El perro como el mejor aliado del adulto mayor para mejorar su salud
Emanoelle Santos escribió un valioso artículo sobre los efectos nocivos de la urgencia de responder mensajes del trabajo:
A las ocho de la tarde vibra el teléfono, con una notificación. Es un correo electrónico, del jefe, en domingo. No lo contesta porque no es urgente, pero tampoco puede quitárselo de la cabeza. “Si el trabajo es lo último en lo que alguien piensa antes de dormir, probablemente algo no va bien”, explica William Becker, profesor de la Universidad Virginia Tech y coautor de un estudio que analiza el efecto de los correos electrónicos en el bienestar de una persona y su entorno próximo. La conclusión principal es que la necesidad de estar siempre conectado, aunque no sea de forma explícita, conlleva a un tipo de agobio específico, que llaman e-ansiedad, y afecta psicológicamente a los empleados y a sus allegados.
Titulado Matándonos suavemente, los investigadores encuestaron a más de 400 empleados de diferentes sectores y a sus personas cercanas y confirmaron que la supervisión excesiva del correo electrónico en horario no laboral son perjudiciales para el bienestar y las relaciones. Revisar obsesivamente la bandeja de entrada es una señal de alerta, pero tan solo pensar en ello también es nocivo. El motivo es la expectativa de respuesta, que nace a partir de las vivencias de cada uno en su ambiente laboral. “Ver a tu jefe siempre pendiente del correo electrónico, saber que los envía durante el fin de semana o las noches, genera una expectativa, de modo que no importa cuál sea la política de la empresa o la ley. Si sientes esa presión de tu supervisor, eso va a prevalecer sobre todas las demás cosas”, explica Becker.
¿Qué podemos hacer?
La psicóloga de Fremap explica que, para revertir el problema, cada trabajador tiene la responsabilidad dar el alto y buscar la desconexión. Según dice, es más difícil encontrar los límites en temas laborales si las personas tienen los mismos hábitos con cuestiones personales, como el uso excesivo de las redes sociales. “La base funcional que sustenta la ansiedad o efectos negativos es similar en ambos casos”, subraya Merino Suárez.
Desde la cuarentena he visto más pacientes con problemas de estrés, depresión y ansiedad, causados el exceso de correos de trabajo y la expectativa de estar la mayor parte del tiempo disponible. En terapia trabajamos en establecer limites de trabajo efectivos y acciones de autocuidado como desconectar las notificaciones y usar diferentes navegadores web: uno para el trabajo y otro para el ocio y tiempo libre.
Me llamó mucho la atención este fragmento del artículo Cómo dominar el aburrimiento de Melinda Werner para The New York Times:
No pude evitar preguntarme qué papel tienen los teléfonos inteligentes y las redes sociales en el aburrimiento. ¿Navegamos tanto por Instagram porque estamos aburridos? ¿La gratificación instantánea que obtenemos podría hacernos sentir más aburridos cuando intentamos realizar actividades cotidianas? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero algunas investigaciones revelan que, pese a que recurrimos al teléfono para paliar el aburrimiento, la tecnología también puede hacer que nos sintamos más aburridos. Westgate afirmó que le preocupa que la tecnología también pueda hacer que no respondamos de una manera constructiva ante el aburrimiento.
“Si, en vez de enfrentarla, constantemente estás mitigando esa sensación de aburrimiento con cosas como el teléfono, creo que eso impide que veamos un mensaje muy útil”, aseveró. Además, si cada vez que estás aburrido buscas el teléfono, eso estaría evitando que encuentres algo más satisfactorio.
Elpidorou explicó que podría ser de utilidad tener una lista mental de las actividades que casi siempre te parecen satisfactorias a las que puedes acudir cuando no se te ocurre qué quieres hacer, como leer, tocar algún instrumento, dibujar, tejer o cualquier otro pasatiempo. (También está bien si puedes hacer algo en el teléfono que sea relevante para ti, como comunicarte con algún amigo o hacer un crucigrama).
“Elige algo que suele gustarte —algo que puedas hacer y que generalmente deseas hacer— y comprométete a realizarlo unos minutos. Con suerte, te atrapará y el aburrimiento pasará”, dijo Gasper.
Usar el celular para apaciguar el aburrimiento solo logra empeorarlo.
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