Las personas con síntomas subclínicos de TDAH son más vulnerables a la privación del sueño
Marcelo Cetkovich, director médico de INECO, escribió para el diario La Nación, un artículo que ayuda a contextualizar la conducta de la población joven durante la pandemia:
En este contexto vemos que se demoniza a los jóvenes y sus encuentros masivos. Antes de levantar el dedo acusador, tenemos que tener presente que estudios científicos serios sobre los efectos psicológicos de la pandemia mostraron con claridad que los jóvenes fueron los más afectados, con los más elevados niveles de ansiedad y depresión.
Estas dos circunstancias, por sí mismas, interfieren con la atención y la función ejecutiva, que definimos como la toma de decisiones en un contexto cambiante. Por otro lado, la necesidad de agruparse y pertenecer es un elemento conductual distintivo de la adolescencia, que fue menoscabado en forma flagrante por la pandemia.
Un estudio de los Países Bajos publicado en las últimas horas, demostró que jóvenes estudiantes tuvieron durante la cuarentena, dificultades para llevar a cabo estrategias de regulación emocional, como por ejemplo, hacer ejercicio cuando uno se siente abatido. Esta dificultad, se expresó en mayor incidencia de síntomas de depresión. No queremos justificar el descuido, pero sí es importante contextualizar.
Jessica Mouzo escribe en El País:
Depresión, ansiedad, ataques de pánico, estrés postraumático y abuso de alcohol u otras drogas son los trastornos más comunes entre el personal sanitario a causa de la primera ola de la pandemia. “Nos ha llamado la atención la magnitud. Anticipábamos que una cuarta ola de la pandemia iba a ser de salud mental, pero nos impacta la magnitud y la gravedad”, señala Jordi Alonso, autor principal del estudio y director del Programa de Epidemiología del IMIM-Hospital del Mar. La suya no es la primera ni la última investigación que apunta en esta dirección: un estudio del Colegio de Médicos de Barcelona señalaba que el agotamiento físico y mental de los médicos tras la primera ola era tal que una cuarta parte se planteaba incluso abandonar la profesión. Otra investigación de la Universidad Complutense de Madrid apuntaba que la mitad de los sanitarios tras la primera ola tenían cuadros de estrés postraumático.
Y añade:
“Está comprobado que los sanitarios suelen retrasar la petición de ayuda, particularmente los médicos. Por eso es importante que las personas en más riesgo tengan acceso a la ayuda que necesitan, tanto en dispositivos específicos como en grupos de apoyo lo antes posible”, sostiene Gonzalo Salazar de Pablo, psiquiatra e investigador predoctoral de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King´s College de Londres. Salazar de Pablo ha participado en un metaanálisis sobre el impacto de la covid y otros coronavirus (como los brotes de SARS y MERS) en los sanitarios y que concluía que más de un tercio presentaba insomnio, angustia psicológica y agotamiento. La perpetuación de la pandemia tampoco ayuda. “Al mantenerse tanto en el tiempo, se genera más desesperanza”, apunta Salazar de Pablo.
Las políticas públicas se han enfocado mucho en proteger la salud mental de la población general, pero ¿qué estamos haciendo para cuidar a las personas que nos cuidan?
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