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Los horarios del mundo actual pueden llegar a ser muy locos, no es raro escuchar a personas decir que andan a las corridas con todo lo que tienen que hacer, que los días parecen más cortos, que las semanas se pasan volando y que se necesitarían días de 27 horas para poder cumplir con todo. ¡El tiempo apremia! Pero, ¿y si realmente no es el tiempo en sí el que nos apresura?

[quote_center]El conflicto emocional entre actividades hace que los consumidores sientan que tienen incluso menos tiempo[/quote_center]

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“Más allá del número de actividades que realmente compiten por su tiempo, el conflicto emocional entre actividades hace que los consumidores sientan que tienen incluso menos tiempo”, escriben Jordan Etkin (Duke University), Ioannis Evangelidis (Erasmus University) y Jennifer Aaker (Stanford University). “Las emociones tales como la culpa sobre dónde gastamos el tiempo o el miedo por la pérdida de ingresos, ambos generan estrés y hacen que una persona se sienta más presionada por el tiempo de lo que realmente está.”

Las personas antes nombradas realizaron un estudio que fue publicado en el Journal of Marketing Research, y en el cual llevaron a cabo 5 experimentos para demostrar que percibir grandes conflictos entre objetivos hace que la gente se sienta apretada de tiempo, e impulsados por el aumento del estrés y la ansiedad.

En el estudio, se les pidió a los participantes que hicieran una lista de tareas que toman cierta cantidad de tiempo y luego se imaginaran completando esas tareas. Después se les pidió a los sujetos que imaginaran que las tareas entraban en conflicto entre sí. En algunos casos, las tareas realmente competían por tiempo, pero en otros se sentía que estuvieran compitiendo por razones emocionales o financieras solamente.

[quote_center]La ansiedad se incrementaba independientemente de si el conflicto era físico o simplemente emocional[/quote_center]

Cuando los participantes pensaban que ciertas actividades entraban en conflicto entre sí, se sentían incluso más presionados con el tiempo debido a que sentían que su ansiedad por el conflicto aumentaba. Dicha ansiedad se incrementaba independientemente de si el conflicto era físico o simplemente emocional.

Los autores identifican dos estrategias simples para ayudar a reducir los sentimientos falsos de presión por tiempo: respiración pausada y la canalización de los sentimientos de estrés a otras emociones más productivas y con alta energía como la excitación. Ambas técnicas fueron exitosas en hacer sentir a los participantes que no estaban tan presionados por el tiempo como temían primero.

“Sentirse presionado por el tiempo impacta en cómo los consumidores gastan el mismo, y cuánto están dispuestos a pagar para ahorrar tiempo. Desde el punto de vista del consumidor, sentirse presionado por el tiempo puede tener muchas consecuencias perjudiciales tales como salud pobre, problemas para dormir y depresión. Al parar para respirar o visualizar la fuente del estrés desde una luz más positiva, la gente puede disfrutar el tiempo de una forma más feliz y saludable,” concluyen los autores.

Fuente: Psypost