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La enfermedad de Alzheimer es uno de los temas más investigados, los casos van en aumento y se necesitan más datos sobre prevención, diagnóstico y, por supuesto, tratamiento. Una de las investigaciones más recientes, demuestra que cuando las personas mantienen creencias negativas sobre el envejecimiento, son más propensas a tener cambios en el cerebro asociados con el Alzheimer.

El estudio sugiere que combatir creencias negativas sobre el envejecimiento, tales como que las personas ancianas son decrépitas, podría potencialmente ofrecer una forma de reducir la creciente tasa de la enfermedad de Alzheimer

El trabajo de investigación, que fue dirigido por Becca Levy, es el primero en vincular cambios cerebrales asociados al Alzheimer con factores de riesgo psicológicos relacionados a la cultura.  Los descubrimientos fueron publicados online el 7 de Diciembre pasado en la revista Psychology and Aging.

“Creemos que es el estrés generado por las creencias negativas sobre el envejecimiento que los individuos a veces internalizan de la sociedad lo que puede resultar en cambios cerebrales patológicos. Aunque los descubrimientos son preocupantes, es alentador darse cuenta que estas creencias negativas sobre el envejecimiento pueden ser mitigadas y se pueden reforzar las creencias positivas, así que el impacto adverso no es inevitable”, dice Levy.

Los autores del estudio examinaron a sujetos saludables, libres de demencia del Baltimore Longitudinal Study of Aging, la investigación más larga que se está haciendo sobre el envejecimiento en Estados Unidos. Basados en IRMs, los científicos encontraron que los participantes que tenían más creencias negativas sobre el envejecimiento mostraron una disminución más marcada del volumen del hipocampo (una parte del cerebro crucial para la memoria). Y el volumen reducido del hipocampo es un indicador de Alzheimer.

Se utilizaron autopsias cerebrales para examinar otros dos indicadores del Alzheimer: placas amiloides (grupos de proteínas que se acumulan entre las células cerebrales) y ovillos neurofibrilares (que son hebras retorcidas de proteínas que se acumulan dentro de las células cerebrales). Los participantes con más creencias negativas sobre el envejecimiento tenían un número significativamente mayor de placas y ovillos. Los estereotipos sobre el envejecimiento fueron medidos en promedio 28 años antes de las placas y ovillos.

En ambos estadios de la investigación, Levy y sus colegas hicieron los ajustes que consideran otros factores de riesgo conocidos del Alzheimer, incluyendo salud y edad.

Fuente: Psypost