Mindfulness en las escuelas: más entusiasmo que evidencia
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Estupendo artículo de Maia Szalavitz para The New York Times:
El vínculo entre los opioides y los sentimientos de amor y conexión también ofrece claves sobre quiénes son más vulnerables. Las personas que experimentaron trauma infantil y abandono son quienes tienen mayor riesgo de desarrollar una adicción a los opiáceos. Las personas con enfermedades mentales o trastornos de desarrollo, que a menudo generan aislamiento, también son muy susceptibles. Un estatus socioeconómico bajo o en descenso eleva los riesgos de consumo en parte porque este puede socavar los vínculos sociales.
Los estudios también han revelado que el capital social bajo —una medida que indica qué tanto las personas se sienten conectadas, confían entre sí y son parte de sus comunidades— está relacionado de manera sólida con las muertes por sobredosis. Un estudio que analizó cuidadosamente cada condado, descubrió que aquellos con más organizaciones de la sociedad civil, organizaciones sin fines de lucro y una mayor participación en las elecciones presidenciales y en el censo (todos los cuales están vinculados a la confianza y las redes sociales) tendían a tener muchas menos muertes por sobredosis. En cambio, los barrios atravesados por la pobreza tienden a tener menos conexiones sociales y más casos de sobredosis.
Victor Millán publicó en Xataka Ciencia un estupendo reportaje sobre Our World in Data, una plataforma con datos y gráficos económicos, educativos, sociales y de salud de casi todos los países del mundo.
Editado por profesionales de la Universidad de Oxford, Our World in Data se ha erigido como la web de referencia para seguir la evolución de la enfermedad gracias a la ingente cantidad de datos, gráficas y comparativas entre países que en gran medida también nos ha sepultado informativamente en este tiempo. Un trabajo hecho y publicado bajo licencia Creative-Commons.
Y todo empezó para ellos con un PDF. Al menos en lo relativo a la COVID-19.
“Al inicio, en marzo de 2020, nos dimos cuenta por ejemplo que la OMS publicaba la información sobre la pandemia en archivos PDF imposibles de procesar y con algunas inconsistencias. Así que para los investigadores era muy difícil acceder a la información. También vimos que en el tema de datos sobre tests PCR había un vacío que nadie estaba llenando. Por ahí empezamos, y hemos seguido, ahora por ejemplo también con datos sobre vacunación”.
Quien habla es Esteban Ortiz-Ospina, economista colombiano de 37 años que desde 2016 es el Jefe de Operaciones de la publicación, que ha destacado por conseguir curar las diferencias de datos que ofrecen los distintos países y ofrecer así una información más comparable y nítida.
Los datos que presentan permiten cuestionar la narrativa pesimista que suelen presentar los medios de comunicación:
En el fondo, el origen de OWiD tuvo como misión ofrecer una visión de conjunto de la evolución de los problemas globales en contraposición a los medios, donde las noticias del día a día muchas veces opacan todo lo demás.
En su web ponen un ejemplo bastante claro: “El número de personas que viven en la pobreza extrema se redujo de cerca de 2.000 millones en 1990 a 700 millones en 2015. En ningún día de este periodo de 25 años el titular de ningún periódico del mundo ha sido «El número de personas en situación de extrema pobreza se redujo en 137.000 desde ayer». Y ello a pesar de que -en promedio- este habría sido un titular acertado todos los días durante estos 25 años”.
Our World in Data es mi página favorita y la hemos utilizado varias veces en Psyciencia para presentar datos en nuestros artículos. Es realmente divertida y aprenderás mucho con los datos interactivos. Pruébala.
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