Tips para psicoterapeutas” es nuestra sección con recomendaciones breves preparadas por especialistas clínicos para ayudar a los terapeutas que se sienten estancados en las sesiones terapéuticas. Cada dos semanas publicaremos nuevas recomendaciones, puedes leerlas aquí.



Una de las claves por las cuáles funciona la Activación Conductual para la depresión es que pone en contacto a la persona con las potenciales fuentes de bienestar que ya pueden existir en su entorno. No se trata tanto de buscar nuevas fuentes sino de fortalecer el contacto de la persona con fuentes que han sido relegadas.

Un hombre que esté pasando por un estado de depresión — y en cuya historia podamos ver estrategias de autocuidado bien trabajadas — puede recuperar sensaciones de bienestar y momentos de calma volviendo a entrar en contacto con actividades relacionadas, como dedicar tiempo a cocinar platos que le gusten y centrar su atención justo en lo que ocurre en esos momentos. Eso puede aplicarse a relaciones sociales, mundo profesional o cualquier otra fuente de bienestar.

El problema viene cuando aquel aspecto de la vida de una persona que debería ser fuente de bienestar, resulta ser todo lo contrario: es el ejemplo de la familia, para quienes algunas personas la convivencia diaria supone algo parecido a un infierno inevitable.

Debemos hacer todo lo posible por poner en contacto al usuario con otras fuentes alternativas de reforzamiento

Es posible que atendamos a personas jóvenes, sin demasiados recursos económicos, que dependan de la unidad familiar para prosperar, y que reciban una carga aversiva importante por parte de todos o algunos de los miembros de su familia; esto lo sabremos porque exploraremos mediante entrevista semi-estructurada, cuestionarios sobre fuentes de reforzadores y auto-registros.

Una vez que lo valoremos, la meta terapéutica está clara: debemos hacer todo lo posible por poner en contacto al usuario con otras fuentes alternativas de reforzamiento. El planteamiento sería el siguiente:

  1. Explorar fuentes de estimulación apetitiva.
  2. Reforzar aproximaciones sucesivas -en este caso hacia metas y acciones alejadas del entorno invalidante.
  3. Extinguir comportamientos depresógenos-relacionados con verbalizaciones generalmente aversivas sobre el entorno invalidante.
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Gran parte del malestar que experimenta la persona tiene que ver con poner su atención en aquello que va mal. Si bien en consulta podemos escuchar sus quejas y lamentos con la intención de validar, sobre todo en la primera sesión, más allá debemos dirigir la conversación hacia otros temas. Preguntar por sus amigos, sus aficiones, el tiempo que pasa fuera de casa o cómo podría pasar más tiempo en otros lugares, pueden abrir caminos para que al menos en tiempo en consulta sea un espacio en el que ese entorno invalidante que decíamos antes quede afuera.

Pongamos que el entorno invalidante fuera la familia: entonces, tendremos que prestarle máxima atención a cualquier verbalización de la persona que tenga que ver con cosas diferentes a su familia. Una vez se produzca que nos diga el nombre de uno de sus amigos, por ejemplo, le podemos preguntar más: ¿cuándo le conociste?, ¿qué es lo que más te gusta de él/ella?, ¿qué planes soléis hacer juntos?, ¿supone un apoyo para ti? Igual, si lo que nos dice es que le gusta tocar la guitarra: ¿desde cuándo llevas tocando?, ¿tienes guitarra?, ¿qué te parece si la traes la siguiente sesión?, ¿algún amigo tuyo toca la guitarra también? Con esta conversación, es más fácil programar acciones para la semana que tengan que ver con acciones apetitivas.

Por último, por mucho que dirijamos la atención de la persona a otros recursos de bienestar, es bien posible que rumie sobre sus barreras. Debemos estar atento a ello, para validar inmediatamente y dirigir de nuevo la atención a las cosas importantes. Cuando extinguimos, es posible que la persona sienta frustración al ver bloqueadas todas sus posibilidades de queja, incluso puede llorar y decirnos que necesita sacar todo el malestar y que está frustrado/a porque no le dejamos: si esto ocurre, es un gran punto para que sea consciente de cómo todo ese malestar está dirigiendo su vida hasta el punto de reventar, y agradecerle por decírnoslo porque así podemos hacer algo con ello. Estaremos ante una fuerte reacción condicionada que podemos trabajar utilizando exposición a esas sensaciones de una manera amable y cálida, tomando a la persona suavemente de las manos y animándole a estar en consulta con esas sensaciones tan horribles sobre él mismo y su situación, haciéndole hueco, durante el tiempo que sea necesario, antes de continuar. En nuestra experiencia, estos momentos son excelentes por los cambios que se producen en la persona en ese momento.

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La idea general, por tanto, es dirigir a la persona a otras fuentes de reforzamiento. Esto no implica apartarle de su familia: en absoluto es así, ya que cuando la persona encuentra satisfacción en otras áreas, su propia actitud hacia su familia cambia y eso hace que, si su entorno está dispuesto, la relación con ellos mejore enormemente. En el peor de los casos, nuestro paciente no estará tan pendiente de aquello que ha perdido o que nunca tuvo, y se centrará en los aspectos positivos y constructivos de su vida.

Acerca del autor: José Olid, Director, coordinador y docente en Máster Online sobre ACT, FAP, Mindfulness, Activación Conductual y Terapia Integral de Pareja en el centro de Terapias Contextuales.

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Imagen: Unsplash

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