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Un equipo internacional de investigadores identificó un vínculo entre la exposición a altos niveles de las hormonas sexuales estrógenos en el útero y la probabilidad de desarrollar autismo (Baron-Cohen et al., 2019).

“Este nuevo hallazgo respalda la idea de que [niveles elevados de] las hormonas esteroides sexuales prenatales son una de las potenciales causas de la afección. Está bien establecido que la genética es otra, y estas hormonas probablemente interactúan con factores genéticos que afectan el desarrollo del cerebro fetal,” sostuvo el profesor Simon Baron-Cohen, Director del Centro de Investigación de Autismo de la Universidad de Cambridge, quien dirigió este estudio y el primero en proponer esta teoría.

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Destacan los científicos que aún se desconoce si los niveles elevados de dichas hormonas provienen de la madre, el bebé o la placenta. Señalan, por tanto, que el próximo paso debería ser estudiar todas estas posibles fuentes y cómo interactúan durante el embarazo.

En 2015, los investigadores de la Universidad de Cambridge y el State Serum Institute en Dinamarca, midieron los niveles de cuatro hormonas esteroides prenatales en el líquido amniótico (incluidas dos conocidas como andrógenos), y descubrieron que eran más altas en los fetos masculinos que luego desarrollaron autismo. Estos andrógenos se producen en cantidades mayores en fetos masculinos que femeninos en promedio, por lo que también podría explicar por qué el autismo ocurre con mayor frecuencia en los niños. A su vez, se sabe que masculinizan partes del cerebro y que tienen efectos sobre la cantidad de conexiones entre las células cerebrales. El equipo de investigación todavía busca saber si estos resultados también se encuentran en mujeres con autismo.

Basados en sus hallazgos, analizaron las muestras de líquido amniótico de los mismos 98 individuos muestreados del Danbank Biobank, un banco que ha recolectado muestras amnióticas de más de 100.000 embarazos, pero esta vez se enfocaron en otro conjunto de hormonas esteroides sexuales prenatales: los estrógenos. Es importante señalar que algunas de las hormonas previamente estudiadas se convierten directamente en estrógenos.

Los cuatro estrógenos fueron significativamente elevados, en promedio, en los 98 fetos que luego desarrollaron autismo, en comparación con los 177 fetos que no lo hicieron. Los altos niveles de estrógenos prenatales fueron aún más predictivos de la probabilidad de autismo que los altos niveles de andrógenos prenatales (como la testosterona). 

Otro estudio encontró que las mujeres con síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) presentan mayores probabilidades de tener un hijo con autismo, que las mujeres sin SOP. Éste síndrome se caracteriza por generar en el organismo niveles de hormonas desproporcionadamente elevados, causando diversas irregularidades a la vez que provoca problemas para quedar embarazada, aumento de vellosidad y acné, e incremento en el número de quistes en los ovarios.

Finalmente, el equipo de  la Universidad de Cambridge y el State Serum Institute advirtió que sus hallazgos no pueden ni deben usarse para detectar el autismo. “Estamos interesados ​​en comprender el autismo, no en prevenirlo”, declaró el profesor Baron-Cohen.

Referencia del estudio:

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Baron-Cohen, S., Tsompanidis, A., Auyeung, B., Nørgaard-Pedersen, B., Hougaard, D. M., Abdallah, M., … Pohl, A. (2019). Foetal oestrogens and autism. Molecular Psychiatry. https://doi.org/10.1038/s41380-019-0454-9

Fuente: Science Daily

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