Autismo en femenino: Guía para profesionales de la salud, de la educación y familias
Interesante artículo en BBC Mundo sobre el mito de la catarsis:
Desahogar la ira puede parecer atractivo, pero la evidencia científica desmiente la teoría de la catarsis. Descargar la rabia agresivamente suele intensificarla y prolongarla, según estudios. No es un paso útil hacia el procesamiento saludable de la emoción. La ira es difícil de regular y desencadena una fuerte respuesta fisiológica. Ejercicios físicos como boxeo o correr, aunque parezcan útiles, pueden empeorar la situación al aumentar la excitación fisiológica, alimentando así la ira en lugar de calmarla.
Artículo completo en BBC Mundo.
En Psyciencia también publicamos este mito hace varios años ya y puedes leerlo aquí.
Lindo artículo en La Nación de tres mitos que están muy presentes en la educación:
La memoria no es como un músculo:
La memoria no es como un músculo, dice Ruiz. “Si quieres usar esa analogía, tendrías que pensar en ella más bien como si fueran miles de millones de músculos. Y cuando aprendes sobre algo, lo que haces es ejercitar solo el músculo relacionado con ese tema, con esa información”, detalla. La memoria es en realidad una red de significados, añade: “Y aprendemos conectando lo que ya sabemos con lo que estamos aprendiendo. De modo que todo aquello que podemos relacionar con nuestros conocimientos previos nos resulta más fácil de recordar y lo que no, no”.
El mito de la lateralidad cruzada:
Realizó un metaanálisis sobre los datos cuantitativos de todos los estudios que se habían publicado al respecto desde el año 1900. “El resultado fue que la lateralidad cruzada no tiene ningún impacto, ni en el rendimiento académico ni en la inteligencia”, sentencia.
La dislexia no es un problema visual:
En realidad, explica Ruiz, la dislexia es un problema de procesamiento de los sonidos del habla. “Nuestro sistema de escritura es alfabético. Se basa en asociar a unos símbolos escritos, las letras, a los sonidos más básicos del habla, los fonemas. Y lo que les pasa a las personas con dislexia es que les cuesta horrores identificar, aislar y manipular esos fonemas. Si te fijas, cuando hablamos lo hacemos todo seguido, e ir identificando cómo se separan las palabras es un reto contraintuitivo. Porque no es natural que necesitemos darnos cuenta de que la lengua oral está formada por un conjunto finito de sonidos que se van repitiendo y combinando, que son los que luego, para escribir, asociamos a las letras”, expresa.
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