¿Qué nos mueve a ser creativos, a pensar diferente, a buscar soluciones?

En el mundo de los negocios la regla parece ser incentivar con recompensas: más dinero, comisiones, un viaje a París. Pero muchos estudios han encontrado que estos motivadores condicionantes (“si hacés esto conseguís aquello”) funcionan en algunas circunstancias. Pero para un grupo de tareas, no funcionan o, a menudo, perjudican. 

Dan Pink ha examinado la dinámica de los motivadores extrínsecos y los motivadores intrínsecos. ¿Qué encontró? Una discordancia entre lo que la ciencia dice y lo que las empresas hacen: para las tareas del siglo XXI, ese enfoque mecanicista de recompensa y castigo no funciona y muchas veces perjudica.

“Las recompensas condicionadas funcionan muy bien […] donde hay reglas sencillas y un claro objetivo que cumplir. Las recompensas, por su propia naturaleza, estrechan nuestro punto focal, concentran la mente.”

Apoyado en evidencia científica, Dan propone empezar a pensar en la motivación intrínseca, construida alrededor del deseo de hacer cosas porque importan, porque nos gustan, porque son interesantes, porque son parte de algo importante. 

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En mi opinión, dice, “ese nuevo sistema operativo de nuestros negocios gira en torno a tres elementos: autonomía, maestría y propósito. Autonomía, el impulso que dirige nuestras propias vidas. Maestría, el deseo de ser mejor y mejor en algo que importa. Propósito, la intención de hacer lo que hacemos al servicio de algo más grande que nosotros mismos.” 

“Hay una discordancia entre lo que la ciencia dice y lo que las empresas hacen. Y esto es lo que la ciencia dice. Uno: esas recompensas del siglo XX, esos motivadores que creemos son parte natural de los negocios, funcionan pero sólo en una sorprendente y estrecha franja de circunstancias. Dos: esas recompensas condicionadas a menudo destruyen la creatividad. Tres:eEl secreto del alto desempeño no está en recompensas y castigos, sino en una fuerza intrínseca invisible. La fuerza de hacer las cosas por su propio interés. La fuerza para hacer cosas porque importan.” 

Dejar atrás la ideología de recompensas y castigos, y explotar la motivación intrínseca puede contribuir a resolver muchos problemas y, en palabras de Dan, hasta podríamos cambiar el mundo.

Fuente: Ted

 

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1 Comentario

  1. Muy atractivo el artículo: Pero lo que sabemos sobre motivación intrínseca se lo debemos a Bandura, a los estudios sobre estilo atribucional, a Seligman, a la Psicología Positiva, a todo el campo de las psicoterapias de 3ra. generación que trabaja sobre valores, aceptación, compromiso, etc., etc., etc.
    Afirmar que la ciencia dice que solo se aprende por recompensas es una absoluta falacia. Esa es solo una de las 3 formas por las cuales el cerebro aprende por experiencia directa, y que son las Leyes del aprendizaje.
    La psicología ha dedicado innumerables estudios a las motivaciones intrínsecas. No creo que este autor las ignore, por lo tanto la otra opción es que las sabe y deliberadamente tergiversa las cosas. Me parece muy poco ético el planteo de este autor. Graciela Bragagnolo.

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