El consumo de marihuana no es tan inocuo como las personas creen. Un gran estudio longitudinal encontró que el consumo de cannabis en la adolescencia incrementa el riesgo de ser diagnosticado con trastorno bipolar, trastornos psicóticos, depresión y ansiedad. Los resultados están disponibles en la revista científica JAMA Health Forum.
En esta investigación, los autores analizaron los datos de salud de más de 463,000 adolescentes de entre 13 y 17 años del sistema de salud Kaiser Permanente en el norte de California. Se excluyeron los datos de los adolescentes que tenían síntomas previos de trastornos mentales antes de consumir marihuana. Del resto de participantes, se siguieron sus datos hasta que cumplieron 26 años. Los datos incluyeron evaluaciones anuales de consumo de sustancias y diagnósticos psiquiátricos obtenidos de los registros médicos electrónicos.
Los datos demostraron que los adolescentes que reportaron consumir marihuana en el último año tenían más riesgo de ser diagnosticados con trastornos mentales severos que los adolescentes que no habían consumido marihuana.
Aquellos que reportaron consumir marihuana tenían el doble de riesgo de desarrollar trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, y trastorno bipolar, dos de las condiciones psiquiátricas más serias e incapacitantes. Y los diagnósticos psiquiátricos aparecieron, en promedio, entre 1.7 y 2.3 años después del primer reporte de consumo de cannabis.
Pero no solo eso: el estudio también encontró que el consumo se asociaba con un aumento de aproximadamente un tercio en el riesgo de depresión y un 25% más de riesgo de ansiedad, dos de los trastornos más prevalentes en el mundo.
Un dato particularmente relevante es que el vínculo entre marihuana y depresión y ansiedad se debilitaba a medida que los participantes crecían, lo que sugiere que el cerebro adolescente es especialmente vulnerable a los efectos del cannabis durante su desarrollo. Sin embargo, para los trastornos psicóticos y bipolares, el riesgo elevado se mantuvo incluso en edades mayores, lo que indica una vulnerabilidad persistente.
Este no es el primer estudio que vincula el uso de marihuana con trastornos mentales. Los estudios anteriores no habían podido esclarecer bien si las personas con trastornos consumían marihuana o si la marihuana contribuía a generar los trastornos. Pero este estudio, al excluir a los adolescentes que ya tenían problemas de salud mental y al demostrar que el consumo precedió a los diagnósticos, fortalece la evidencia de que el cannabis es un factor de riesgo potencial para el desarrollo de enfermedades mentales. Un factor que hace estos resultados aún más preocupantes es que la marihuana de hoy no es la misma de hace unas décadas: la flor de cannabis actual supera el 20% de THC y los concentrados pueden alcanzar hasta un 95%, lo que significa que los adolescentes están expuestos a un producto mucho más potente que el que consumían generaciones anteriores.
Sabemos que los trastornos mentales son causados por una combinación de factores de riesgo como la genética, el ambiente, el estilo de vida y las experiencias de vida, y que hay adolescentes que están más en riesgo que otros. Pero cuando alguien con esta vulnerabilidad consume marihuana, está jugando con fuego. Porque entre más consuman, más riesgo tendrán de que los síntomas empeoren y de que sea más difícil recuperarse.
Referencia: Young-Wolff, K. C., Cortez, C. A., Alexeeff, S. E., Silver, L. D., Pacula, R. L., Slama, N. E., Padon, A. A., Satre, D. D., Campbell, C. I., Koshy, M. T., Does, M. B., & Sterling, S. A. (2026). Adolescent cannabis use and risk of psychotic, bipolar, depressive, and anxiety disorders. JAMA Health Forum, 7(2), e256839. https://doi.org/10.1001/jamahealthforum.2025.6839