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Un estudio reciente descubrió que los padres tienen una influencia importante sobre sus hijos en lo relacionado a hábitos de consumo de alcohol. Craig Colder, autor principal de la investigación, dice que la actitud de los padres afecta la actitud de los niños, y posteriormente el beber en general, y reflexiona:

“Lo que nuestros datos están sugiriendo es que no puedes controlar todas las decisiones de tus hijos, pero puedes ayudarlos a hacer buenas elecciones en situaciones donde el alcohol está disponible. Quieres que tus hijos piensen y reflexionen sobre los pros y contras de beber basados en sus discusiones previas.”

La mayor parte de la literatura relacionada a los adolescentes y el uso de alcohol ha apuntado a conocer las actitudes que predicen la conducta de beber, pero poco trabajo se ha hecho acerca de cómo se forman esas actitudes. A partir de este hecho fue que surgió la investigación de Colder y su equipo: “Queríamos entender cómo se desarrollan las actitudes de los niños.”

La actitud de los padres afecta la actitud de los niños

El estudio arroja otro dato importante, ya que se observó que los mismos padres que comunican los riesgos del uso del alcohol a sus hijos pequeños, generalmente son menos propensos a continuar esas discusiones mientras sus hijos van creciendo. En consecuencia, aunque la evidencia muestra que las reglas de la casa que son restrictivas acerca del consumo de alcohol desalientan a los niños a tomar, también es cierto que los padres tienden a cambiar esas reglas con el tiempo, junto con las actitudes que proyectan a sus hijos sobre el beber. A medida que los chicos van creciendo, las reglas disminuyen, las consecuencias de romper esas reglas se hacen menos severas; y los padres pasan menos tiempo con sus hijos discutiendo el uso de alcohol y los peligros asociados.

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“Encontramos una correlación entre los cambios en esos tres aspectos de la crianza de los hijos y el incremento en el uso de alcohol. Mientras más rápido declinan, más rápidamente se incrementa el comienzo del uso de alcohol”, comenta Colder.

El estudio utilizó tres evaluaciones anuales de padres y el adolescente. Para la primera evaluación, los sujetos eran de 10 u 11 años de edad, edades que representan el tiempo anterior al que la mayoría de los niños se inician en la bebida. Los investigadores hicieron preguntas sobre la bebida y el entorno familiar. Un año después, los sujetos fueron entrevistados de nuevo, y por último, hubo una tercera entrevista luego de pasado otro año.

Los padres pasan menos tiempo con sus hijos discutiendo el uso de alcohol

«La investigación es correlacional en naturaleza, lo que tiene implicaciones sobre cómo podemos interpretar la causalidad. No estamos manipulando los métodos de crianza de forma experimental. Estamos pensando en lo que está sucediendo en el entorno natural. Se llama diseño correlacional pasivo. Solo estamos observando dos cosas que suceden en el tiempo para determinar si están relacionados entre sí y estas dos cosas están relacionadas», comenta Colder.

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En conclusión, y respondiendo a la pregunta del título, el estudio sugiere que sí sirven esas advertencias que les haces a tus hijos sobre el consumo de alcohol, también tu actitud hacia el mismo y la constancia que le des a las charlas sobre el tema a medida que el niño va creciendo.

Fuente: Psypost