En este video de menos de 5 minutos de duración diferencio y relaciono estos tres conceptos que muchas veces se suelen confundir o se los toma erróneamente como intercambiables. La importancia de saber su diferencia y relación no sólo radica en una mera cuestión de utilizar nomenclatura adecuada, sino que nos sirve de cara a planificar intervenciones eficaces, tomando en cuenta cada uno de los elementos involucrados en cada caso.

María Eugenia Parla
Licenciada en psicología (UBA). Con formación en terapia cognitiva conductual y neuropsicología. Ex concurrente del servicio de medicina del estrés del hospital de San Isidro. Me interesan la practica psicológica basada en la evidencia y la difusión del conocimiento. Actualmente me desempeño en el ámbito clínico presencial y online, selección de personal, programas de manejo de estrés y evaluaciones neuropsicológicas.

3 COMENTARIOS

  1. Gracias , es muy ilustrativo, deja muy claro los concetos
    Salldos desde Tenerife. Espana

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