Me encontré en la revista Psyche este histórico encuentro de 1972, el psicólogo B.F. Skinner y el filósofo Jeffrey Warnock discutieron un tema que sigue siendo central en la psicología y la política: el control de la conducta humana. Aquí te explico los puntos clave para entender la postura de Skinner y los desafíos que plantea.
1. El control no es una opción, es un hecho
Para Skinner, la conducta humana ya está siendo explicada y controlada por el entorno a través de las «contingencias de reforzamiento» (lo que comúnmente llamamos premios y castigos). No es que Skinner quiera introducir el control en la sociedad, sino que sostiene que el control ambiental es inevitable y siempre ha existido.
2. Intenciones: ¿Causa o efecto?
En esa época, uno de los puntos más revolucionarios de Skinner fue su rechazo al «mentalismo». Y cómo era de esperar en esta debate argumentó que:
- No actuamos porque tengamos un propósito interno; más bien, sentimos un propósito porque estamos a punto de actuar debido a consecuencias pasadas.
- Por ejemplo, si alguien va al teatro porque «tiene ganas», Skinner explica que esa persona va porque en el pasado esa acción fue «ricamente reforzada».
- La «intención» es simplemente un reporte de un estado de nuestro cuerpo o una «disposición a actuar» que nosotros mismos podemos detectar antes de realizar la acción. Este punto lo explica muy bien Fabián Maero en su artículo Hacer consciente lo inconsciente.
3. El control como herramienta de supervivencia
Skinner proponía usar una «tecnología de la conducta» no para oprimir, sino para resolver problemas globales críticos como la sobrepoblación, la contaminación y el agotamiento de recursos. Su objetivo era diseñar «mejores contingencias» en lugares como el salón de clases para que los estudiantes aprendan de manera más eficaz.
4. El dilema del «Gran Manipulador»
Ante la preocupación de que esto suene a una dictadura científica, Skinner aclara:
- No visualiza a un «maestro manipulador» controlando a la humanidad como a una paloma en un laboratorio.
- Él esperaba que el poder de control permanezca donde está (maestros, padres, gobernantes), pero que se ejerza de forma más científica y efectiva. ¿Qué dirá ahora de las redes sociales?
- Su ideal es que la cultura evolucione de tal forma que las concentraciones de poder que hacen posibles a los dictadores sean imposibles.
5. Las preguntas de Warnock
El filósofo Jeffrey Warnock cierra el debate con preguntas que aún hoy nos cuestionamos: si tenemos la tecnología para controlar la conducta, ¿quién selecciona los fines? y ¿a través de qué instituciones se debe ejercer ese poder?. Warnock advierte que el valor de «supervivencia de la cultura» es difícil de definir y que siempre habrá desacuerdos sobre qué tipo de sociedad es la más deseable.
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