Durante mucho tiempo se ha dicho que la música es beneficiosa para el desarrollo cerebral de los niños. Pero esa idea surgió de una serie de estudios bastante limitados y difusos, que no fueron muy apoyados por la comunidad científica que los veía con bastante escepticismo.

Un estudio recientemente presentado en la revista National Academy Of Sciences, viene a intentar aclarar la situación de una vez por todas. Sus hallazgos demuestran que ciertas melodías mejoran el procesamiento cerebral de los infantes menores de nueve meses relacionados con la música y el habla. Según sus autores, esto significa que escuchar música en edades muy tempranas podría traducirse en beneficios cognitivos globales.

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La metodología del estudio consistió en reclutar a 39 bebés de 40 semanas de edad que habían sido criados en familias que sólo hablaban inglés, que habían nacido en término, que no sufrían de alguna enfermedad o infección, que tenían un peso apropiado y que no habían recibido clases de música previas.

escuchar música en edades muy tempranas podría traducirse en beneficios cognitivos globales

Con la muestra seleccionada se separaron los bebés aleatoriamente en dos grupos: 20 bebés escucharon durante 12 sesiones de cuatro semanas, música tipo Vals, de diferentes ritmos (115-118 por minuto), en un ambiente social. El grupo control estuvo formado por 19 bebés que interactuaban con sus padres pero que no escuchaban música.

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Los bebés volvieron al laboratorio después de dos semanas de haber completado la fase musical para evaluar su respuesta cerebral con las Imágenes de Resonancia Magnética, cuando escuchaban música con un ritmo interrumpido. Al comparar las imágenes de las estructuras cerebrales de los infantes, en especial la del córtex auditivo y el córtex prefrontal, se encontró que aquellos que estuvieron en el grupo de música tuvieron respuestas cerebrales más sólidas relacionadas con la música y el habla en comparación con los bebés del grupo control.

Para los autores estos resultados demuestran que hay una vinculación entre la escucha de música y la habilidad de los pequeños para detectar patrones de sónido, una habilidad cognitiva muy importante en el desarrollo que podría tener efectos significativos sobre el aprendizaje de los bebés a largo plazo.

Los investigadores concluyen:

“Los efectos de la música van más allá de la música en sí. Experimentarla tiene el potencial de aumentar esas habilidades y mejorar la capacidad de los niños para detectar y reaccionar rápidamente a los padres en el mundo, algo muy relevante en el mundo actual.”

Este estudio parece resolver varios de los problemas metodológicos que afrontaron las investigaciones previas y alienta a los padres a que tomen un rol activo y cuidadoso (no es cualquier tipo de música) de la exposición auditiva que le ofrecen a sus hijos.

Fuentes: PNAS; El País