Conocí TED Talks en 2009, cuando un profesor universitario nos compartió una conferencia de Chimamanda Ngozi Adichie (si no la has visto, búscala hoy: es extraordinaria). En aquella época, las charlas TED tenían un prestigio que garantizaba que cada minuto invertido valía la pena.
Pero eso ha cambiado mucho, y es una verdadera lástima. Hoy, casi cualquier persona puede ofrecer una conferencia TEDx —las versiones independientes— y hablar prácticamente de lo que sea, incluso presentando ideas que contradicen las propias políticas de TED.
Este video documenta bien el declive de la plataforma. No digo que haya que dejar de ver TED Talks, pero sí que conviene aproximarse con escepticismo. Como ocurre con tantas cosas, el sello TED ya no garantiza calidad.