Prensa / Photo by Matthew Guay

El hecho de que una noticia sobre salud con conclusiones erradas o afirmaciones equivocadas llegue así a los lectores, puede causar problemas ya que muchas personas basan sus opiniones en las noticias que leen. Es más, un buen porcentaje de personas solo lee los titulares. Si estos últimos no son acertados, pueden contribuir a la diseminación de datos erróneos.

Una investigación publicada en BMC Medicine identificó posibles razones por las que los medios de comunicación terminan publicando información errada y quiso conocer si podía mejorar la situación sin perder el interés de los lectores.

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Específicamente, los autores se enfocaron en la tendencia a confundir afirmaciones causales con correlaciones. Por ejemplo, supongamos que un estudio encuentra que a mayor consumo de gaseosas (o sodas) hay mayor riesgo de ser diagnosticado con demencia. Si se reporta acertadamente, la noticia no muestra que beber gaseosa cause demencia, si no que comunica que el consumo de gaseosa se asocia al diagnóstico de demencia. En otras palabras, es posible que haya otro factor o factores que sean responsables de este vínculo. Tal vez la gente que toma mucha gaseosa, tiene también otras conductas que son las que incrementan el riesgo de demencia.

Los estudios experimentales, por otro lado, permiten inferencias causales con mayor certeza. Volviendo a nuestro ejemplo anterior, si tomaramos dos grupos equivalentes y le asignaramos a uno que no hiciera cambios en su estilo de vida y al otro que tomara más gaseosa y, por último, llevaramos registro de diagnósticos de demencia a largo plazo, entonces es más probable que cualquier diferencia observada entre los grupos se deba a la intervención experimental.

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Los comunicados de prensa de las universidades usualmente presentan la evidencia como puramente causal y esto es entendible hasta cierto punto. Es más llamativo poner “La gaseosa/soda causa demencia” en vez de “Investigadores descubren una correlación entre el consumo de gaseosa/soda y la demencia que podría o no ser causal”. Los periodistas escriben sus historias basados en estos comunicados de prensa y el resultado es una noticia con información poco acertada.

Luego de recibir 312 comunicados de prensa sobre salud de 9 oficinas de prensa, los científicos realizaron intervenciones en dichos comunicados que podían ser de uno de dos tipos:

  1. Hacer que el título y las afirmaciones principales se basaran en la evidencia ofrecida por el estudio del que hablan (fuerte para estudios experimentales y cauteloso para los correlacionales).
  2. Insertar declaraciones sobre inferir causalidad.

En general, el grupo de investigadores encontró que es posible alinear afirmaciones y titulares con la evidencia. También las declaraciones explícitas sobre correlaciones pueden ser insertados en las noticias, sin que esta deje de ser interesante.

Sin embargo, se desconoce todavía el efecto de noticias engañosas vs apropiadas en los lectores (es decir si su conducta cambia en base a la cobertura mediática).

Datos de la investigación original: Adams, R., Challenger, A., Bratton, L., Boivin, J., Powell, G., Williams, A., Chambers, C. & Sumner, P. (2019), Claims of causality in health news: a randomized trial. Doi: https://doi.org/10.1186/s12916-019-1324-7

Fuente: BPS

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