Meditadores experimentados mostraron un patrón diferente de actividad cerebral en comparación con quienes no practicaban meditación durante una prueba cognitiva de impulsividad y atención sostenida (Bailey et al., 2019).

“He trabajado en un centro de investigación en psiquiatría durante diez años. Utilizamos técnicas de estimulación cerebral para tratar la depresión que no ha respondido a la medicación típica,» dijo el autor del estudio Neil W. Bailey, investigador postdoctoral en el Centro Epworth para la Innovación en Salud Mental. “Al ver cuán ineficaces pueden ser los tratamientos para la depresión (alrededor del 50% de las tasas de éxito se consideran altas) y cuán común se ha vuelto la depresión, me interesó saber si había métodos para prevenirla en lugar de tratarla una vez que las personas ya estaban deprimidas. Mindfulness parece ser una excelente opción.”

De hecho, una investigación con estudiantes de medicina encontró que dos horas de mindfulness sirven para prevenir la depresión en este grupo. Por su parte, un metaanálisis mostró que las Intervenciones basadas en mindfulness son efectivas en el tratamiento de trastornos mentales. Por si esto fuera poco, practicar Mindfulness se relacionó con con mayores niveles de satisfacción sexual y reducción de inseguridades.

Cualquier persona podría practicar Mindfulness, y es posible aprender esta práctica online, por lo que podría aplicarse en toda la sociedad. En particular, se ha demostrado que es eficaz para mejorar tanto la salud mental como el rendimiento académico en las escuelas. De hecho, las ganancias en el rendimiento académico superan el costo del tiempo de practicar mindfulness. “Como tal, implementar mindfulness en las escuelas no le quitaría otros aspectos al plan de estudios,» dijo Bailey.

“Con el fin de fortalecer el caso para implementar mindfulness en las escuelas, nuestro equipo se ha centrado en explicar cómo [esta práctica] conduce a mejorar la salud mental y el rendimiento cognitivo.” Y explica la importancia de comprender los mecanismos de acción de una intervención con el fin de ajustar sus parámetros para lograr mayor efectividad y beneficios para quienes emprenden la intervención.

Mindfulness en pruebas de atención y autocontrol

Los investigadores utilizaron electroencefalografía (EEG) para comparar la actividad eléctrica de los cerebros de 34 meditadores con 28 controles demográficamente compatibles sin experiencia en meditación. Todos los meditadores habían practicado meditación durante al menos dos horas por semana durante seis meses, y la duración promedio de la experiencia de meditación fue de 8 años.

Durante el estudio de monitoreo cerebral, los participantes completaron una tarea computarizada de inhibición de la respuesta que consistió en una prueba común de atención y autocontrol. No hubo diferencias significativas en los tiempos de reacción entre los dos grupos, pero los meditadores tendieron a dar respuestas más precisas, y los investigadores también observaron diferencias en la actividad cerebral.

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Este estudio sugiere que el mejor desempeño en la realización de las tareas se debió a que quienes eran experimentados practicantes de mindfulness activaron más su corteza frontal cuando completaron las tareas. La actividad en esta área está relacionada con la atención y la toma de decisiones, por lo que es probable que dicha actividad los haya ayudado a enfocarse en la tarea (que implicaba decidir responder rápidamente a una imagen mostrada en la pantalla de una computadora, al tiempo que inhibía el impulso de responder a otra imagen), explicó Bailey.

“Inesperadamente, los meditadores también mostraron más actividad en su lóbulo parietal derecho entre 0 y 50 ms después de que las imágenes se presentaran en la pantalla de computadora. Este período de tiempo es anterior a que la información de las imágenes llegue incluso al lóbulo occipital, que es donde se procesa la visión.»

“Aunque sería tentador atribuir esto a algo surrealista (como la precognición), los estímulos se presentaron a un ritmo predecible, por lo que parece que los meditadores estaban preparando su lóbulo parietal derecho para procesar la información visual; estaban anticipando las imágenes más efectivamente que los no meditadores. Como resultado, podían tomar con mayor precisión decisiones muy rápidas sobre si responder a las imágenes o no,” explicó Bailey.

Limitaciones del estudio

“El estudio fue de diseño transversal, lo que significa que comparó a los no meditadores sanos con personas que habían estado practicando meditación durante años, sin evaluarlos antes de comenzar a practicar. Este diseño de estudio tampoco tiene un grupo de control activo para la comparación con los meditadores (¡sería muy difícil usar un diseño de estudio longitudinal de control activo que incluya meditadores con ocho años de experiencia!),” dijo Bailey.

«Sin un grupo de control activo, la interpretación del estudio con la menor cantidad de suposiciones es que las diferencias que encontramos se relacionan con llevar una vida que involucra meditación pero no sugiere que la meditación sea causal en las diferencias. Sin embargo, otra investigación que utiliza grupos de control activo ha demostrado que la meditación causa cambios en el rendimiento cognitivo y la actividad cerebral.»

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La advertencia principal es que hasta que el estudio sea replicado, no podemos estar seguros de que los resultados no sean específicos de las personas que participaron en él. Bailey comenta que están terminando de recopilar datos para una réplica de este estudio.

Tampoco está claro si los hallazgos se extienden a meditadores menos experimentados.

Implicancias de los hallazgos

Se necesita más investigación para determinar cuánta práctica de mindfulness es suficiente para obtener beneficios y qué pueden esperar las personas de las diferentes cantidades de práctica. Pero los hallazgos sugieren que practicar meditación no solo mejora las respuestas neuronales típicas. Puede cambiar la forma en que el cerebro procesa la información.

“Investigaciones anteriores han demostrado que la actividad cerebral difiere entre las personas que se desempeñan bien en tareas cognitivas y las que no lo hacen.” Esta investigación muestra que quienes tienen alto rendimiento activan las mismas regiones cerebrales que los que tienen bajo rendimiento, pero generan voltajes más altos (más actividad) en esas regiones, explicó Bailey.

“Nuestra investigación parece sugerir que este no es el caso en los meditadores (a veces, incluso, ellos muestran voltajes más bajos (menos actividad)). Sin embargo, los meditadores activan diferentes regiones del cerebro. Parece que en lugar de generar más actividad, están utilizando una estrategia diferente para desempeñarse mejor, a veces mientras generan menos actividad (por lo que sus cerebros pueden estar actuando de manera más eficiente en lugar de trabajar más duro).»

“Nos preguntamos si esto explica (al menos en parte) la mejora de la salud mental experimentada por los meditadores”: responder a eventos con un mayor rendimiento cognitivo, y al mismo tiempo tener cerebros que trabajan menos ciertamente parece una forma menos estresante y más pacífica de pasar el día, concluyó Bailey.

Referencia:

Bailey, N. W., Freedman, G., Raj, K., Sullivan, C. M., Rogasch, N. C., Chung, S. W., … Fitzgerald, P. B. (2019). Mindfulness meditators show altered distributions of early and late neural activity markers of attention in a response inhibition task. PloS One, 14(8), e0203096. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0203096

Fuente: PsyPost

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