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El vínculo entre los microbios existentes en la microbioma intestinal (tracto gastrointestinal humano) y el desarrollo de diversos trastornos psiquiátricos ha sido un tema de estudio constante en los últimos años luego de que los científicos comenzaran a tomar conciencia de cómo el funcionamiento visceral actúa a su vez sobre la salud mental.

Ahora, una publicación hecha en Psychosomatic Medicine nos habla de la posibilidad de que la microbioma intestinal influya también en la función cerebral, específicamente en la producción de neurotransmisores y hormonas encargadas de regular el sistema inmune y las toxinas bacterianas.

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Todos estos cambios irían de la mano del estrés y las emociones que, se cree, pueden modificar la composición de la microbioma intestinal generando la proliferación de bacterias y toxinas que guardarían relación con el desarrollo del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

El TEPT es un trastorno psiquiátrico que puede surgir después de haber experimentado un trauma fuerte. Sin embargo, no todas las personas expuestas a un evento traumático desarrollan TEPT, lo que nos lleva automáticamente a preguntarnos cuáles son los factores involucrados en la susceptibilidad de un individuo. De acuerdo con los autores de esta investigación, las bacterias intestinales están en la lista.

El estudio, conducido por la Universidad de Stellenbosch, se basó en la comparación de los microbiomas intestinales de personas con TEPT e individuos que también habían enfrentado un trauma fuerte pero que no habían desarrollado el trastorno. Los investigadores pudieron identificar una combinación de tres bacterias distintas (Actinobacteria, Lentisfaerae y Verrucomicrobia) que se presentaban en niveles mucho más bajos en personas con TEPT en comparación con el grupo de control de personas sin TEPT.

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Además, los sujetos que habían experimentado algún trauma durante su infancia presentaban niveles más bajos de dos de estas bacterias (Actinobacteria y Verrucomicrobia), lo que hace a los investigadores pensar que las personas que vivencian traumas en la niñez son más propensas a desarrollar TEPT y que estos cambios en el microbioma intestinal posiblemente ocurren muy temprano en la vida en respuesta a estas vivencias.

Algunos aspectos en los que podría verse afectada la salud mental debido a la anomalía presentada en estas bacterias incluye el aumento en los niveles de inflamación y la alteración de la regulación inmune en individuos con TEPT, algo que según los investigadores “afecta el funcionamiento cerebral y el comportamiento”.

Estos hallazgos son prometedores en tanto permiten profundizar en la relación entre la microbioma intestinal y los trastornos, y sobre todo, crear conciencia de lo frágil que puede ser este equilibrio, ya que la microbioma es un entorno fácilmente alterable a razón de una mala alimentación.

Fuente: Science DailyPsychosomatic Medicine

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.

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