Parentese / Photo by Wang Xi on Unsplash

Hablarle al bebé directamente y con un estilo de discurso conocido en inglés como “parentese” (hablarle pausada y claramente, con vocales y entonaciones exageradas) parece mejorar el desarrollo del lenguaje en niños pequeños.

Un estudio del Instituto para la Ciencia del Aprendizaje y el Cerebro (I-LABS) de la Universidad de Washington, observó que, si se les enseña a los padres cómo y porqué hablar parentese, esto puede tener un impacto en el vocabulario de sus hijos.

Según Patricia Kuhl, co-directora de I-LABS, existe evidencia suficiente para afirmar que los niños prefieren parentese y no el discurso estándar, y que la exposición al primero aumenta el vocabulario de los infantes. Lo que los investigadores querían saber era si entrenar a los padres serviría y tendría efectos en el lenguaje de sus hijos.

Metodología

Los científicos utilizaron grabaciones de los fines de semana normales a los que estaban acostumbradas las familias participantes. Se ubicó de manera aleatoria a los padres en el grupo control o el grupo de entrenamiento.

Los padres en el grupo control solo eran grabados, mientras que los del otro grupo eran grabados y además recibían consejos sobre interacciones del lenguaje en la forma de tarjetas con “constructores del cerebro” de Vroom, debatían sobre sus grabaciones con los entrenadores. Se les enseñaba además cómo usar estas estrategias de comunicación en las rutinas diarias.

Según los autores, los padres difieren mucho en cuanto a su entendimiento de cómo aprenden los niños a hablar y el rol que ellos mismos juegan en esto. Es por eso que en el estudio buscaron incluir a personas de diferentes contextos socioeconómicos.

La muestra estuvo compuesta de 77 padres y sus infantes, que tenían 6 meses al comenzar el proyecto. A todas las familias se les entregó una grabadora que el bebé debía utilizar en un chaleco con un diseño especial. Se les pedía que grabaran un fin de semana entero cuando el niño tuviera 6, 10 y 14 meses. El dispositivo grababa tanto lo que el niño escuchaba como lo que decía , así que el investigador podía dar seguimiento al discurso del padre y el hijo.

Los entrenamientos se dieron cuando los niños tenían 6 y 10 meses.

Resultados

Los bebés cuyos padres recibieron el entrenamiento fueron significativamente más verbales a la edad de 14 meses.

Según Naja Ferjan Ramírez, autora principal del estudio, muchos padres saben que la cantidad de lenguaje que escuchen sus niños es clave, pero lo que ellos les intentaron enseñar es que la forma en que les hablan es incluso más importante.

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En los entrenamientos se les ofrecía explicaciones sobre la evidencia que apoya al parentese y se aseguraban de que los padres fueran conscientes sobre el lenguaje utilizado (particularmente el estilo de discurso) y los resultados en el lenguaje del bebé.

Los padres que recibieron el entrenamiento (que se realizaba cuando los niños tenían 6 y 14 meses) aumentaron la cantidad de discurso dedicada a sus hijos y el parentese en un 15%. Por otro lado, el grupo control mostró un crecimiento del 7%.

La medición de habilidades del lenguaje en niños se realizó clasificando el mismo como “balbuceo” o como palabras claramente reconocibles (todos los papás participantes hablaban inglés).

Otro dato observado fue que los bebés en el grupo de padres entrenados, balbuceaban en el 43% de las grabaciones, comparados con el grupo control que balbuceaba en el 30% de las grabaciones. Adicionalmente, a los 14 meses, los bebés que recibieron la intervención produjeron significativamente más palabras que los bebés en el grupo control.

El parentese no es hablar como bebé. Esta es una idea errada. Hablar como bebé involucra decir palabras y emitir sonidos sin sentido, mientras que el parentese es un discurso totalmente gramatical que incluye palabras reales, vocales alargadas y tonos de voz exagerados. Suena alegre y comunica un compromiso total con el niño. Hablarle parentese directamente a los bebés ayuda a que ellos se conecten socialmente con nosotros e intenten responder, aunque solo sean balbuceos.

Una estrategia tan sencilla puede ayudar significativamente al desarrollo del lenguaje en los niños pequeños, lo que será una ventaja en su vida escolar. Los padres juegan un rol importante en esto y pueden utilizar esta forma de discurso en las rutinas del niño.

Referencias originales del estudio: Naja Ferjan Ramírez, Sarah Roseberry Lytle, Melanie Fish, Patricia K. Kuhl. Parent coaching at 6 and 10 months improves language outcomes at 14 months: A randomized controlled trial. Developmental Science, 2018; e12762 DOI: 10.1111/desc.12762

Fuente: Science Daily

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