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¡ESTRÉS! La mayoría de las veces  que utilizamos esta palabra suele llevar una connotación negativa. El estrés no siempre es malo, especialmente si te conoces y sabes como manejarlo. Este artículo de Donna M. White nos da las claves para darnos cuenta si estamos bajo el dominio del estrés malo y qué podemos hacer para recuperar y mantener el balance en nuestras vidas.

El estrés es a menudo definido como una respuesta física normal a eventos que nos hacen sentir amenazados o que alteran el balance de las cosas en algún sentido. El cuerpo tiene un modo de protegerte en esos tiempos conocido como la respuesta de lucha o huida o como estrés.

El estrés no siempre es dañino. El estrés bueno te permite permanecer alerta y enfocado. Por ejemplo, en una situación amenazante de la vida, la respuesta de estrés al final puede tener resultados que te salven la vida. También puede ayudarte en situaciones desafiantes, como puede ser completar tareas del trabajo. Sin embargo, también existe el estrés malo, el cual puede causar perjuicios a tu bienestar general.

Muchas personas no suelen darse cuenta que están bajo estrés hasta que éste comienza a consumirlos. Es importante reconocer al estrés antes de que se salga de control ya que puede afectar de forma negativa nuestra salud mental y emocional y crear problemas interpersonales y relacionales. También puede causar y exacerbar problemas de salud tales como: dolor físico, erupciones en la piel, problemas digestivos, dificultades en el sueño, depresión/ansiedad, problemas del corazón, obesidad, y trastornos autoinmunes.

Cuánto estrés es demasiado estrés, eso varía según la persona. Algunos tienen una tolerancia elevada al estrés y pueden incluso disfrutarlo hasta cierta medida; otros pueden tener una tolerancia muy baja. Es importante saber reconocer las causas del estrés, si eres capaz de reconocerlas, puedes empezar  a encontrar formas de manejar exitosamente tus estresores. Las causas del estrés se dividen en 4 grandes categorías: general, de la vida, del trabajo e internas.

Estrés general: los estresores generales incluyen al miedo y a lo incierto. El miedo, ya sea real o percibido, resulta en estrés. La incertidumbre también produce estrés. Cuando no conseguimos predecir una consecuencia podemos sentir una falta de control, lo cual puede producir estrés.

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Estresores de la vida: en este grupo se encuentra lo relacionado a muertes de familiares o amigos, lesiones, enfermedades, nuevos miembros de la familia, crimen, abuso, cambios familiares (divorcios, casamientos), problemas sexuales, problemas interpersonales, cambios físicos, reubicaciones, problemas financieros, cambios en el ambiente o cambios en las responsabilidades.

Estrés laboral: aquí podemos incluir demandas laborales, falta de soporte, relaciones con compañeros y supervisores, pobre comunicación, falta de retroalimentación, críticas, falta de claridad, cambios en la estructura de la organización, promociones/degradación, largas horas de trabajo o insatisfacción laboral en general.

Estrés interno: lo estresores internos son aquellos que nosotros creamos. La forma en que vemos y percibimos situaciones puede causarnos estrés. Algunos ejemplos son hablar negativamente de uno mismo, expectativas irrealistas, querer tener el control siempre y buscar la perfección.

Lidiar con el estrés

Una vez que hayas identificado las fuentes del estrés, puedes comenzar a manejarlo efectivamente. Ya hemos dicho que el estrés varía según la persona, esto también es cierto para las formas efectivas de reducirlo. Explora tus opciones.
Hay una variedad de formas saludables de lidiar con el estrés. Usualmente ayuda mirar a cada situación estresante de forma independiente y determinar las cosas que se pueden cambiar (de la situación o de tu actitud sobre ella). Algunos individuos también eligen alternativas saludables como el ejercicio, las técnicas de respiración y la adopción de un estilo de vida más saludable. Repito, encuentra lo que funciona para tí.
Si estás tratando de hacer frente al estrés o te encuentras afrontandolo de formas no sanas, puedes beneficiarte de hablar con un amigo cercano o un miembro de tu familia. Si tu estrés parece estar controlandote más de lo que tú eres capaz de controlarlo a él, deberías buscar un terapeuta que te guíe en el proceso. Al identificar las fuentes del estrés en tu vida y las formas saludables de hacerle frente, puedes controlar tu estrés. Encuentra algo que funcione para tí y hazlo parte de tu vida. Si lo haces, tendrás una vida con menos estrés y más bienestar general.

2 COMENTARIOS

  1. Muy bueno el artículo. Me agrada mucho que nos ofrezca diferentes estrategias para reconocer y enfrentar el estrés.

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