Últimamente hablamos mucho sobre bullying, niños agrediendo a sus pares por todo tipo de razones, por ser gordo, flaco, blanco, negro, tartamudo, tener un trastorno autista o hasta tener asma. Nos sorprende leer sobre chicos que parecen ser tan crueles que no les importa lo que causan en otros, ni siquiera cuando los llevan al extremo de los intentos de suicidio. Según un nuevo estudio, la televisión no nos ayuda a que los niños aprendan a entender y aceptar a otros y mucho menos aún cuando los padres no están atentos para explicar las cosas que sus hijos ven en la misma.

La teoría de la mente es algo que los niños suelen desarrollar durante los años de preescolar (es la habilidad de empezar a dejar de lado estados mentales individuales, como creencias, deseos intencionales y pretensiones y entender que otros pueden no tener la misma visión). Los expertos en el desarrollo del niño dicen que esta habilidad es crítica para el desarrollo social y que sin ella, es difícil para los niños entender la moralidad y reconocer las mentiras. Si no se desarrolla plenamente, por ejemplo, un niño podría pensar que todos prefieren una galletita antes que una zanahoria, ya que esa es su preferencia personal.

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Los libros por otro lado, suelen incluir explicaciones de cómo se siente una persona.

¿Cómo influencia la televisión dicho desarrollo? Para responder este interrogante, investigadores de la Escuela de Comunicación de la Universidad Estatal de Ohio estudiaron la relación entre el ver TV y la comprensión del estado mental en niños en edad preescolar.

El equipo entrevistó a los padres de 107 niños de entre 3 y 6 años de edad, e indagó sobre cuántas horas estaba prendida la televisión en la casa, independientemente de si alguien estaba mirándola, durante tres períodos de tiempo en un día de la semana promedio y durante un fin de semana promedio. También se les preguntó a los padres si sus hijos tenían televisores en sus cuartos (el 20% respondió que sí).

Luego de esto, se les presentó a los niños una variedad de tareas que evaluaban la teoría de la mente, tales como mostrarles la foto de una mujer a la cual nombraron Sra. Jones. Los investigadores les dijeron a los niños que era tiempo para comer un bocadillo y que, cuando a la Sra. Jones se le daba la opción de elegir entre galletitas y zanahorias, la Sra. Jones prefería la opción que el niño no prefiriera. Luego los investigadores le preguntaban al niño cuál sería el bocadillo que elegiría la Sra. Jones para ver si éste entendía deseos diferentes.

Si veían TV con sus padres y hablaban sobre lo que habían visto, se desempeñaban mejor.

Incluso luego de considerar las diferencias basadas en la edad de los niños y su estatus socioeconómico, los investigadores encontraron que los niños en cuyas casas la televisión permanecía prendida más tiempo, incluso solo de fondo y en aquellas donde el niño tenía una en su cuarto, tenían menos entendimiento de los estados mentales diferentes. Según los autores, investigaciones previas han mostrado que la televisión no ayuda a los niños a desarrollar apreciación por las diferentes creencias y visiones que la gente pudiera tener. Los libros por otro lado, podrían nutrir tales distinciones, ya que suelen incluir explicaciones de cómo se siente una persona. Los niños puede aprender y entender perspectivas mentales a través de conversaciones cara a cara, pero es más difícil para ellos comprenderlas cuando están observando una escena bidimensional.

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“No era sólo la televisión lo que embotaba esta habilidad. Los preescolares que veían TV con sus padres y luego hablaban sobre lo que habían visto con ellos, se desempeñaron mejor que los niños de aquellos padres que no discutían el contenido visto. Otra investigación ha encontrado que la comunicación padre-hijo en general está vinculada a una teoría de la mente más avanzada, así que esa podría ser una explicación para nuestros hallazgos”, dice la autora principal, Amy I. Nathanson, y sigue explicando que “cuando los padres hablan con sus niños, pueden discutir los pensamientos, creencias, intenciones, metas de las personas -y pueden utilizar las palabras “saber”, “pensar”, etc. La exposición a ésta clase de conversación ayuda a los niños a entender que otras personas tienen estados mentales únicos que manejan su conducta.”

Los resultados sugieren que si los padres se sientan a mirar la televisión con sus niños pequeños pueden ayudarlos a entender y ser más tolerantes a visiones y creencias que son diferentes a las suyas propias, dice Nathanson, y esto podría tener implicaciones sobre la manera en que interactúan con amigos, pares y colegas cuando crecen.

Fuente: Healthland
Imágen: Lubs Mary (Flickr)

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