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El Alzheimer es una de las enfermedades más temidas de nuestra época debido a que afecta profundamente la capacidad de recordar, de aprender y de razonar. Es una enfermedad que no tiene cura pero un diagnóstico oportuno podría ayudar a retrasar algunos de sus síntomas. Y, quizás más importante aún, seria de ayuda para las familias al momento de planificar y saber qué hacer para evitar que la calidad de vida del enfermo, en lo posible, no se vea afectada.

Pero aún sabiendo esto, solo el 45 % de los médicos están informado a sus pacientes de su enfermedad. Así lo divulgó una reciente investigación de la Asociación de Alzheimer, que preguntó  a 16000 pacientes si alguna vez sus médicos les habían dicho que tenían la enfermedad de Alzheimer y comparó sus respuestas con su historial médico para ver si coincidian.

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Solo el 45 % de los médicos están informado a sus pacientes de su enfermedad

Keith Fargo, director de programas científicos y de divulgación de la Asociación, quien supervisó el análisis de los datos de la encuesta, dijo: “Lo que nos impactó fue que los médicos en general comprenden los beneficios de revelar un diagnóstico, y están de acuerdo con esos beneficios, pero muchos todavía no hacen divulgación en su propia práctica.”

¿Cuáles serían las principales razones de la omisión intencional?

Una de ellas podría ser el temor de causar angustia emocional en sus pacientes y la falta de tiempo y recursos para explicar plenamente lo que significa el diagnóstico.

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Es cierto que muchos médicos pueden ser reacios a utilizar la palabra ¨Alzheimer¨con sus pacientes. Pero se necesita de diagnósticos transparentes y honestos para que el paciente pueda buscar información y ayuda necesaria.

Una de ellas podría ser el temor de causar angustia emocional en sus pacientes

Las dificultades a la hora de diagnosticar Alzheimer es que no existen análisis de sangre o escáner cerebral que puedan decir de manera concluyente a los médicos si un paciente tiene o no dicha condición: todavía es un diagnóstico que los médicos hacen basándose en los informes de evolución de las capacidades intelectuales de los pacientes y en los exámenes psiquiátricos que no son específicos para la enfermedad de Alzheimer.

Otro aspecto que dificulta la divulgación de este diagnóstico es que no existen  medicamentos eficaces para tratar la enfermedad. Los medicamentos utilizados podrían disminuir los efectos del deterioro cognitivo, pero no pueden detener su avance progresivo.

Si bien no hay tratamientos que los médicos puedan indicar a sus pacientes, si hay cosas que las personas pueden hacer para que su calidad de vida no se vea afectada. Según Beth Kallmyer, vicepresidente de servicios a los ciudadanos en la Asociación, se pueden conformar grupos de atención y preparar a los voluntarios con anticipación. Y pone de resalto la importancia del conocimiento sobre el diagnóstico al momento de buscar el apoyo que necesita cada paciente dentro de su círculo personal.

Fuente: Time

Andrés Díaz
Estudiante de psicología y escritor en psyciencia interesado en la psicología y neurociencias