Drinking Music

Dicen que el conocimiento teórico se asienta mucho mejor si se acompaña con una buena práctica, o en mi caso concreto, con el “descubrimiento” sin querer de un  buen ejemplo clínico en primera persona.

Como hábito instaurado, estaba contándoles emocionada a mis compañeros lo más curioso aprendido ese mismo día  en clase de neuropsicología. Empecé a comentar que el profesor nos había hablado de que existían personas que cada vez que pensaban en un número lo asociaban a un color determinado, es decir, que creían que cada número tenía un color fijo y que dicho conocimiento era compartido por el resto de las personas.

no se podía creer que el resto de personas no relacionaran el número dos con el amarillo

Ante dicha explicación salta unas de mi compañeras, Isa Soria: “Sí, si cada número tiene su color…  el dos es amarillo…  el siete es verde… ¿no?” Todos los demás presentes allí se quedaron aluciandos, y qué decir de Isa, no se podía creer que el resto de personas no relacionaran el número dos con el amarillo, el siete con el verde, etc.  Fue una experiencia asombrosa el poder ser testigo del descubrimiento de dicha “rareza” en primera persona.

Lo que le sucede a Isa, es un trastorno sensoperceptivo en el que la percepción se aglutina, es decir, el estímulo a través de uno de los sentidos (el oído) provoca simultáneamente la sensación en otro (la vista); es esta mezcla de los sentidos lo que se conoce con el nombre de sinestesia. El asociar los números o letras con colores es una de las sinestesias más frecuentes, así como el que la música evoque  un color determinado,  aunque también existen personas sinestésicas que en respuesta al tacto perciben olores (¿os imagináis que cada vez que tu pareja te acaricie huelas a café?) o que el escuchar a un saxofonista tocar le sabe a miel.  Es decir, en las sinestesias pueden estar implicados cualquiera de los sentidos.

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Una de las sinestesias más frecuentes es la de asociar números con colores.

Es común que si nunca antes hemos escuchado hablar de este trastorno sensoperceptivo desconfiemos de lo que nos está diciendo una persona sinestéica y no le creamos, pero no, no están mintiendo. Lo que la persona sinestésica percibe espontáneamente es real, se producen de manera involuntaria y es particular de cada persona.

Es decir, Isa tiene asociado que el número dos es de color amarillo mientras que otra persona sinestésica, tendrá ese mismo número asociado con otro color, por ejemplo, con el morado.  Señalar que este fenómeno acompañará a la persona “de por vida”, pues las sinestesias perduran en el tiempo siendo estables, es decir, que si un sinestésico asocia el tacto de su agaporni con el olor a jazmín, olerá a jazmín cada vez que acaricie a su agaporni.

¿os imagináis que cada vez que tu pareja te acaricie huelas a café?

Como otra característica curiosa de las percepciones sinestésicas, indicar que la memoria de la percepción sinestésica (secundaria) con frecuencia es más potente que la primaria, así no es de extrañar que un sinestésico que asocia un determinado olor al nombre de una persona, recordará el nombre del olor más que el nombre de la persona.

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¿Qué la causa?

Al ser una percepción real, como ya se ha señalado, debería de poder explicarse sobre bases neuroanatómicas, ¿no?

En respuesta a ello, y de acuerdo a Julia A. Nunn (2002), los cerebros de los sinestésicos son diferentes aunque señala que esta diferencia no debe considerarse como un daño cerebral. La mayoría de las teorías que intentan el explicar dicho fenómeno apuestan por un “cruce de cables” entre las áreas del cerebro que en personas sin este trastorno perceptivo están incomunicadas y precisamente ese “cruce de cables” permite que en el cerebro de los sinestésicos la comunicación entre dichas áreas. Este “cruce de cables” explicaría cómo cuando una persona sinestésica escucha palabras habladas, las partes del cerebro encargadas del color se activan y se utilizan, sugiriendo que los centro de las palabras se están comunicando con los centro del color.

Más datos…

Este tipo de trastorno de la percepción tenía la etiqueta de infrecuente, pues según el estudio de referencia hasta el momento (Baron-Cohen et al, 1996) se estimaba una prevalencia que oscilaba entre al menos uno por cada 2000 personas y según el estudio más reciente (Rich et al, 2005) la prevalencia rondaba el 0,024%. Así mismo, también se estipuló que se daba más en mujeres que en hombres en una proporción de 6:1 según el estudio de Baron-Cohen o en una proporción de 6:2 según el estudio de Rich. Sin embargo, los datos arrojados por el último estudio de la doctora Julia Simner, de Edimburgo, y el profesor Jamie Ward, de Sussex, han puesto en evidencia que este trastorno es mucho más prevalente de lo que se creía (hasta un 88% más, es decir, en torno a 4,4% de la población general) y que no hay una tan fuerte asimetría en la distribución de la sinestesia en los sexos, con una relación mujer:hombre de  1,1:1.

la prevalecía sería del 4,4% de la población general

El que la sinestesia se dé en varios miembros de una misma familia (Asher, J. E. et al. 2009),  nos indica la más que probable existencia de que tenga un componente genético. Al respecto señalar que la sinestesia puede saltarse generaciones, no siendo necesaria la relación de la familia inmediata( se puede tener un tío lejano  con el que se comparte el trastorno sensoperceptivo) y como ya se ha mencionado, los diferentes miembros sinestésicos de la familia pueden manifestar diferentes formas de sinestesia, así mientras que el padre colorea sus letras a su hija  le sabe las palabras.

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Sinestesia… ¿defecto o virtud?

Lo dejo a su libre elección… y para facilitarle la decisión os adjunto  unas palabras de Oliver Messiaen, uno de los compositores franceses más influyentes del siglo XX y que era sinestésico: veía colores cuando escuchaba música.  Para él la música se dividía en música con color y en música sin color. Es más, en algunas de sus partituras anotó los colores de la música con el fin de ayudar al director de la interpretación.

Para despedirme os dejo una entrevista de 1:58 minutos a James Wannerton titulada “Escogía a mis novias por el sabor de sus nombres”:

Como he mencionado antes y teniendo en cuenta de que este trastorno de la percepción es más frecuente de lo que se pensaba según los datos arrojado por los últimos estudios,  tal vez alguno de vosotros le haya pasado como a Isa y a través de la lectura de este artículo hayáis descubierto que sois sinestésicos, y si ha sido así, por favor, no dudéis en compartir el hallazgo con todos nosotros.

*Dedicado con cariño a todos los curiosos y a Isa Soria, de apodo Spiderman; sí, en todos los Colegios Mayores el tener un apodo es algo que va en la cláusula de admisión, un beso de Duende Verde ;)

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Artículo previamente publicado en el blog de la psicóloga Miriam Navais y cedido a Psyciencia. 

Referencias:

Alonso, A. (2011). El color de los sonidos. Madrid, España. Editorial: Visión Libros.

Asher, J. E. et al (2009). A Whole-Genome Scan and Fine-Mapping Linkage Study of Auditory-Visual Synesthesia Reveals Evidence of Linkage to Chromosomes 2q24, 5q33, 6p12, and 12p12.  Am. J. Hum. Genet. DOI: 10.1016/j.ajhg.2009.01.012.

Baron-Cohen S, Burt L, Smith-Laittan F, Harrison J, Bolton P. (1996). Synaesthesia: prevalence and familiality. Perception , 25: 1073–9.

Nunn, J.A., Gregory, L.J., Brammer, M., Williams, S.C., Parslow, D.M., Morgan, M.J., Morris, R.G., Bullmore, E.T., Baron-Cohen, S. & Gray, J.A. (2002) Functional magnetic resonance imaging of synesthesia: activation of V4 ⁄ V8 by spoken words. Nature Neuroscience, 5: 371-375.

Rich A. N., Bradshaw J. L., Mattingley J. B. (2005). A systematic, large-scale study of synaesthesia: implications for the role of early experience in lexical-colour associations. Cognition 98 53–58 10.1016/j.cognition.2004.11.003.

Simner, J., Mulvenna, C., Sagiv, N., Tsakanikos, E., Witherby, S.A., Fraser, C., Scott, K, & Ward, J. (2006). Synesthesia: The prevalence of atypical cross-modal experiences.  Journal of Perception, 35, 1024-1033.

Miriam Navais
Soy Licenciada en Psicología por la Universidad de Granada en el 2009. (Promoción 2004-2009).Psicóloga Especialista en Psicología Clínica vía PIR. Psicóloga Interna Residente en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya de Málaga. Título oficial otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. (Promoción 2010-2014). Máster en Terapia Relacional Sistémica por la Universidad Autónoma de Barcelona. (Promoción 2010-2013). Especialista en Terapia Familiar y de Pareja. Curso de experto en Psicología Clínica y Psicoterapia Infantil por el Instituto Superior de Formación Apertura Psicológica (ISFAP) (2014). Actualmente cursando el Experto Universitario: “El Maltrato Infantil: Aspectos clínicos, Prevención y Tratamiento” por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).