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La cognición social es la responsable entre otras funciones, de como seres humanos percibimos emociones propias y de los otros, podamos entender lo que piensan los demás en determinadas situaciones; evaluemos mentalmente las interacciones interpersonales; y sobre todo de realizar acciones sociales adecuadas dentro de un entorno determinado. Es por estas características tan ligadas al ser humano, que actualmente se pone especial atención en este procesamiento, su evaluación y la intervención posible; dando pie a futuras investigaciones sobre todo en el área de la salud mental.

Lóbulo frontal y sus funciones

A modo explicativo y funcional, podemos localizar a la cognición social  entre una de las funciones del lóbulo frontal; el cual está conformado por las áreas orbital, medial y dorsolateral. Es donde se localizan las funciones ejecutivas y varios aspectos de la conducta humana.  Es desde esta área donde se planean, se controlan y se regulan los procesos psicológicos; se pueden coordinar y seleccionar procesos y optar por diferentes opciones, en cuanto a las diferentes conductas posibles para la resolución de un mismo problema. Podríamos localizar en este sistema la influencia de las motivaciones e intereses para llegar a determinada meta. Es decir: el sistema integrativo del lóbulo frontal, es donde a modo pedagógico podemos encontrar las formas complejas del ser humano, sus pensamientos y sus conductas (Lázaro & Solís, 2008).

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El lóbulo frontal puede considerarse el “centro ejecutivo del cerebro”, con lo cual una falla en este sistema o la alteración del mismo presenta altas consecuencias en la conducta, la regulación de las emociones y en la metacognición; es decir se encuentran alteradas o disminuidas las funciones ejecutivas (planeación, control conductual, flexibilidad mental, memoria de trabajo, mentalización, fluidez, conducta social y cognición social). Dichas dificultades las encontramos exacerbadas en algunas patologías como por ejemplo en la esquizofrenia.(Lázaro & Solís, 2008).

Buscando una definición específica

Dentro de la literatura podemos encontrar varias definiciones de  cognición social (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006):

  • “Procesos implicados en cómo la gente piensa sobre ella misma, otras personas, situaciones sociales e interacciones”.
  • “Conjunto de operaciones mentales que subyacen en las interacciones sociales, y que incluyen los procesos implicados en la percepción, interpretación, y generación de respuestas ante las intenciones, disposiciones y conductas de otros.”
  • “Procesos y funciones que permiten a la persona entender, actuar y beneficiarse del mundo interpersonal.”

Las áreas y funciones que encontramos dentro de lo que catalogamos como cognición social son: el procesamiento emocional (como percibimos las emociones y las reconocemos, por ejemplo las emociones básicas según los rostros que vemos), la teoría de la mente o también llamada la empatía cognitiva  (realizar inferencias sobre estados mentales), percepción social (la valoración que hacemos de los estímulos sociales) y el estilo atribucional (capacidad para hacer valoraciones positivas o negativas de determinado suceso o situación) (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006).

¿Por qué deberíamos prestar especial atención a su déficit?

Actualmente este fenómeno se está tornando en foco de interés, dado que es una variable que altera el funcionamiento social de los pacientes con patologías y se han desarrollando nuevas intervenciones que disminuyen las alteraciones; mejorando la calidad de vida de las personas, sus familiares y la inserción en la comunidad (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006).

En el caso particular de la esquizofrenia los problemas de conducta y comportamiento sociales son característicos; cuantos más de estos se presentan la enfermedad empeora y aumenta el índice de recaídas y desregulación. Hay una  relación entre el deterioro en la cognición social y el comportamiento social o comunitario que está siendo estudiada cada vez más; dando como resultado formas de intervención que mejoren dicha área (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006).  

¿Cómo evaluamos la cognición social?

Actualmente existen diversas maneras de evaluar la cognición social  para luego lograr una intervención adecuada y poder medir los cambios que se logran durante y después del tratamiento. Nombraremos algunos de los metodos de evaluacion (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006):

  • Interpersonal Perception Task: cuenta con 30 videos de situaciones de interacciones sociales. Evalúa estatus social, intimidad, parentesco, competencia y engaño. También mide la percepción de aspectos no verbales, la expresión facial y el lenguaje corporal.
  • Mayer-Salovey-Caruso Emotional Intelligence Test: diseñado en sus inicios para medir la inteligencia emocional, definida como la habilidad de percibir emociones y sentimientos. Son 141 ítems para evaluar cómo la persona soluciona problemas emocionales.
  • Pictures of Facial Affect: se evalúa la percepción de las emociones por medio de la expresión facial en 110 fotografías.
  • La historia de Rally and Anne y de Cigarettes en conjunto con las historias del Ice-Cream Van store y del Burglar Store se utilizan para evaluar la teoría de la mente en todas las dificultades.

Si bien estos instrumentos se utilizan actualmente, no han sido validados para patologías como esquizofrenia y autismo; siendo una deuda pendiente para las investigaciones futuras.

Hablemos de intervención

Habiendo especificado donde encontramos el déficit y cómo evaluar el mismo, ahora debemos dedicarnos a las intervenciones que mejoran el funcionamiento de la cognición social. Hay intervenciones específicas que se centran en el reconocimiento de emociones como por ejemplo el Training of Affect Recognition;  otros que focalizan en la percepción de las emociones como el programa  Emotion Management Training; hay programas que combinan en las intervenciones el funcionamiento cognitivo y el social, como el Integrated Psychological Therapy y también se realizan programas de habilidades sociales para re-educar y aprender a resolver situaciones sociales. (Ruiz, Garcia & Fuentes, 2006).

Para concluir, aún la definición de cognición social y la evaluación de la misma en patologías no ha llegado a un consenso. Sí sabemos que es un tema  que merece especial atención y estudio, dado que en el caso de haber un déficit en el área las intervenciones a tiempo pueden resolver muchos problemas conductuales y evitar recaídas en caso de patologías. Estas intervenciones además de ayudar al paciente, también se reflejan en beneficio a los familiares y al contexto social donde esté inserto el mismo.

Bibliografia

Artículo relacionado:
(PDF) Modelos de funciones y control ejecutivo

Lázaro, J. C. F., & Solís, F. O. (2008). Neuropsicología de lóbulos frontales, funciones ejecutivas y conducta humana. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 8(1), 47-58.

RUIZ-RUIZ, J. C., GARCÍA-FERRER, S., & FUENTES-DURÁ, I. (2006). La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia. Apuntes de psicología, 24(1-3), 137-155.

Geraldine Panelli
Lic. en Psicología. Especializada en Terapia Cognitiva Conductual Infanto Juvenil. Interesada en las neurociencias y en la difusión de la psicología científica.

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