sus colegas de la Universidad de Yale, desarrollaron un análisis de la conectividad funcional y de las fluctuaciones coordinadas de todo el cerebro de 75 niños y 104 adultos con dislexia a través de la resonancia magnética funcional, y publicaron sus resultados en la revista Biological Psychiatry, según ellos este es el primer estudio en evaluar dichas conexiones, dado que los estudios anteriores solo evaluaron la conectividad de regiones específicas del cerebro.

Realizado esto, compararon la conectividad cerebral de los lectores con dislexia con las imágenes del grupo control y hallaron que los lectores disléxicos tienen:

  • Reducción de la conexión con las redes visuales y las regiones prefrontales.
  • Incrementada actividad en el hemisferio derecho.
  • Conectividad reducida en el área visual que procesa las formas de las palabras.
  • Persistente conectividad con las regiones anteriores del lenguaje alrededor de la  circunvalación cerebral de la región inferior frontal.
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Esta conectividad alterada es consistente con los problemas de lectura característicos de la dislexia.

Comparados con los lectores normales, los lectores disléxicos tienen conexiones más débiles  entre las áreas de procesamiento de información visuales y las áreas que controlan la atención, lo que sugiere que las personas con dislexia tienen más dificultades para concentrarse en las palabras escritas. Adicionalmente los lectores adultos jóvenes mantienen una alta conductividad en las regiones cerebrales involucradas en la fonología, lo que sugiere que ellos continúan sosteniendo el esfuerzo de estrategias de pronunciación hasta la adultez en vez de utilizar estrategias más automáticas basadas en la reconocimiento visual de las palabras.

Potencialmente estas investigaciones podrían ayudar a mejorar intervenciones específicas que tienen como objetivo a estas personas que luchan con la lectura.

Fuente: Psypost 
Imagen: Specialedpost