En un artículo publicado hoy, Todd Kashdan, orador, psicólogo, profesor de psicología y científico senior en la George Mason University, describe algunas de las últimas investigaciones sobre suicidio, y como somos así de simpáticos, aquí se las traemos para ustedes. De nada.

Como sabrán, los factores de riesgo suicida son algo a tener  en cuenta en todos los niveles de asistencia psicológica. Del mismo modo en que ciertos medios materiales influyen sobre la probabilidad de cometer suicidio -motivo por el cual se recomienda en caso de riesgo suicida no tener un arma ni acceso a medicación letal en la casa, como así también se ha llegado incluso a limitar físicamente el acceso a lugares de riesgo-, también hay determinados indicadores psicológicos que apuntan a un riesgo de suicidio incrementado, a los cuales los proveedores de salud debemos prestar especial consideración. Por supuesto, hablamos de probabilidad de suicidio, y en ese sentido, los indicadores son sólo eso, señales que nos sirven para parar la oreja.

Existe un mayor riesgo para las personas suicidas que creen que son una carga para la sociedad

Kashdan examina dos líneas de estudio recientes sobre el tema, por lo que vamos a incluir una larga cita de su artículo:

“1. Los investigadores examinaron 20 notas suicidas escritas por personas que intentaron suicidarse y 20 notas escritas por personas que efectivamente se suicidaron. Las notas fueron evaluadas en 5 dimensiones: sensación de carga (mis seres queridos estarían mejor sin mí?), sensación de dolor emocional (cuánto sufrimiento hay en mi vida?), escape de sentimientos negativos (es la muerte una respuesta para terminar con este dolor?), vida social alterada (es la muerte la respuesta para mis relaciones sociales problemáticas) y desesperanza (hay alguna señal de que la vida va a mejorar?)

Lo que encontraron merece tu total atención. La mayor diferencia fue que las notas de quienes se suicidaron incluyeron mucho más detalle -comparadas con quienes sólo lo intentaron-, respecto a cómo eran una carga para otras personas y para la sociedad en general. De hecho, esta sensación de carga fue la única dimensión que distinguió las cartas suicidas de estos dos grupos. Quizás estén tan sorprendidos como yo de que la desesperanza, intensidad del dolor, y la creencia de que la muerte terminará el dolor fueron temas comunes en las cartas de ambos grupos. Otros estudios han replicado estos hallazgos.
En general, las personas no cometen suicidio porque estén sufriendo, cometen suicidio porque piensan que no hay una razón para vivir y que el mundo estará mejor sin ellos”

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“2 .Pero quizás hay otra pieza del rompecabezas que nos lleva de nuevo a la historia inicial . ¿Qué es lo que permite a una persona ser lo suficientemente fuerte como para avanzar y tragarse una botella entera de pastillas, ingerir veneno, o empujar la silla para colgar de una cuerda atada al techo? Puede ser que sea controversial usar la palabra valor, coraje, o fuerza en este contexto. Sin embargo , una persona suicida  a menudo debe superar una intensa angustia emocional  para comprometerse con el acto final. Los principales investigadores en suicidio especularon que la sensación de carga es insuficiente para entender a quienes se quitan la vida. La persona también podría requerir la capacidad de hacerse daño. Una persona debe ser muy tolerante con el dolor y el conflicto para hacer espacio a los pensamientos y sentimientos incómodos que surgen al avanzar hacia el objetivo de quitarse la vida . Esta tolerancia al malestar debe ser adquirida en algún punto a lo largo del camino. Los investigadores continúan encontrando el apoyo a la idea de que existe un mayor riesgo para las personas suicidas que creen que son una carga para la sociedad Y poseen una historia en la cual adquirieron la capacidad de hacerse daño . Esta capacidad puede ser adquirida de maneras inusuales como por ejemplo:

  • la práctica de deportes violentos y extremos
  • múltiples piercings y tatuajes
  • disparar armas
  • entrar en peleas físicas

Este tipo de eventos dolorosos y provocativos ofrecen una sensación de falta de miedo acerca de las autolesiones mortales. Una persona puede responder afirmativamente a ítems tales como como “Las cosas que asustan a la gente la mayoría no me asustan ” y “Puedo tolerar más dolor que la mayoría de la gente. ”

Si aún no están convencidos acerca de la importancia de una capacidad adquirida para tolerar el dolor y la angustia, consideren estas alarmantes cifras: una de cada 25 personas que utiliza los servicios de atención de salud en un hospital debido a la autolesión o conducta de auto-lesión se suicidará en los próximos 5 años. Al lidiar con la profunda angustia emocional y el dolor por medio de hacerse daño con actos tales como  cortarse, quemarse, introducirse objetos en su piel, o evitar intencionalmente la curación de heridas, se vuelven cada vez más capaces de suicidarse.

Una de cada 25 personas que utiliza los servicios de atención de salud en un hospital debido a la autolesión o conducta de auto-lesión se suicidará en los próximos 5 años

Una de las cosas extrañas sobre esta línea de investigación en es que cualquier otro contexto la alta tolerancia al dolor es una fortaleza, un don, una forma de agilidad emocional que permite a una persona ser más exitosa y estar más satisfecha con la vida . Y es por esto que traigo a colación esta investigación. Observen los motivos detrás de las acciones de la gente porque lo que podríamos ver como una fortaleza admirable en otro contexto, puede un factor de riesgo mortal.

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No se desgasten ni se acostumbren a las noticias sin fin de veteranos de guerra, niños emocionalmente angustiados, adolescentes y adultos que cometen suicidio. Permitan que estas historias sean una llamada a la acción. Tenemos una ciencia valiosa para guiarnos en la dirección correcta.” (fin de la cita)

Considerando estas investigaciones, podemos pensar en un par de recomendaciones para la clínica psicológica: además de las preguntas habituales con las cuales evaluamos ideación suicida, resultaría valioso que indagáramos en estos casos, en primer lugar conductas de riesgo que señalen alta tolerancia al dolor, y en segundo lugar, si la persona experimenta la sensación de ser una carga y la sensación de que no hay una razón para vivir. Si estas indagaciones resultan afirmativas, y además están presentes otros indicadores de riesgo suicida, es una buena señal de que debemos tomar acciones inmediatas e implementar protocolos de suicidio según sea necesario. Puede salvar una vida.

Agradecemos a Todd Kashdan por gentilmente permitirnos  reproducir un fragmento de su artículo. Desde este link pueden acceder al texto completo en inglés

Referencias

Carroll, R., Metcalfe, C., Gunnell, D. (2014). Hospital Presenting Self-Harm and Risk of Fatal and Non-Fatal Repetition: Systematic Review and Meta-Analysis. PLoS ONE 9(2): e89944. doi:10.1371/journal.pone.0089944

Joiner, T. E., Pettit, J. W., Walker, R. L., Voelz, Z. R., Cruz, J., Rudd, M. D., & Lester, D. (2002). Perceived burdensomeness and suicidality: Two studies on the suicide notes of those attempting and those completing suicide. Journal of Social and Clinical Psychology21(5), 531-545.

Van Orden, K. A., Witte, T. K., Gordon, K. H., Bender, T. W., & Joiner Jr, T. E. (2008). Suicidal desire and the capability for suicide: tests of the interpersonal-psychological theory of suicidal behavior among adults.Journal of Consulting and Clinical Psychology76(1), 72-83.