Imagen: EA MD

Mediante un nuevo estudio longitudinal, investigadores de la Universidad de Pensilvania han arribado a la conclusión de que los niños en edad preescolar con mejor desarrollo en las habilidades del lenguaje son más capaces para manejar la frustración y son menos propensos a tener arrebatos de ira.

Este es el primer estudio longitudinal que sustenta que las habilidades tempranas del lenguaje pueden predecir algunos aspectos de la regulación de la ira. Así sostuvo Pamela Cole, directora de la investigación.

Es común que los niños más pequeños tengan arrebatos de ira, pero se espera que cuando entren a la escuela tengan más autocontrol. Este estudio buscó determinar si el desarrollo de la habilidades del lenguaje se relaciona con el descontrol de la ira en niños de 2 a 4 años.

son más capaces para manejar la frustración y son menos propensos a tener arrebatos de ira

Para ayudarlos a obtener aquella habilidad, los investigadores les enseñaron a utilizar sus palabras. Evaluaron a 120 niños provenientes de familias de estatus económico medio de 2 a 4 años de edad. Por medio de visitas al hogar y en el laboratorio, evaluaron el lenguaje de los niños y su habilidad para afrontar tareas que podrían provocar frustración.

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Una de las tareas de laboratorio consistió en pedirle a los niños que esperaran 8 minutos antes de abrir un regalo, mientras sus madres terminaban de “trabajar” (completaban una serie de preguntas que buscaban evaluar cómo los niños afrontan la espera). Los investigadores observaron las estrategias de los niños durante los 8 minutos de espera. Entre las estrategias que utilizaron los niños se encontró: búsqueda de apoyo (mamá ya terminaste?) y distracción del regalo (inventan historias o contaban en voz alta).

Los niños que tenían mejores habilidades de lenguaje mostraron menos ira a la edad de 4 años en comparación de sus pares que no tenían estas habilidades tan desarrolladas. Tambén fueron más propensos a esperar animadamente la ayuda de sus madres a la edad de 4 años y fueron capaces de ocuparse en otra cosa lo que les ayudó a tolerar la espera.

Cole concluye en que mejores habilidades lingüísticas podrían ayudar a los niños a verbalizar en vez de usar sus emociones para suplir sus necesidades, a la vez que los orientaría a utilizar su imaginación para ocuparse mientras soportan la frustrante espera.

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La investigación está disponible en la revista Child Development.

Fuente: Eurekalert

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