A punta de intuición y de sentido común hemos señalado al celular, los videojuegos y otras tecnologías digitales como los responsables de la falta de sueño de los niños y adolescentes. Sin embargo, los datos de una investigación de la Universidad de Oxford que fueron publicados en The Journal of Pediatrics nos ofrecen una respuesta muy diferente y nos dice que el uso de las pantallas y medios digitales tiene muy poco que ver con la falta de descanso de los niños.

El estudio recabó la información de 50,212 niños de diferentes partes de Estados Unidos que fueron obtenidas por medio de encuestas completadas por los padres.

Según sus resultados, la relación entre las horas de sueño y el uso de las pantallas digitales es extremadamente modesta. En concreto los niños dormían entre 3 a 8 minutos menos por cada hora que dedicaban en la noche al celular, las consolas o cualquier otro dispositivo digital.

la relación entre las horas de sueño y el uso de las pantallas digitales es extremadamente modesta

Tres a ocho minutos es una correlación insignificante cuando la comparas con otros factores que si afectan el descanso de los niños, como levantarse demasiado temprano para ir a la escuela. Diversas investigaciones han alertado que empezar la rutina escolar antes de las 8 de la mañana tiene efectos nocivos a corto y largo plazo sobre el aprendizaje y la salud de los niños y adolescentes y, por lo tanto, recomiendan una profunda reestructuración del horario escolar.

Por otro lado, los investigadores no dicen que deba darse completa libertad para que los niños jueguen hasta las 4 de la mañana. Ellos recomiendan que los padres no pasen por alto otros factores que también afectan el descanso: la rutina que tienen los niños antes de irse a dormir, los patrones de sueño, los horarios para levantarse, la alimentación, etc.

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Rerefencia del estudio original: Andrew K. Przybylski. Digital Screen Time and Pediatric Sleep: Evidence from a Preregistered Cohort Study. The Journal of Pediatrics, 2018; DOI: 10.1016/j.jpeds.2018.09.054

Fuente: ScienceDaily

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