Un estudio liderado por Seena Fazel, profesor en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, examina las tasas de suicidio en la prisión. Sus hallazgos, que fueron publicados en The Lancet Psychiatry, muestran que las tasas de suicidio son al menos 3 a 9 veces mayor en hombres y mujeres en situación de cárcel, respectivamente, comparados con la población general. Los autores también examinaron varios aspectos de las prisiones: tasas de encarcelación, sobrepoblación, cantidad de personal por prisioneros (oficiales, proveedores de salud, educadores), tasas de cambios en la población carcelaria, costo promedio por prisionero por día, tasas de camas para pacientes psiquiátricos, manejo del sistema de salud en la cárcel, y longitud promedio del encarcelamiento en meses. Sin embargo no todos estos datos estaban disponibles para todos los países estudiados.

Luego de los análisis no se encontraron vínculos significativos entre dichos factores y el suicidio en las cárceles. Los autores escriben:

“En general, nuestros resultados sugieren que no hay una explicación ecológica simple para los suicidios en prisión. Más bien, es probable que se deba a interacciones complejas entre el individuo y factores ecológicos. En consecuencia, las iniciativas para prevenir el suicidio necesitan recurrir a enfoques multidisciplinarios que abarquen todas las partes del sistema de justicia criminal y atiendan a los factores de riesgo individuales y a nivel del sistema.”

Según los autores, el problema del suicidio en las prisiones es internacional y se ha encontrado que se da en mayores porcentajes que en la población general. En Inglaterra y Gales se ha reportado un riesgo 5 a 6 veces mayor de suicidio en hombres, comparados con la población general (1, 2). En prisiones de mujeres, por otro lado, la frecuencia es 20 veces mayor que en la población general (3).

Aunque se conoce que existen factores de riesgo a nivel individual (enfermedades mentales, abuso de sustancias, intentos autolíticos repetidos), ellos notan que no hay mucha información a nivel de la prisión y el servicio de salud allí ofrecido (aspectos que pueden producir cambios en salud pública y políticas). Un ejemplo de esto es la sobrepoblación de las cárceles, problema que se reporta en 119 de los 205 países. Sin embargo, los estudios realizados han encontrado resultados contradictorios, mientras algunos hallaron una correlación positiva (4, 5, 6, 7), otros encontraron lo opuesto (8, 9). Los autores creen que quizás se deba al efecto protector de poner a dos personas en una celda diseñada para una. Otras posibles explicaciones dadas por los autores son el poco compromiso del personal y los cambios constantes en la población carcelaria, aunque la evidencia no abunda.

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Metodología

Es por esto que los investigadores buscaron actualizar los datos sobre tasas de suicidio en prisiones y ratios de frecuencia comparados con la población general. También examinaron factores a nivel de la prisión y el ambiente que podrían estar asociados con el suicidio en este lugar. Los científicos analizaron datos de acceso público de 24 países desarrollados, pertenecientes a los años 2011 al 2014. Los 24 países fueron seleccionados por poseer métodos confiables para recabar información. Además contactaron al servicio penitenciario e incluyeron información del Concilio Anual de Estadísticas Penales de Europa SPACE I, el cual recolecta estadísticas del cuerpo gubernamental sobre encarcelamientos e instituciones penales en miembros del Concilio de Europa.

Resultados

En el período de tiempo seleccionado,2011-2014, se suicidaron 3906 prisioneros en los 24 países incluidos. El 93% fueron hombres. Los investigadores notaron variaciones importantes en las tasas de suicidio: 23 cada 100.000 en USA a 180 cada 100.000 en Noruega. En general, los países nórdicos y Francia presentaron las tasas más altas de suicidio en las cárceles.

Estados Unidos fue excluido de algunos análisis porque presentaba tasas con valores muy diferentes. Sus tasas de encarcelamiento eran de 900 prisioneros cada 100.000 adultos en la población general. El país que le seguía en la lista, con los valores más similares era Polonia, con un poco más de 200 prisioneros cada 100.000 adultos en la población general. En Estados Unidos, las tasas más altas de suicidio se daban en cárceles locales (45 cada 100.000 prisioneros) comparada con cárceles federales (11 cada 100.000 prisioneros).

Cuando se excluía a los Estados Unidos, las tasas altas de encarcelamiento se correlacionaban con tasas más bajas de suicidio. Sin embargo, cuando se ajustaba el análisis para otros factores (por ejemplo, tasas de suicidio en la población general, o tasa de sobrepoblación), o cuando se incluía a Estados Unidos en el análisis, ya no había una correlación significativa. Los autores no encontraron ninguna otra asociación entre variables relacionadas a la prisión y los suicidios sucedidos allí.

Cómo se explican éstos resultados

Los científicos ofrecen algunas hipótesis sobre porqué las altas tasas de encarcelamiento podrían estar vinculadas a menores tasas de suicidio: Según ellos, los países que tienen bajas tasas de encarcelamientos, tienen más probabilidades de presentar más trastornos mentales o haber cometido crímenes más serios, ambos se asocian a mayor riesgo de suicidio. Por otro lado, en países con mayores tasas de encarcelamiento, la población probablemente sea más heterogénea, dificultando la formación de grupos de riesgo.

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El equipo concluye que, debido a que los factores relacionados con la prisión no estaban asociados a las tasas de suicidio, las causas del mismo podrían deberse a interacciones complejas de diferentes factores y no simplemente al ambiente.

Recomendaciones

Las recomendaciones para futuras investigaciones son que se tomen en cuenta factores personales como tiempo de condena, categoría de la ofensa cometida, intentos autolíticos, consumo de sustancias y otros factores clínicos. También recomiendan realizar estudios sobre factores ecológicos como tasas de abuso en prisión y cantidad de presos empleados en algún trabajo, estudio o actividad significativa.

Limitaciones

Los investigadores reportan que cada país difería en cuanto a su definición de suicidio en custodia, lo que puede haber influido en la variación de tasas de suicidio. Sin embargo, para el estudio, se documentaron definiciones de suicidio para hacer las interpretaciones tomando esto en cuenta y minimizar así el efecto de la diferencia entre definiciones.

Otra dificultad que encontraron los científicos fue que los indicadores de salud no estaban siendo documentados con regularidad en la mayoría de los países; ellos sugieren que se debe registrar el número de personas comprometidas en tratamientos farmacológicos o psicológicos y el alcance y calidad del sistema de salud de la prisión.

Para finalizar, los autores escriben “este estudio subraya la necesidad de estrategias nacionales para afrontar el problema del suicidio en las prisiones.”

Fuente: Mad in America

Cita del estudio: Fazel, S., Ramesh, T., & Hawton, K. (2017). Suicide in prisons: An international study of prevalence and contributory factors. The Lancet Psychiatry, 4(12), 946-952. doi:10.1016/S2215-0366(17)30430-3

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