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Un estudio llevado a cabo por Abigail Rolbiecki, investigadora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Missouri, sugiere que incorporar técnicas de fotografía en las intervenciones terapéuticas para tratar el estrés post-traumático en víctimas de abuso sexual podría mejorar la eficacia del procedimiento al brindar una vía más completa para el reconocimiento y expresión de ideas y sentimientos a través de fotografías.

Para Rolbiecki, la fotografía es útil porque brinda a las personas la oportunidad de expresarse libremente utilizando un recurso de soporte gráfico representativo en el cual se plasman sus fortalezas, debilidades, angustias y su proceso de obtener justicia por lo que sufrieron.

«Los enfoques típicos para tratar el TEPT no están específicamente diseñados para fomentar el crecimiento postraumático y el empoderamiento de los supervivientes», comenta Rolbiecki. «Estos enfoques rara vez ofrecen una oportunidad para que los sobrevivientes reescriban su historia y otorguen un sentido a sus experiencias, lo cual es importante y necesario para el crecimiento». 

«Los supervivientes de abuso sexual son a menudo identificados por la sociedad como víctimas. Esta técnica permite a los participantes redefinirse a pesar de su victimización» (rolbiecki)

El estudio de Rolbiecki reclutó a nueve mujeres víctimas de abuso sexual, a quienes se les facilitó una cámara y se les pidió que tomaran fotografías donde plasmaran su experiencia de abuso y recuperación.

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Las participantes se reunieron semanalmente para discutir de manera grupal las imágenes y, luego, trabajar juntas en la planeación de una exhibición fotográfica para asistencia con invitación, esto con el propósito de educar a otras personas acerca del abuso sexual y las políticas concernientes.

Posteriormente, las mujeres fueron entrevistadas acerca de su experiencia con la terapia fotográfica como complemento de la intervención psicológica.

Los resultados obtenidos por Rolbiecki indicaron una disminución en los síntomas de TEPT y culpa autodirigida, así como incrementos en la reposición post-traumática, es decir, en la fortaleza personal.

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«Los supervivientes de abuso sexual son a menudo identificados por la sociedad como víctimas», dijo Rolbiecki. «Esta técnica permite a los participantes redefinirse a pesar de su victimización. A través de esta herramienta, los supervivientes pueden compartir su historia con el control absoluto de cómo es contada, lo que les permite reingresar al mundo con una historia única de su propia autoría». 

Abigail Rolbiecki forma parte del Departamento de Familia y Medicina Comunitaria de la Universidad de Missouri, donde también ocupó previamente un cargo en el Centro de Prevención de Violencia Sexual.

Fuente: Universidad de Missouri

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.