La inequidad de género es una cuestión social, histórica y cultural. La supremacía del varón se manifiesta de forma nítida en muchos ámbitos de la vida, y muy especialmente en la carencia de oportunidades equitativas entre estos y las mujeres. Quienes se encuentran envueltos en su privilegio sostienen que las mujeres tienen las mismas libertades que los hombres, sin percatarse de que la consagración de una libertad formal resulta ilusoria cuando no se cuenta con la posibilidad real de ejercerla. Pero esta desigualdad también se materializa en formas más sutiles, en hábitos que, aunque puedan parecer pequeños o inofensivos, pueden contribuir al mantenimiento y la profundización de la desigualdad entre varones y mujeres.

En una investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, psicólogas han encontrado que los participantes del estudio, en promedio, eran más de dos veces más propensos a llamar a los profesionales masculinos (incluso los de ficción) solo por sus apellidos, a comparación de sus equivalentes profesionales femeninas. Señalan los investigadores que este sesgo de género también puede contribuir a la desigualdad de género.

Los ocho estudios, que incluyeron mujeres y varones, mostraron que la diferencia en la forma de nombrar afectó la manera en que los participantes juzgaban a los profesionales: cuando se hacía referencia a los varones sólo por su apellido, ellos eran percibidos como más famosos o más importantes que las mujeres, a quienes se referían con nombre y apellido.

“Esta clase de juzgamiento podría resultar en más reconocimiento, premios, fondos y otros beneficios profesionales, y sugiere que una sutil diferencia en la forma en que hablamos sobre mujeres y varones puede generar sesgos,” escribieron los investigadores Melissa Ferguson, profesora y presidente de psicología en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Cornell, y Stav Atir, candidato a doctorado en psicología social, en la misma casa de estudios.

“Esta clase de juzgamiento podría resultar en más reconocimiento, premios, fondos y otros beneficios profesionales, y sugiere que una sutil diferencia en la forma en que hablamos sobre mujeres y varones puede generar sesgos,”

Estas investigadoras se preguntaban si existen beneficios por ser llamado sólo por el apellido; y uno de sus estudios mostró un beneficio claro: los científicos identificados sólo por sus apellidos fueron considerados por los participantes 14% más merecedores de recibir un premio profesional de la Fundación Nacional de Ciencias.

El sesgo de género fue consistente en todos los estudios, incluyendo un experimento en el que los participantes escribían sobre científicos ficcionales: eran más propensos a referirse a los científicos varones sólo por sus apellidos.

La relevancia para campañas políticas puede ser significativas, dijo Ferguson. “Es posible que referirse a los candidatos por su nombre completo en lugar de hacerlo sólo por el apellido pueda tener implicancias en cuanto a la fama y eminencia.”

Las investigadoras están planeando futuros estudios para analizar las implicancias y consecuencias del sesgo de género en los nombres. Pero el sólo hecho de señalarlo puede tener algunos efectos: “En mi laboratorio, ahora prestamos más atención a la forma en que nos referimos a científicas mujeres,” comentó Ferguson.

Referencia del estudio: Stav Atir, Melissa J. Ferguson. How gender determines the way we speak about professionals. Proceedings of the National Academy of Sciences, 2018; 201805284 DOI: 10.1073/pnas.1805284115

Fuente: Science Daily

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