La “Campaña para terminar con la soledad” informa que ésta es un factor de riesgo independiente para el malestar físico y emocional, está asociada con una vida estadísticamente más corta debido a una enfermedad cardiovascular y al aumento del pensamiento suicida. La soledad, vivir solo y las malas conexiones sociales son tan malas para tu salud como fumar 15 cigarrillos al día. De hecho es más perjudicial que la obesidad, y las personas solitarias tienen más probabilidades de sufrir demencia, enfermedades cardíacas y depresión. Además, se estima que aumenta el riesgo de muerte en un 29%.

La supresión de las emociones y del autocontrol son factores que influyen en la soledad (Smith, Lair, & O’brien, 2019). La supresión de las emociones, señalan los autores del estudio, es la “inhibición consciente del propio comportamiento emocional expresivo mientras se excita emocionalmente”. ¿Recordás algún momento en que sentiste emociones fuertes y las suprimiste? Esto puede suceder consciente o inconscientemente, puede ser el resultado de una elección deliberada, por ejemplo, al reducir la ira en el lugar de trabajo y elegir un camino más diplomático, o puede ser reflexivo, como cuando alguien que creció en un hogar donde no se le permitía llorar o mostrar sus sentimientos, aprende a tragarse automáticamente sus sentimientos sin darse cuenta de que lo está haciendo, y mucho menos darse cuenta de que a menudo eso es problemático.

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La supresión emocional conduce a una reducción del bienestar, por ejemplo, se asocia con “sentimientos de depresión y disminución de la autoestima, optimismo, satisfacción con la vida y propósito en la vida.” Además, la supresión de las emociones puede ser contraproducente cuando no podemos utilizar nuestros sentimientos de manera efectiva, o cuando ni siquiera sabemos lo que sentimos cuando lo sentimos. Necesitamos saber qué estamos sintiendo para tomar decisiones consideradas; los sentimientos son datos críticos autorreferenciales que necesitamos para conocernos a nosotros mismos. Por otro lado, los sentimientos no son el principio de todo, aunque a veces parecen ser lo único que importa; este es un enfoque de pensamiento inútil conocido en la terapia cognitivo conductual como “razonamiento emocional.”

A veces cuando suprimimos las emociones y creemos que no las estamos mostrando, en realidad terminamos mostrándolas de una manera que no pretendemos (Dalgleish, Yiend, Schweizer, & Dunn, 2009). Los participantes en este experimento recibieron instrucciones de tratar de suprimir las emociones negativas fuertes, y en su lugar, terminaron expresándolas con más fuerza.

Smith y sus colegas señalan que, además de la supresión de las emociones, otro factor relacionado a la soledad es el autocontrol. La teoría del autocontrol “se refiere a las diferencias en la medida en que las personas valoran, crean, cultivan y proyectan la imagen social y la apariencia pública.” El autocontrol puede ser más racional, como un proceso de autoevaluación diseñado para notar las áreas de éxito y la necesidad de mejorar, con feedback para uno mismo más alentador y positivo.

Por otro lado, el autocontrol puede asociarse con sentimientos abrumadores, autoconscientes, distorsionados, negativos o vergonzosos sobre nosotros mismos y suposiciones sobre los demás que pueden hacer que nos retiremos y evitemos situaciones sociales, y que asumamos que los otros se sienten mal consigo mismos también. Estas no son creencias útiles o precisas, pero pueden ser poderosas de todos modos.

Los autores del estudio señalan que, en general, las personas con un alto nivel de autocontrol tienden a hablar más e iniciar conversaciones, pero también tienden a verse a sí mismos y a los demás como más inseguros de sí mismos. El autocontrol puede ayudar a una mayor expresividad emocional y conciencia adaptativa si se usa de manera efectiva, pero también puede conducir a una mayor supresión de las emociones si se inclina más a sentir vergüenza de uno mismo.

Continúan señalando que cuando las personas se guardan demasiado para sí mismas, naturalmente comparten menos sobre ellas en las interacciones sociales. Esto, a su vez, conduce a una menor apertura, perjudica el desarrollo de la intimidad con otros y, por lo tanto, podría tender a conducir a una mayor soledad, pero solo en las circunstancias propicias. Cuando las personas se abren, tendemos a acercarnos.

Resultados: soledad, supresión de emociones y autocontrol

Dada la cantidad relativamente pequeña de investigación que analiza la soledad y la supresión de las emociones, específicamente, en función del autocontrol, Smith, Lair y O’Brien diseñaron un estudio para definir aún más estos factores. Reclutaron a 142 estudiantes universitarios con una edad promedio de 21.2 años y realizaron una evaluación en persona de 60 minutos. Los participantes completaron la Escala de soledad (ES), las subescalas relevantes del Cuestionario de regulación emocional (CRE) y la Escala de autocontrol (EA). Como se anticipó, descubrieron que había una correlación significativa entre la soledad y la supresión de las emociones. El autocontrol no se correlacionó directamente con la supresión de las emociones o la soledad, lo que tiene sentido dado que el autocontrol puede tanto apoyar como interferir con la función social.

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Los investigadores encontraron un efecto de interacción significativo cuando observaron si el autocontrol modificaba la relación entre la soledad y la supresión de las emociones. Únicamente para los participantes con alto nivel de autocontrol, la supresión de las emociones estaba asociada con una soledad más severa. Este efecto no se observó en niveles más bajos de autocontrol.

De hecho, aunque el efecto fue demasiado pequeño para ser estadísticamente significativo en este estudio, el bajo autocontrol se asoció con un poco menos de soledad en los participantes que suprimieron menos las emociones. Quizás ser un poco más relajados con la expresión de las emociones y no preocuparse demasiado por cómo pueden ser tomadas podría conducir a una mayor autenticidad y conexión.

Como informan Smith y sus colegas, se ha demostrado que las personas que reprimen sus emociones no solo tienen menos probabilidades de compartir experiencias positivas y negativas con los demás, sino que también tienen menos probabilidades de sentirse auténticas, y si no nos sentimos auténticos, no nos sentimos bien con nosotros mismos (Cooper et al., 2018).

Comprender cómo el autocontrol afecta la comunicación y el desarrollo de la intimidad es un área clave para futuras investigaciones. Si bien esta investigación es un primer paso importante, destacando cómo un alto autocontrol puede conducir a la supresión de las emociones y, por lo tanto, a una mayor soledad, no prueba causa y efecto y solo muestra correlaciones atractivas. Puede ser que otros factores, como una tendencia general a ser negativo, subyazcan a las observaciones.

Sin embargo, el efecto observado del autocontrol como moderador (en el que un alto autocontrol está conectado con una relación más fuerte entre la supresión de las emociones y la soledad) puede proporcionar información útil y puntos de acción para las personas que sufren de soledad.

Autocontrol efectivo

Si bien las investigaciones futuras que buscan relaciones causales responderán preguntas sobre la causalidad y los factores subyacentes, las personas solitarias pueden prestar atención a sus propios hábitos individuales. ¿Soy alguien que suprime mis emociones? ¿Presto atención minuciosa a cómo me encuentro, lo que estoy pensando y sintiendo, cómo me ven los demás? ¿Me siento más auténtico cuando muestro mis emociones? ¿Existe espacio para una mayor autocompasión en cómo me relaciono conmigo mismo? ¿Necesito desenvolverme más activa y francamente?

Si he desarrollado el hábito de suprimir mis emociones, ¿cómo puedo aprender a ser más expresivo de manera que facilite, en lugar de impedir, la interacción social? Si me abro más a las personas, sin compartir demasiado o demasiado pronto, ¿con el tiempo desarrollaré relaciones más satisfactorias? ¿Cómo puedo monitorearme a un nivel intermedio, equilibrando los costos y beneficios de cuánto y de qué manera reflexiono sobre mis propios pensamientos, sentimientos y comportamientos para disfrutar de una mayor autoestima, autenticidad, sentido de propósito y relaciones significativas?

Estas y otras preguntas son importantes para forjar caminos fuera del aislamiento mortal y destructivo.

Referencias:

Cooper, A. B., Bell Cooper, A., Sherman, R. A., Rauthmann, J. F., Serfass, D. G., & Brown, N. A. (2018). Feeling good and authentic: Experienced authenticity in daily life is predicted by positive feelings and situation characteristics, not trait-state consistency. Journal of Research in Personality, Vol. 77, pp. 57-69. https://doi.org/10.1016/j.jrp.2018.09.005

Dalgleish, T., Yiend, J., Schweizer, S., & Dunn, B. D. (2009). Ironic effects of emotion suppression when recounting distressing memories. Emotion , 9(5), 744-749. https://doi.org/10.1037/a0017290

Smith, C. V., Lair, E. C., & O’brien, S. M. (2019). Purposely stoic, accidentally alone? Self-monitoring moderates the relationship between emotion suppression and loneliness. Personality and individual differences, 149, 286-290. https://doi.org/10.1016/j.paid.2019.06.012

Fuente: Psychology Today

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