Comer por emoción: un mecanismo de afrontamiento
El sufrimiento, la ansiedad y la frustración de los pacientes con obesidad son sentimientos que a menudo se manifiestan en el consultorio. Una de las alternativas de tratamiento es el Ozempic; sin embargo, existe mucha preocupación y prejuicio sobre este tipo de medicamentos. Por eso quiero compartir este artículo de María José Castro Alija, médica especialista en nutrición, publicado en el diario El País, ya que ofrece una perspectiva más matizada y comprensiva hacia las personas con obesidad:
La obesidad es una enfermedad muy compleja en la que intervienen componentes muy diversos porque es multifactorial. Influye el entorno obesogénico, que son aquellos factores que nos rodean y que pueden conducir a la obesidad o al sobrepeso; también la genética, el marco ambiental, la situación socioeconómica y otra serie de circunstancias. Actuar sobre todos ellos era muy complicado. Pero estos nuevos fármacos, que sí son eficaces, nos ayudan a que los pacientes estén más motivados, ven que se consiguen efectos y les resulta más fácil mantener el estilo de vida saludable.
Pero estos fármacos deben estar bien prescritos y deben responder a fines terapéuticos médicos. Su enfoque es a largo plazo. No podemos olvidar que la obesidad o el sobrepeso son enfermedades crónicas, como lo son la diabetes o la hipertensión. Cuando se inicia un tratamiento farmacológico contra la obesidad o el sobrepeso, el seguimiento debe ser continuado. Esto es indispensable para valorar acertadamente la eficacia y la seguridad del tratamiento.
Como resumen, en respuesta a tu pregunta, lo importante a tener en cuenta es que en el tratamiento de la obesidad no podemos decir que una opción es mejor que la otra. Lo que hay que hacer es un enfoque integrador de todas las medidas de las que disponemos; incluso, muchas veces es necesario un apoyo psicológico con terapia conductual para ayudar a los pacientes. Y también es muy importante el mensaje de que la sociedad debe dejar de culpabilizar a los pacientes con obesidad o sobrepeso.
Jancee Dunn para The New York Times:
Si tú eres la persona que anima al otro a hacerse una revisión, dijo Solomon, empieza la conversación recordándole tu cariño. Después comparte con calma cómo te hace sentir que evite la cita médica.
Solomon sugirió el siguiente guion: “Quiero que estés conmigo tantos años como sea posible. Me encantan las cosas que podemos hacer juntos ahora. Y la idea de no poder seguir haciendo esas cosas me asusta y me entristece”.
Asume tu parte en el vaivén, añadió. Si tienes ansiedad, por ejemplo, podrías decir algo como ‘Tengo que averiguar cómo controlar mi ansiedad, porque tiende a manifestarse como queja, manipulación, señalándote o culpabilizándote’”, dijo Solomon.
Y cómo ya sabíamos los sermones y la culpabilización no funcionan:
Un estudio realizado en 2020 sobre parejas que querían que sus cónyuges hicieran cambios relacionados con la salud —como dejar de fumar y empezar a hacer ejercicio— descubrió que presionar y culpabilizar no era eficaz para cambiar el comportamiento, pero sí lo era ofrecer apoyo y ánimo.
Ser sincero sobre tus preocupaciones puede hacer que tu pareja esté menos a la defensiva cuando se muestra reticente, dijo Solomon, y eso puede permitir una conversación más profunda.
A continuación, pregúntale si tiene algún problema de salud y escúchalo con la mente abierta, dijo Steven Starks, psiquiatra geriátrico y profesor clínico adjunto de la Facultad de Medicina Familiar Tilman J. Fertitta de la Universidad de Houston.
He estado en esta situación incomoda con mi padre. No sigue las instrucciones de salud medica y la ansiedad me ha hecho usar medidas poco efectivas para intentar ayudarlo. Es bastante frustrante y agotador. Por eso este artículo me viene muy bien y quizás también te ayude a ti.
Jessica Mouzo para El País:
Estamos en un momento de cambio de paradigma en el alzheimer. Están aconteciendo varias revoluciones a la vez: la revolución digital; los nuevos tratamientos, que tienen una eficacia modesta, pero robusta y cambian el nihilismo que había en este campo; y los marcadores plasmáticos de la enfermedad, pues hace apenas siete años había editoriales que decían que no íbamos a conseguir predecir el alzhéimer, y ahora es justo lo contrario. Todas estas cosas cambiarán el campo”, resume Juan Fortea, neurólogo del Hospital Sant Pau de Barcelona. El alzhéimer es la más común de las demencias y la enfermedad neurodegenerativa más frecuente: en España, alrededor de 800.000 personas viven con esta dolencia.
Donde la ciencia ha dado un salto de gigante es en el conocimiento de los biomarcadores, que son esas señales moleculares que ayudan a identificar la presencia de la enfermedad. Así, en afecciones como el alzhéimer, que durante décadas se diagnosticaban, sobre todo, a partir de criterios clínicos, como el análisis de síntomas característicos (la pérdida de memoria, por ejemplo), ahora disponen también de test que localizan huellas biológicas de la enfermedad y afinan la detección.
Este artículo es muy esperanzador. Léelo completo en el diario El País.
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