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Todos los seres humanos tenemos la necesidad básica de ser reconocidos por las demás personas por realizar cualquier tipo de acción positiva que nos haga merecedores de dicho reconocimiento. La satisfacción de esta necesidad es vital para el fortalecimiento de nuestras auto-referencias, según la teoría de la pirámide de las necesidades de Maslow; precisamos satisfacer las necesidades básicas categorizadas de forma jerárquica para lograr avanzar en la satisfacción de las demás necesidades hasta alcanzar nuestra auto-realización, lo que significa que habríamos conseguido superar las demás necesidades como las fisiológicas, las necesidades de seguridad, las necesidades sociales (afiliación), las necesidades de estima y la de autorrealización.

La satisfacción de esta necesidad es vital para el fortalecimiento de nuestras auto-referencias

Entrando en tema; la necesidad de reconocimiento se refiere al reconocimiento hacia la persona, el logro particular y el respeto de los demás hacia nosotros; al satisfacer esta necesidad las personas tienden a sentirse seguras de sí misma y valiosas dentro de una sociedad; cuando estas necesidades no son satisfechas, se sienten inferiores y sin valor (Quintero, 2007).

Maslow propuso dos necesidades de estima: una inferior que incluye el respeto de los demás hacia nosotros, la necesidad de estatus, fama, gloria, reconocimiento, atención, reputación, y dignidad; y otra superior, que determina la necesidad de respeto hacia sí  mismo, incluyendo sentimientos como confianza, competencia, logro, maestría, independencia y libertad (Maslow, 2014).

Al conocer que nuestra necesidad de reconocimiento se basa en la importancia otorgada al hecho de ganar cierto nivel de respeto, de éxito, de obtener reconocimiento de los demás, etc., vemos qué tan enlazado está con nuestra autoestima. Es por esto que los riesgos de no mantener un equilibrio entre la falta de satisfacción (sentimiento de inferioridad, inseguridad, baja autoestima) y la satisfacción excesiva (egocentrismo) de esta necesidad podría traer consecuencias negativas hacia nosotros mismos.

Desde la infancia hasta la adultez tendremos que satisfacer la necesidad de ser reconocidos por todas las personas que nos rodean, ya sean nuestros padres (o cuidadores), pares, familiares, pareja, etc.

Wallon (1977) menciona que si la madre atiende de forma adecuada las necesidades de sus hijos, crecerán con una seguridad que se verá reflejada en actitudes sociales favorables; de no ser así provocará en el niño inseguridad.

El reconocimiento afecta la autoestima y la autoestima afecta el desempeño laboral

«Reconocer a una persona es tenerle en cuenta, considerarla visible y audible, aceptar su derecho a “ser” y “estar”, no sólo a “hacer”. No se trata, inicialmente, de valorar su conducta sino de constatar y aceptar su presencia.» (Ares Parra, 2013).

El reconocimiento provoca que una persona se sienta aceptada, también como profesional aumenta su autoestima. Los trabajadores a los que se les permite opinar, cuestionar, aportar ideas nuevas o realizar críticas se sienten más satisfechos (Ares Parra, 2013).

Un ejemplo de lo antes dicho podría ser el de un adolescente que le muestra sus buenas notas escolares a sus padres para recibir un reconocimiento positivo, por más simple que sea, y los padres lo ignoran o no cumplen su expectativa de reconocimiento.

Otro ejemplo podría ser:

Un adulto que sacrifica su tiempo de calidad, que pudiera utilizar con su familia o su pareja, para realizar un trabajo que quede por encima de lo normal con el anhelo (consciente o inconsciente) de recibir un reconocimiento positivo de su jefe y que éste no se lo dé, esto se traduce como un fallo en la necesidad de ser reconocido ya que no logra satisfacer la necesidad.

Estas personas en un futuro podrían funcionar de una manera equivocada buscando la satisfacción propia de manera excesiva por medio del reconocimiento de los otros por la insatisfacción de esta necesidad en el pasado (inseguridad), lo que conlleva a un funcionamiento considerado fuera de lo normal que podría traer consecuencias negativas para la persona como desempleo, dificultad para conseguir y mantener relaciones estables (amistad, íntima, etc.).

Esta búsqueda casi obsesiva del reconocimiento suele nacer de una falta de valoración de nosotros hacia nosotros mismos, por lo que necesitamos que sean los demás quienes valoren aquello que hacemos para poder valorarlo nosotros.

Referencias:

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Maslow, A., (2014), Motivación y Personalidad, Madrid, España: DIAZ DE SANTOS.

Quintero, J., (2007), Universidad Fermin Toro; Escuela de Doctorado; Seminario, Teorías y  paradigmas educativos; Venezuela; extraído el 28 de Junio del 2012 en sitio web: http://doctorado.josequintero.net

Ares Parra A. (2013)  Importancia del reconocimiento para fomentar el buen desempeño laboral. Revista de análisis transaccional y psicología humanista. ISSN 0212-9876 nº 69 p. (192-202) España.

Wallon, H. (1977). La evolución psicológica del niño. México: Grijalvo.

Mario Arosemena
Licenciado en psicología, interesado en la lectura, la escritura, la investigación, la experimentación, el triple filtro socrático y el ajedrez.