Seguramente leíste varios titulares que pregonaban que la neurociencia demostraba que el cerebro de las mujeres es más activo que el de los hombres. Para algunos esta era la prueba de que las mujeres son más inteligentes, sabias y pensadoras que los hombres. Muchas de ellas lo son, no lo pongo en duda, mi madre y mi esposa, por ejemplo. Pero eso no es suficiente para hablar de diferencias en la actividad cerebral según el género. Esa es una historia muy, muy diferente.

Les comparto algunos de los fragmentos de dos publicaciones muy populares que no leyeron bien la investigación:

SPONSOR EXCLUSIVO

Revista Muy Interesante:

Según este macroestudio, publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease, los cerebros de las mujeres se mostraron significativamente más activos en muchas más áreas que en el caso de los hombres.
Y eso es algo que sucedía especialmente en dos regiones: la corteza prefrontal –involucrada en, entre otras funciones, la toma de decisiones, la resolución de problemas o la planificación de comportamientos cognitivamente complejos– y también en las zonas límbicas o emocionales –responsables, por ejemplo, del estado de ánimo y la ansiedad–. En cambio, según las imágenes cerebrales, el centro visual del cerebro y el de coordinación eran más activos en el caso de los hombres.

Infobae de Argentina, fue el más osado y se atrevió a decir que estaba “confirmado”, un término difícil de aplicar en un campo de investigación demasiado joven y limitado como las neurociencias. Este fue el título que eligieron: “Confirmado: el cerebro de la mujer es más activo que el del hombre”. El artículo dice casi lo mismo que el anterior:

Los resultados, publicados en Journal of Alzheimer’s Disease, marcan que el cerebro de las mujeres es más activo en la mayoría en comparación con el de los hombres. En especial, la diferencia se presentó en dos regiones puntuales: la corteza prefrontal -encargada de la toma de decisiones, la resolución de problemas y de comportamientos cognitivos complejos en general- y las zonas límbicas o emocionales, que determinan el estado de ánimo y la ansiedad.

Para cualquier lector esos titulares significan que la ciencia había comprobado que las mujeres usan más el cerebro que los hombres… Una completa tergiversación de los resultados utilizada con el único objetivo de generar más clicks.

Otras publicaciones en inglés fueron más escépticas con estos resultados. Una de ellas fue Discover Magazine, la cual publicó hace poco un breve artículo que explica de dónde salió la supuesta noticia y el verdadero significado del tan citado estudio.

La investigación fue publicada en el Journal of Alzheimer´s Disease, y encontró una diferencia, según el género, del flujo sanguíneo cerebral en una muestra de 119 personas sanas y 26,683 pacientes psiquiátricos.

Artículo relacionado:
Pobre sentido del olfato: indicador de muerte en adultos mayores

En promedio, las mujeres tenían mayor flujo sanguíneo que los hombres. La diferencia que se encontró fue estadísticamente moderada. Sin embargo, debido al gran tamaño de la muestra se considera que el hallazgo es bastante sólido.

Pero aquí viene lo más importante: el estudio se trató sobre el flujo sanguíneo y no sobre la actividad cerebral. Son dos cosas muy distintas, que no representan lo que los titulares sensacionalistas difundieron en las redes sociales.

Estos resultados no sostienen que el cerebro de las mujeres sea más activo, que las mujeres usen más el cerebro que los hombres o que ellas “piensen demasiado” las cosas. Lo que en realidad nos dice este estudio es que hay un mayor flujo en los vasos sanguíneos de distintas áreas del cerebro de las mujeres. Lo que bien podría explicarse como el resultado de una diferencia fisiológica y no una diferencia en los patrones cerebrales.

Es muy fácil tergiversar una investigación cuando se toman fragmentos del abstract para crear una noticia atractiva y “viral”, especialmente cuando se habla de las diferencias de género. Lo más saludable en estos casos es activar nuestra alarma de escepticismo cuando leemos un titular que dice “confirmado” o “comprobado” en psicología o en neurociencias.

Fuente: Discovery Magazine

Comparte tu opinión

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.