Olvidar intencionalmente algunas cosas nos ayuda a recordar otras al liberar recursos de memoria de trabajo (Popov, Marevic, Rummel, & Reder, s. f.). Popov y sus colegas analizaron datos de un estudio anterior (Rummel, Marevic, & Kuhlmann, 2016) en el que los participantes estudiaron pares de palabras y, después de la presentación de cada par, se les indicó que olvidaran o recordaran el par (es decir, palabras para ser olvidadas y para ser recordadas, respectivamente).

En las pruebas de memoria, los participantes recordaron más palabras que habían sido precedidas por palabras para ser olvidadas que para ser recordadas.

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Además, los participantes tenían más probabilidades de recordar palabras precedidas por un mayor número de palabras consecutivas para ser olvidadas. La ventaja de memoria dada por las palabras para ser olvidadas disminuía si las palabras para ser olvidadas aparecían antes en la lista.

Los autores demostraron que el beneficio de las palabras para ser olvidadas se mantuvo tanto cuando los participantes no podían usar la memoria de trabajo para ensayar verbalmente las palabras como cuando tenían que memorizarlas mientras su atención estaba dividida, lo que indica que la ventaja de memoria dada por los artículos olvidados no se puede atribuir a más ensayos o préstamos de atención. En cambio, los investigadores sugieren que los elementos para ser olvidados consumen menos recursos de memoria que los elementos para ser recordados, dejando más recursos disponibles para la memorización de elementos posteriores. Un modelo computacional que implementa la teoría propuesta proporcionó un buen ajuste a los datos, apoyando esta idea.

Mediante una revisión de la evidencia emergente de comportamiento y neuroimagen de que la supresión de la conciencia de un recuerdo no deseado, en la codificación o recuerdo, investigadores encontraron que esto se logra mediante procesos de control inhibitorios mediados por la corteza prefrontal lateral. Estos mecanismos interactúan con estructuras neurales que representan experiencias en la memoria, alterando las huellas que apoyan la retención. Por lo tanto, los mecanismos comprometidos para regular la conciencia momentánea introducen prejuicios duraderos en los que las experiencias permanecen accesibles. La corteza prefrontal reduce la actividad cortical y del hipocampo para suprimir los recuerdos. A su vez, la actividad electrofisiológica durante el olvido intencional implica la inhibición activa. Un modelo neurobiológico de control de la memoria puede informar el control desordenado sobre la memoria (Anderson & Hanslmayr, 2014).

Si bien algunos estudios han demostrado que proporcionar una señal para olvidar selectivamente un subconjunto de hechos previamente aprendidos puede causar un olvido específico de esta información, se sabe poco sobre los mecanismos subyacentes a este fenómeno de memoria. Por ello, investigadores comprender mejor la naturaleza del efecto de olvido selectivo dirigido, y para lograrlo pidieron a los participantes de la investigación que estudiaran una “Lista 1” que constaba de 18 oraciones sobre dos (o tres) caracteres diferentes y una “Lista 2” que consistía en oraciones sobre un carácter adicional. En el experimento 1, exploraron el papel de la práctica (el ensayo) como el mecanismo productor del olvido selectivo dirigido al examinar el efecto de la supresión articulatoria después de la Lista 1 y durante la presentación de la Lista 2. en los Experimentos 2 y 3, exploraron el papel de los mecanismos de control atencional al introducir una tarea de actualización concurrente después de la Lista 1 y durante la Lista 2 (experimento 2) y al manipular el número de caracteres que se olvidarían selectivamente (1 de 3 frente a 2 de 3). Los resultados de los tres experimentos sugieren que ni el ensayo ni el cambio de contexto parecen ser los mecanismos subyacentes del olvido selectivo dirigido, mientras que el patrón de resultados es consistente con una cuenta inhibitoria. Además, sea cual sea el mecanismo responsable, el olvido selectivo dirigido parece depender de los recursos de atención disponibles y las demandas de la tarea (Aguirre, Gómez-Ariza, Andrés, Mazzoni, & Bajo, 2017).

Referencias bibliográficas:

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Aguirre, C., Gómez-Ariza, C. J., Andrés, P., Mazzoni, G., & Bajo, M. T. (2017). Exploring Mechanisms of Selective Directed Forgetting. Frontiers in Psychology, 8, 316. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2017.00316

Anderson, M. C., & Hanslmayr, S. (2014). Neural mechanisms of motivated forgetting. Trends in Cognitive Sciences, 18(6), 279-292. https://doi.org/10.1016/j.tics.2014.03.002

Popov, V., Marevic, I., Rummel, J., & Reder, L. (s. f.). Forgetting is a Feature, not a Bug: Intentionally Forgetting Some Things Helps Us Remember Others by Freeing up Working Memory Resources. https://doi.org/10.31234/osf.io/ysjzu

Rummel, J., Marevic, I., & Kuhlmann, B. G. (2016). Investigating storage and retrieval processes of directed forgetting: A model-based approach. Journal of Experimental Psychology. Learning, Memory, and Cognition, 42(10), 1526-1543. https://doi.org/10.1037/xlm0000266

Fuente: Psychological Science

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