El impacto del nivel socioeconómico en la actividad física y la salud
Nuria Gatachea para El País:
Se ha demostrado, aunque con limitaciones, una asociación inversa entre el nivel socioeconómico y el nivel de actividad física. Esto significa que las personas con mayor nivel educativo, mejores empleos y mayor nivel de ingresos presentan mayores niveles de actividad física en general. Y, por el contrario, el nivel de actividad física está más disminuido en aquellas personas con menor nivel educativo y menos ingresos. Incluso para similar exposición a los factores de riesgo, los grupos con más bajo nivel socioeconómico tienen peores indicadores de salud general; este fenómeno se conoce como hipótesis de vulnerabilidad.
Podríamos pensar entonces, en línea con esta hipótesis, que esta perjudicial asociación de bajos niveles de actividad física y gran comportamiento sedentario con efectos negativos sobre la salud es más fuerte en los grupos de bajo nivel socioeconómico. Un reciente estudio con más de 300.000 participantes de 40 a 69 años así confirma esta hipótesis de vulnerabilidad en relación con la actividad física. Este estudio sugiere que los comportamientos poco saludables, en concreto el sedentarismo, pueden causar más daños en los grupos socioeconómicos más bajos. Esta hipótesis de vulnerabilidad también se mantiene en edades más avanzadas. Por ejemplo, una revisión sistemática que analiza los efectos del nivel socioeconómico sobre cómo impacta la jubilación en la actividad física y las conductas sedentarias sugiere que la jubilación tiene un impacto más favorable en los grupos de mayor nivel socioeconómico.
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¿De verdad son necesarias las dietas ‘detox’?
Azahara Nieto nos explica en un artículo del diario El País por qué las dietas detox no son necesarias:
- Al ser dietas hipocalóricas pueden provocar fatiga y cansancio.
- No son dietas completas, por lo que si se prolongan en el tiempo provocan carencias nutricionales.
- No son personalizadas. Se venden como válidas para todos los que las puedan pagar y, por supuesto, no tienen en cuenta el estado de salud de cada persona.
- Son dietas totalmente desequilibradas. No se ingiere la proporción adecuada de hidratos de carbono, grasas, ni proteína.
- Tienen un efecto rebote asegurado. Mientras se hace la dieta detox se pierde peso, principalmente porque no hay retención de líquidos, pero lo que no nos dicen es que esos kilos volverán de forma inmediata cuando se retome la alimentación habitual. Vamos, que tras una semana tristísima sin masticar, solo bebiendo batidos verdes colmados de espinacas, kale, apio, espirulina y demás fantasía, a los dos días de dejarlos volverás a pesar lo mismo que antes de empezar el detox.
- Provocan un exceso de oxalatos o de ácido oxálico procedentes de verduras como espinacas, remolacha o acelga. Al consumirlas en gran cantidad, de forma continuada y crudas, dificultan la absorción de minerales tan importantes como el magnesio y el calcio. Además, una ingesta excesiva de oxalatos favorece la formación de piedras en la vesícula. Un consumo normal de estos vegetales no produce ningún problema.
- No fomentan hábitos saludables, pues se usan como un parche para los excesos.
Por lo visto hasta el momento, solo son saludables para el bolsillo de quienes las comercializan, pero bueno, al menos desintoxicarán, ¿no? La realidad es que nuestro cuerpo ya hace esa función por sí mismo, y él solo lo hace frente a sustancias tóxicas como las drogas, el tabaco o el alcohol. El hígado es el órgano principal que lleva a cabo estas funciones, pero también los riñones, los pulmones y la piel. Nuestro cuerpo es tan inteligente que se depura por sí mismo, no necesita de brebajes. Por tanto, esta proclama de su publicidad tampoco la cumple.
El único detox que necesitas es dejar de creer en fórmulas mágicas y en dietas milagro, que solo harán que empeore tu salud y, seguramente también, tu relación con la comida. Si ya tenías una alimentación saludable, ve volviendo a ella de forma amable, sin restricciones, ni compensaciones. Si no era tu forma de alimentarte, ponte en manos de un especialista que tenga en cuenta tu historia clínica, tus gustos, tu forma de vida; en definitiva, un profesional que se adapte a ti. Ese sí que será un buen comienzo de curso, libre de engaños.