Si hay una situación que a muchos nos preocupa es pensar en qué decirle a un familiar o amigo que esta pasando por un momento difícil. ¿Cómo hago para mostrarle mi apoyo? Tal vez tenemos las mejores intenciones pero terminamos metiendo la pata.

Por otro lado, es importante para la salud mental que una persona sienta apoyo de parte de familiares y amigos. Según los investigadores, percibir que tenemos una buena red de apoyo disminuye las tasas de depresión mayor, estrés postraumático, estrés no especificado y síntomas psicóticos, a la vez que aumenta la felicidad.

Todos hemos visto artículos que hablan sobre qué decir y qué no a una persona que esta pasando por esta o aquella situación. Un estudio, publicado en Basic and Applied Social Psychology, sugiere que hay pocas “frases mágicas” que provean alivio duradero.

Los autores de la investigación, encontraron que las mayoría de las teorías sobre apoyo social sugieren que algunas personas o enunciados son objetivamente más consoladores que otros. Si embargo, existen pocas investigaciones que hayan examinado hasta qué punto coincide la gente en cuanto al nivel de consuelo que dan los enunciados.

Primer estudio

El equipo de científicos primero re-analizó datos publicados en el año 2008, que contenían puntuaciones dadas por 292 niños en edad escolar (10 a 15 años) a 6 enunciados. Debían puntuar cuánto apoyo mostraba cada uno.

Al participante se le presentaba una de dos posibles situaciones: dificultades académicas o rechazo social en un picnic. Los 6 enunciados representaban estrategias de apoyo diferentes (mostrar consideración, aconsejar, acompañar, minimizar, mostrar optimismo y simpatizar).

No se observó mucho consenso entre los chicos. Un factor más importante fue la tendencia de cada niño: algunos de ellos, más que otros, se inclinaban por ver más apoyo en los enunciados. El consuelo parece estar en los oídos de quien escucha y no precisamente en las palabras.

Artículo recomendado:  ¿Qué es el razonamiento emocional?

Aunque los resultados del estudio son consistentes con lo que se ha encontrado previamente en otras investigaciones, también es cierto que los niños pueden diferir con los adultos en cuando al acuerdo sobre dichos enunciados. Es por eso que los científicos realizaron otro estudio con una muestra diferente.

Segundo estudio

Para la segunda investigación, se le preguntó a 54 estudiantes universitarios (80% de los cuales eran mujeres) qué pensaban sobre 96 enunciados utilizados en 8 situaciones estresantes hipotéticas, hechos deliberadamente para atraer a individuos con ciertos rasgos de personalidad. Con esto se buscaba saber si habría más consenso entre individuos con características de personalidad similares.

Se utilizaron varios tests para evaluar las características de personalidad.

 Si existiera una frase mágica que aliviara el sufrimiento de otros, nos encantaría saberla, pero los resultados de todos estos experimentos sugieren que no existe

Una vez más, había poco consenso sobre qué enunciados eran considerados de más apoyo, y esta tendencia se mantenía incluso al separar a los participantes en subgrupos dependiendo de sus rasgos de personalidad. Tuvo más relevancia la idiosincracia de cada participante en su gusto por algún enunciado.

Tercer estudio

Finalmente, los investigadores les pidieron a 33 graduados de psicología, miembros de la facultad y alumnos de un doctorado en psicología clínica, que clasificaran los enunciados hechos por terapeutas en videos de entrenamiento terapéutico.

Artículo recomendado:  Terapia Psicodinámica asociada a cambios cerebrales en pacientes con trastorno Borderline

El 64% de los participantes eran mujeres, 94% de descendencia europea y sus edades oscilaban entre los 23 y 57 años.

Los videos demostraban técnicas de algún tipo de terapia: Terapia cognitiva de Beck, Terapia Gestalt de Perls y Terapia Dinámica Breve de Freedheim. Dichos videos fueron seleccionados para presentar un rango amplio de enunciados de consuelo. Se tomó un enunciado de cada video. Para darle contexto, cada uno se presentaba al final de un segmento de 5 minutos de la sesión y se cortaba la reacción del paciente al enunciado, para evitar que influyera en la respuesta de los participantes.

Una vez más, hubo poco consenso sobre cuál enunciado era el más consolador, incluso si se los dividía en subgrupos (por ejemplo, subgrupo de clínicos experimentados).

Si existiera una frase mágica que aliviara el sufrimiento de otros, nos encantaría saberla, pero los resultados de todos estos experimentos sugieren que no existe.

Entonces, ¿qué podemos hacer cuando una persona significativa sufre?

Shawna Tanner y sus colegas opinan que, si pensas mucho qué decirle a la persona, probablemente te salga una afirmación torpe que tenga un efecto contrario al que buscabas. Muchas veces, tu sola presencia y simpatía suelen ser suficientes, sin necesidad de decir mucho.

Referencias del estudio original: Shawna M. Tanner, Brian Lakey, Jay L. Cohen, Erina L. MacGeorge, Ruth Anne Clark, Sarah Stewart & Lakesha Robinson (2018): What is the Right Thing to Say? Agreement among Perceivers on the Supportiveness of Statements, Basic and Applied Social Psychology, DOI: 10.1080/01973533.2018.1509341

Fuente: BPS

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.